Sobra decir que estos diez años se me han pasado volando, sobre todo cuando veo cómo de rápido ha crecido mi hija, que ya es toda una señorita que empieza a preocuparse por qué ropa ponerse y se vuelve loca por llevar zapatos de tacón (y por los chicos).

A nivel tecnológico tengo la sensación de gran parón en general. Es cierto que ha habido un gran salto gracias a las apps móviles, pero a nivel dispositivos no veo esa evolución.

Comenzábamos al década con la irrupción de Android en sus primeras versiones, muy lejos del iPhone 4 que era un objeto de adoración ya por aquel entonces. En todos estos años Android ha alcanzado e incluso superado en algunas cosas a iOS, con dispositivos tan potentes o más que el mejor de los iPhones. Pero es la sensación de que se ha estancado todo porque iPhone no siguió evolucionando como hasta entonces. Yo esperaba ya tener móviles con pantalas holográficas, búsqueda por voz avanzada, baterías infinitas e integración con ropa inteligente. Habrá que esperar otros diez años a ver si llega, si han pasado 20 años del s.XXI y seguimos sin ver coches voladores por la calle…

En esta década he notado un gran cambio de consumo en internet. Hemos abandonado casi por completo el consumo de blogs y nos hemos echado en brazos de las redes sociales (un fallo que pagaremos algún día).

La evolución de las redes sociales desde 2010 hasta la actualidad tiene un protagonista principal: Whatsapp e Instagram.

Resultado de imagen de redes sociales 2010

El cambio que ha supuesto el uso de Whatsapp en nuestras relaciones personales será un fenómeno de estudio con el paso de los años. La llegada de Instagram también ha supuesto un cambio en la forma en la que usamos las redes sociales. De la inocencia de Twitter se pasó a un modelo más egocéntrico, sensacionalista, de mayor exposición. En Instagram todo vale para ganar followers (en realidad todo lo que viene de Facebook es basura tóxica), falsear la realidad se convirtió en algo habitual y aceptado por todos. Nacieron los Influencers y tengo la sensación que desde entonces internet es un poco peor. De hecho internet en 2020 será peor que en 2010.

Empecé a escribir este post a principios del 2019, cuando barajaba seriamente cerrar el blog para siempre. Las redes sociales ya llenaban el hueco que cubrían los blogs personales durante todos estos años, el que quería leerte ya te seguía en Twitter, nadie pierde el tiempo leyendo blogs. Pronto Google te ofrecerá el resultado de las búsquedas de tal forma que no sabrás ni en qué página estás leyendo el contenido. Perderemos nuestra identidad y pasaremos a ser sólo contenido.

Pero también he visto que las redes sociales son un pozo negro y oscuro. Todo lo que cae allí se pierde, desaparece. Dura lo que tarda en llegar al fondo del pozo, lo vemos durante un instante y luego nadie lo vuelve a visitar jamás.

En cambio el blog sigue ahí, con mucho contenido caduco, lleno de opiniones obsoletas (la vida hace que cambies tu opinión sobre muchos temas a medida que te haces mayor) pero sigue siendo fácil encontrarlo con sólo una búsqueda.

Imagina la gente que construyó un proyecto en Tuenti o MySpace y que hoy en día han desaparecido. Sucederá lo mismo en el futuro con Instagram, Twitter, Facebook… Todos acabarán desapareciendo tarde o temprano, lo hemos visto en 10 años y lo volveremos a ver en la próxima década.

Quizá se salven los que lograron crear su propia comunidad, que les seguirán allá donde vayan, ya sea en redes sociales, un canal de Youtube, un podcast, un proyecto literario, actuaciones en directo…

En resumen creo que los que ya teníamos un blog en 2010 nos quisimos diversificar demasiado para tener presencia en todas las redes sociales, probando suerte por si alguna de ellas era la que tenía el mayor éxito. Fue una pérdida de tiempo total, nunca debimos abandonar la costumbre de dejar por escrito nuestro contenido en nuestra propia página, de la que somos dueños absolutos.

Y ahora repasaremos juntos lo que han dado de sí estos años y tratemos de adivinar dónde estaremos allá por 2029.

En lo personal

Logré la estabilidad gracias a formar mi propia familia. Después del nacimiento de nuestra hija decidimos no tener más hijos. Mucha gente nos dijo que fuimos egoístas, que mi hija echaría de menos tener más hermanos el día de mañana. En realidad tener hermanos no te garantiza tener una familia mejor ni más feliz, al final es más suerte que otra cosa. Además, en la familia de mi mujer es casi una tradición lo de ser hija única, vienen siendo hijas únicas desde la bisabuela de mi hija.

Por suerte es una niña feliz que crece sana, inteligente (muy pícara, le auguro un gran futuro), deportista, que sabe relacionarse con todos los niños, además (por lo que me cuentan) es una hembra alpha, líder innata dentro de sus amigas. Espero que eso le sirva para el día de mañana.

Mi matrimonio ha tenido sus altibajos como es habitual durante tantos años, por suerte tenemos unos pilares muy fuertes que lo aguantan todo y sabemos dar la importancia relativa a lo que no deja de ser una simple riña por el desgaste propio de toda relación. Llevamos 13 años casados, lo que hoy en día es casi un récord, aún así espero que mi «rubita» me acompañe muchos años más, es una suerte encontrar una compañera de vida tan fiel. Espero que tú logres encontrar alguien así alguna vez en tu vida.

En lo profesional

He permanecido todo este tiempo en la misma empresa aunque cambié un par de veces de funciones dentro de ella (pasé de fabricar reactivos de bioquímica a dedicarme a la microbiología, haciendo cultivos bacterianos).

Si alguien me hubiera dicho hace 10 años que habría aprendido tanto a nivel profesional no me lo habría creído. Cuánta razón tenían los ancianos cuando explicaban que tú influyes a tu trabajo y tu trabajo influye en cómo eres tú. No soy la misma persona que hace 10 años y en gran parte por cómo me ha afectado mi trabajo (experiencia y conocimiento) en mi día a día.

Sobrevivir a la crisis fue algo casi heróico, digno de contar a mis nietos, pero tuve la suerte de ir a parar a un proyecto empresarial muy serio, en un sector donde no se notó la crisis (muy poco en realidad) y que ha seguido creciendo año tras año. Seguir formando parte de algo así me llena de orgullo.

Proyectos personales

En estos 10 años he dejado mucho de lado este blog porque le dediqué muchas horas a otros proyectos (ya dije que fue un error dejar de publicar). Creo que fue justo desde 2010 cuando comencé a utilizar más Twitter para publicar lo que antes hacía en forma de post, sobre todo a la hora de compartir videos curiosos o noticias divertidas.

Era la red social perfecta para este uso, no merecía la pena publicar en el blog un video que se podía compartir en un simple tuit. Eso hizo que poco a poco los blogs fueran perdiendo peso, así que reconozco que soy cómplice de esta decadencia. Por poner en perpestiva, en 2010 sólo el 0,78% de los internautas usábamos Twitter, se calculaba que en España había sólo 30.000 tuiteros que lo suaban a diario. Había eventos como el EBE donde nos desvirtualizábamos una vez al año, ponía caras reales a los avatares y descubría grandes amistades que todavía conservo.

Pero hoy en día Twitter es un lugar desagradable, revisas el timeline de cualquier tuitero de la vieja escuela (yo llegué en febrero de 2007) y verás cientos de tuits borrados para evitar consecuencias. Se ha perdido la libertad que venía asociada a la impunidad de poder opinar de cualquier tema sin consecuencias, porque nada saltaba a la vida real. Hoy en día puedes perder tu trabajo por un tuit sacado de contexto, lógico que la gente esté purgando su pasado, borrando comentarios ofensivos o chistes de humor negro.

Aún así Twitter sigue siendo mi patio de recreo y no lo cambio por Instagram, Facebook o lo que venga después. Eso sí, la espontaneidad la he dejado en el cajón, no sea que algún día tenga consecuencias para mi o mi familia.

Entre los proyectos que he llevado a cabo en esta década hay dos principales y de los que me sentí muy orgulloso:

Beticismo (2011)

En abril del 2011 recibí la propuesta de unirme a un nuevo proyecto que iba a ver la luz en Twitter. Se trataba de @beticismo, una cuenta de Twitter para hablar sobre el Real Betis Balompié. En aquel momento había una carencia de cuentas béticas que difundieran noticias o se hicieran eco de las novedades en torno al equipo, que le dieran voz al aficionado que estaba ya en Twitter. Además comenzamos a retransmitir partidos del Betis vía tuits, algo que tuvo una gran aceptación entre la afición.

Con el crecimiento del proyecto pasamos a crear una web a modo de blog donde publicábamos noticias de actualidad, artículos de opinión y análisis. Así que usábamos la cuenta de Twitter para difundir lo que publicábamos en la web y cada día de partido se hacía la retransmisión en directo.

Fue un trabajo agotador, muy desagradecido. Pese a que tuvimos un crecimiento sostenido nunca llegamos a lograr nuestro verdadero potencial por diversas trabas por parte del club y la prensa. Además, el formato blog ya empezaba a estar de decadencia y lo notábamos. Cualquier tuit en el momento oportuno tenía más visibilidad que el mejor de los posts documentados. Comenzaba la época del consumo rápido, de quedarse sólo con los titulares, de no entrar en profundidad en los temas. Una pena.

Aún así recibimos el premio Blogosur al mejor blog de deportes en 2013 (está feo que yo lo diga pero fue más que merecido).

También probamos suerte publicando un par de libros a modo de resumen del año, con los mejores artículos de opinión, análisis y las viñetas de humor. Las dos portadas fueron un diseño mío.

Vaya por delante que sólo los más locos se atreven a lanzar un proyecto así en los peores momentos del Betis, con descenso a 2ª División incluído. Por suerte al año siguiente pudimos celebrar juntos (y también con un libro) el ascenso a Primera.

En lo personal, viéndolo con perspectiva, no saqué nada positivo, tengo la sensación que perdí miles de horas de mi vida para gente que no se lo merecía (pocas cosas hay más desagradecida que una afición de fútbol a la que se le da todo gratis). Juré que no volvería a cometer el mismo error, imponiéndome como obligación lo que nunca debió pasar de ser un hobby.

Lo mejor fue conocer a gente maravillosa que sigo teniendo como grandes amigos. Lo peor descubrir que el fútbol está podrido por dentro, lleno de gente mediocre que se aprovecha de la pasión de miles de personas, en beneficio propio.

Desde 2015 di un paso al lado, me aburrí mucho del concepto al que no supimos dar un nuevo giro buscando nuevos formatos donde hubiera sitio para nuestras ideas.

Planeta Cuñao (2016)

Los Podcasts vivieron un nuevo renacer en 2016, tuve la sensación que estaba viviendo el nacimiento del fenómeno blog en 2004. Mucha gente con talento y ganas se lanzaba a publicar podcasts de toda clase de temáticas. Algunos más personales y sin ánimo de lucro, otros con más recursos y pensando desde el principio en ganar dinero con esto.

Y justo en esa época tenía un grupo de amigos «tuiteros» que nos apetecía hacer algo parecido. Al final el proyecto arrancó con 7 amigos grabando un podcast de curiosidades y humor al que llamamos «Planeta Cuñao» (si no te gusta el nombre la culpa es mía, se me ocurrió a mi). Partíamos de cero, sin experiencia previa en grabación de radio, sin conocimientos de edición de audio… Donde no llegaba el conocimiento nos ayudaba la imaginación y las ganas.

Lo que aprendí en este tiempo de edición de audio también me flipa, yo tenía algo de experiencia en la edición de video pero nada profesional. El sonido siempre había sido un gran desconocido para mi, así que esto de editar el podcast (7 pistas de voz, 1 pista de música y 2 pistas de efectos de sonido) fue todo un desafío. Me lo paso tan bien haciéndolo que me podría dedicar profesionalmente al tema, lástima que los podcast todavía no sean una industria con grandes ingresos. Por eso me recuerda tanto a la blogosfera en 2004, muchos blogueros de calidad pero no había mercado para tantos.

Casi cuatro años después el proyecto sigue más vivo que nunca (lo puedes escuchar en Spotify y en cualquier plataforma de podcasts), con gran aceptación por parte del público, apoyo de patrocinadores, una gran comunidad de oyentes (algo que no tuvimos en Beticismo) y sin perder algo básico: nos lo pasamos bien cada día que grabamos. El día que sea una obligación lo dejaré, no volveré a cometer los mismos errores del pasado.

Puedes escuchar aquí nuestro último episodio publicado

Tengo la sensación de pasarlo tan bien como cuando empecé a escribir en mi blog. Contar cosas curiosas y divertidas, disfrutar mientras nos documentamos, aprender en el proceso, interactuar con los oyentes… Es una sensación gratificante para mi. Espero que dure mucho tiempo.

Predicciones de futuro

Con mi habilidad innata de no acertar nunca en una predicción (recordad que escribí en este blog sobre Twitter y Facebook como dos ideas absurdas que nadie utilizaría) me atrevo a predecir algunos cambios que llegarán en la próxima década.

En el transporte veremos el final de los coches de combustión, será una transición que quizá dure más de 10 años, pero lo veremos. Esto vendrá asociado a un cambio en el concepto de propiedad del vehículo. Creo que el coche se va a convertir en un producto de consumo a demanda, tener un coche dejará de ser algo aspiracional. Pagaremos por usar el coche cuando se necesite y destinaremos ese dinero a otros fines.

La voz va a tomar un papel muy relevante en el ámbito profesional y laboral, por tanto el tema del uso de auriculares creo que será fundamental. Quizá en ese campo veamos la próxima gran batalla después de que hayan terminado otras como la lucha por el ordenador de escritorio, el smartphone o la tablet.

En los hogares la televisión irá dejando de tener su lugar como altar. Cada miembro de la familia consumirá el contenido en sus dispositivos, con frecuencia serán varios a la vez. Eso afectará al diseño de los salones, dejaremos de poner el sofá frente a la tele.

En la alimentación habrá un cambio radical, creo que vamos a tomar conciencia de nuestros malos hábitos. Los gobiernos fomentarán el consumo de productos sanos y sostenibles porque son más económicos a largo plazo, por la mejora de la salud en general, reduciendo los costes de mantener a una generación enferma y de edad avanzada.

Y me gustaría ver cosas como ropa inteligente, coches voladores y hasta donde llega eso del internet de las cosas.

Espero poder volver a leer este post dentro de 10 años y echarme unas risas porque no habré acertado ni una como siempre.

Así que larga vida al blog, que dure lo que tenga que durar. Por cierto, gracias a ti por seguir visitando mi blog después de tantos y tantos años. Espero que alguna vez hayas leído algo interesante.

Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.