Seguro que todavía hay gente que confunde Twitter con Tuenti, pero por suerte cada vez hay menos. Pero el hecho de que sea un medio de comunicación, mitad red social, mitad chat, mitad foro de intercambio de enlaces interesante, mitad punto de información reciente… No ha ayudado a que al menos en España alcance el nivel de penetración que hay en otros países de nuestro entorno.

De hecho, leí hace poco que los twitteros españoles somos sólo el 0,78%, de los cuales en su gran mayoría son usuarios que twittean de forma esporádica o ni tan siquiera lo utilizan con frecuencia (esa estadística habla de usuarios, no de su nivel de actividad).

Bien, pues parece que la cifra ha ido creciendo últimamente y como era de esperar (es algo inevitable) han llegado los famosos! En países pioneros en Twitter como EE.UU. se podría decir que es un perro verde el famoso de medio pelo que no tiene ya su perfil en Twitter. Los famosos de más renombre contratan incluso a personal experto que gestione sus cuenta, ofrezca fotos de sus actos públicos y de vez en cuando filtre algún rumor en forma de exclusiva.

Sólo tienes que ver el nivel de popularidad que tienen algunos famosos (en su mayoría actores americanos) que superan los 3 y 4 millones de followers (como por ejemplo Ashton Kutcher que supera los 4 millones de seguidores que le admiran por estar casado con Demi Moore jejeje). En el caso de Kutcher se le puede considerar un usuario de pleno derecho. Twittea con frecuencia, lo hace siempre él desde su móvil, alguna vez ha compartido fotos de su mujer en ropa interior y usó a sus followers para pedir perdón por ello jejeje.

Luego tienes el caso de Britney Spears con millones de followers aunque todos saben que ella no sabe usar un móvil, ni sabe escribir letra a letra, ni sabe enchufar el móvil al cargador cada noche. Sin duda usará a una persona cuya única ocupación será contar sus chorradas a la gente que demanda carnaza.

Y finalmente tenemos a famosos a los que la gente sigue “porque sí”. El último que se ha incorporado a la lista es Bill Gates que con sólo 15 mensajes ha logrado una legión de más de 300.000 followers que ni comen ni duermen hasta que ven algo nuevo en su timeline, no sea que un día de estos el señor Gates decida hacerles un RT y no estén allí para verlo con sus propios ojos.

Bien, y cómo está el panorama español en este sentido? Pues como suele suceder, aquí va mal y tarde. Los primeros usuarios con algo de fama que han comenzado a usar Twitter son algunos periodistas, deportistas que ya no están en activo, gente de la tele, actores de medio pelo, etc.

Pero claro, estamos hablando del famoso made in Spain, que no es moco de pavo. Suelen entrar en la definición de ególatras insoportables, que vienen a Twitter en busca de “buen rollito” (en realidad vienen a que la gente le diga lo buenos que son). Que no saben usar el servicio y no respetan las reglas que todos nos hemos dado para mantener en orden lo que ha saltado ya de un mero medio de comunicación a una red social que comparte información en tiempo real.

Otro caso a parte merece Andreu Buenafuente que se ha llevado una buena bronca y si te soy sincero no creo que haya sido para tanto. Al parecer en su programa usó un chiste que alguien había publicado en Twitter. Por si no lo sabías los usuarios de Twitter nos estamos convirtiendo en seres endogámicos, ombliguistas, que nos gusta creer que sabemos de todo y siempre antes que los demás. Por eso a tanta gente le molestó lo del “plagio” (exagerados) del chiste por parte de los guionistas del programa de Buenafuente.

Ni es la primera vez que hacen chistes con algo que han encontrado en internet ni será la última. Ya hasta los programas de noticias están empezando a respetar un pelín a los internautas que publican contenido original.

Pero me sigue rechinando los dientes cuando (como esta misma noche) sacan una foto exclusiva y en el pie de la imagen ponen “Fuente: WordPress” o “Fuente: Youtube”. Es tan ridículo como si cuando cito un ensayo en mi tesis doctoral pongo “Fuente: Libro de la biblioteca”. Eso si, ojito con poner enlaces hacia “sus” medios sin previa autorización porque te cierran la web en menos que canta Ramoncín.

Si encuentras a algún famoso en Twitter puedes hacer 2 cosas. Primero explicarle con paciencia que esto se basa en la conversación, que es de buena educación responder cuando te preguntan. Y segundo, que hay que seguir los modos y formas establecidos, que si alguien te pregunta no tienes que RT todo de nuevo (eso va para Buenafuente, que directamente bloquea a los usuarios que se lo recuerdan cada vez que lo hace). El problema es que luego cuando llegan nuevos famosetes, lo primero que hacen es buscar a otros famosetes que usan Twitter, ven su forma de interactuar e imitan sus malas formas. Noooo, no y no.

Amigo famosete que te metes en Twitter. Si no quieres recibir replies molestos, no tengas Twitter. Si no vas contestar las preguntas del populacho, no tengas Twitter. Si no vas a seguir a nadie y sólo lo quieres usar como fuente de spam, no uses Twitter.

Si decides hacerte un perfil en Twitter te invito a que lo uses para mostrar lo que no vemos en la pantalla. Me encanta cuando un famoso te dice que está negociando un contrato para presentar un nuevo programa del que todavía no puede dar pistas. O cuando comparten una foto de las vistas que tiene en la suite del hotelazo donde está descansando después del concierto.

Por eso Ashton Kutcher tiene millones de followers. No, no es porque quieran ver más fotos de Demi Moore en braguitas mientras plancha las camisas de su joven marido. Lo hacen porque el tío comparte parte de su vida privada, la que no vemos y que le convierte en un ser humano alejado de la careta que le ponemos en el momento en que se convierte en famoso.

De los periodistas estrellas casi ni hablo. No he visto todavía ninguno que nos tome en serio a los twitteros españoles. La mayoría piensa todavía que Twitter es un chat de quinceañeros, pero no saben que la media de edad es muuucho más elevada y que nosotros sabemos leer y escribir, algo que no siempre saben hacer los que les idolatran por salir en la tele.