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Consumismo, precios bajos o cómo explotarán a tus hijos por tu culpa

Somos poco conscientes de cómo apoyamos la explotación de los trabajadores. Aplicamos aquello de «a mi no me afecta» y así limpiamos nuestra conciencia. Lo hacemos cada vez que compramos barato en una tienda que explota a sus trabajadores para bajar precios. Miramos a corto plazo, encontrar la oferta o el servicio al menor precio, a la mayor brevedad, sin preocuparnos en cómo logra una empresa sin escrúpulos esos objetivos.

Entiendo que mucha gente piensa que las autoridades ya velan por estas cosas, que la legislación protege a los trabajadores de las prácticas explotadoras. Pero todos sabemos que no es así, hacemos como los que no lo sabemos y ya está, como no nos afecta de forma negativa y directamente a nosotros, pues no pasa nada.

Esta semana pude leer las declaraciones del dueño de la cadena hotelera AC Hoteles, que decía que pagar 2€ por habitación a las camareras era explotación. Si hubiera dicho lo contrario estoy seguro que las campañas en redes sociales pidiendo el boicot contra su establecimiento se contarían por docenas. En cambio es un empresario pidiendo sueldos más dignos para sus trabajadoras, y eso parece que vende poco.

Lo normal sería que a partir de ahora la cadena AC Hoteles estuvieran colapsadas de reservas de gente que apoya así que los trabajadores tengan sueldos dignos. Pero no lo vamos a hacer ninguno. Como no nos afecta directamente lo único que miramos es que sea lo más barato y rápido posible.

Hasta que llega un día en el que esa explotación sistemática alcanza a alguien de tu familia. Descubres cómo hay miles de empresas que explotan a los trabajadores con contratos de 4 horas y otras 4 horas pagadas en negro. Miles de empresas, líderes en su sector, que ofrecen contratos de 56 horas semanales, sin descansos, por 1.000€ al mes.

Cuando quieres un ramo de flores y lo compras en una floristería que abre las 24h los 365 días estás colaborando con una explotación donde los trabajadores cobran una mierda y trabajan hasta 12 días seguidos, para que a ti no te falte de nada. Lo curioso es que en estos negocios pagas un sobre coste por la disponibilidad 24/365, pero eso no repercute en el sueldo de los trabajadores. Una vez más todo va a costa de los beneficios que dejan de recibir los empleados. Y tú lo fomentas.

Pero eso no te importa, a ti (y a mi) lo que te salva la vida es poder consumir más con tu ridículo sueldo, lo que provoca que se siga alimentando el círculo vicioso. Buscas precios más bajos y las empresas no hacen magia, si reducen precios es a base de reducir costes, nunca de sus beneficios, claro, en todo caso de los beneficios de sus trabajadores.

Lo peor es que es una espiral que lo devora todo y muy difícil de deshacer. Cada vez queremos tener más cosas y antes, pero nuestros poder adquisitivo cada vez se reduce más. Apostar por comprar cosas baratas es una huida hacia delante que traerá consecuencias que tarde o temprano vamos a pagar todos. Sí, todos, tú y yo también. Hay algo todavía peor, un pueblo empobrecido es pasto del populismo y el fascismo.

Venga, corre, que es el black friday, no sea que te lo pierdas.

4 comentarios en “Consumismo, precios bajos o cómo explotarán a tus hijos por tu culpa”

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  2. Hay un hecho básico en el que estamos de acuerdo: nuestro comportamiento como consumidores (buscando «lo más barato») es el que provoca que los precios vayan para abajo. Porque compraremos al señor que vende más barato, y nos la pelan las condiciones en las que se produzca. Ante eso, un productor tiene que tomar decisiones: reducir costes (siendo más eficiente, reduciendo el coste de los recursos, etc.). Y reducir beneficio (y ahí empezamos a discrepar). Porque cuando tiramos abajo los precios se reducen las dos cosas. Y si no fuera así, y los beneficios fuesen tan lucrativos, asistiríamos a montones de nuevos empresarios que quieren «pillar cacho», y esa nueva competencia afectaría al mercado de recursos y mano de obra, haciendo que subiesen los sueldos. Lo explico: si el «empresario explotador» gana 5, yo tengo un incentivo para quitarle negocio ganando 4, bien reduciendo precio (y quitándole mercado) o bien subiendo lo que pago a los empleados (si es que hay escasez de ellos y se los tengo que «robar» al primero). En todo caso, el nuevo estándar de beneficios es 4. Hasta que entre otro dispuesto a ganar solo 3, y se lleve los clientes y/o empleados. Y así hasta que los beneficios sean «estándar» (que no merezca la pena entrar en el negocio, y sea mejor dejar el dinero en ING Direct, o invertir en un fondo, o invertir en otro país, etc.) En ese sentido me gusta la frase de «oye, si tan fácil te parece ganar dinero con una empresa, y tan evidente es que uno se forra… estás tardando». Simplemente no es verdad, por mucho que guste agitarse esa imagen del empresario con chistera y monóculo. «No, pero yo conozco uno…». Ya, y yo un señor que llegó a los 100 años fumando, pero eso no me lleva a concluir que fumar es bueno para la salud.

    Y muchas veces ni eso funciona: ni reduciendo costes consigues ser rentable, porque compites con China o con India, y no hay forma de tener ningún tipo de beneficio. Cierre y a la calle todos, los empleados y el empresario. Y a pedir al Estado un paro que cada vez menos gente sostiene (porque cada vez hay menos empresas generando beneficios, pagando sueldos… en definitiva, dando ingresos al Estado vía impuestos). Y así estamos, con la deuda por las nubes, con déficits todos los años, con problemas para pagar las pensiones (y lo que nos queda… vamos, que yo no cuento con cobrar una pensión del Estado), y recortes y «austeridad». Sí, es verdad, el Estado y los políticos tienen comportamientos inexplicables e intolerables en esta situación (gastos absurdos, corrupciones, las autopistas, los aeropuertos… you name it), que encabronan al personal. Pero tengo la sensación de que, incluso con una gestión impecable, la situación sería básicamente la misma (estamos añadiendo «sal a la herida», pero la herida está ahí).

    Así que sí, el precio de la mano de obra va para abajo. Igual que la rentabilidad de los negocios en términos generales. Resulta cada vez más difícil tener un sueldo alto, igual que resulta difícil tener una empresa rentable. Y cada vez más personas se ven sometidas a sueldos bajos, y muchas empresas a las pérdidas y al cierre. Eso es una realidad. Y si le sumas no ya la competencia de la globalización, si no que le añades la competencia de la tecnología (que lo hace mejor, más rápido y más barato) y la competencia de la demografía (cada vez somos más compitiendo por los puestos) pues tenemos un panorama jodido.

    ¿Esto tiene que llevar aparejado el empeoramiento de otras condiciones laborales? No necesariamente. Simplemente, el pago por hora real va a bajar. Puedo hacer eso contratando 2 personas a 40 horas a 300 euros y siendo estricto con el cumplimiento de los horarios, o puedo contratarte solo a ti por 40 horas a 600 euros pero en realidad hacer que hagas 80. Al final, el precio-hora real es el mismo. Lo mismo con la idea de «pagar en negro»; al final es la forma de «reducir el precio-hora real» (en este caso no estás «explotando» al trabajador principalmente, si no estafando al Estado). Qué pasa, que al final las personas que trabajan, a ese precio real (que es el que es por todo lo que hemos visto antes) dice «mira, yo necesito los 600 euros para vivir… así que tengo que trabajar X horas para conseguirlos. O aceptar el pago en negro». A veces, en empresas más pequeñas, entra también un factor organizativo (nos tenemos que organizar entre tres, no hay lugar a que entre un cuarto).

    Finalizo con un último acuerdo: esto es un círculo que no tiene salida fácil. De hecho, diría que no tiene salida. En un mundo globalizado, en el que nosotros somos (no se nos olvide) parte de la minoría de favorecidos, tenemos las de perder. Porque la tendencia es que las condiciones tiendan a igualarse. Y eso solo va a pasar cuando los «pocos favorecidos» (las economías occidentales) perdamos gran parte de nuestras condiciones para que los «muchos desfavorecidos» mejoren un poquito (algo que, desde la perspectiva de la «progresía» debería ser deseable… lo que pasa es que no les gusta contar que desde una perspectiva global nosotros somos «los ricos» que tienen que compartir con «los pobres»). Nos queda, claro, el «derecho al pataleo». De hecho, fascismos y populismos son la expresión de ese pataleo. No van a arreglar nada, porque no tiene arreglo. Las tendencias al «nacionalismo económico» y la autarquía suenan bien en primera instancia («haremos que los coches se vuelvan a fabricar en USA y así el trabajador americano recuperará su calidad de vida», «echaremos a los inmigrantes que nos roban el empleo», etc.), pero solo funcionan si obligas a la gente a comprar tus productos (más caros; si por ellos fuera seguirían optando por lo barato, porque es el comportamiento humano natural, maximizar la utilidad que obtienes por tu dinero), así que lo comido por lo servido (y en el camino dejas de importar productos que se fabrican de forma más eficiente en otros sitios… y dejas de poder exportar lo que exportabas porque los otros países no son idiotas y si tú les vetas sus productos ellos te van a vetar los tuyos).

    En fin. Que sí, que nuestro comportamiento como consumidores lleva al deterioro de las condiciones económicas; no es necesario añadir la figura del «empresario explotador» para que eso suceda. De hecho, las condiciones económicas se deterioran para todos. Y probablemente no haya una «solución», aunque habrá muchos salvapatrias que querrán venderla. Pero el Titánic se hunde…

    1. Parto de una base: consumismo. El ansia por acumular más productos de consumo es una presión autoimpuesta, facilitado por los precios bajos que trajo la globalización.
      El tema de sueldos creo que es más amplio, porque cómo logran vivir otros empresarios de UK, Bélgica, Suecia… Donde el salario mínimo es más del doble que el nuestro? A ver si resulta que en Suecia todo son empresas de tecnología y no hay panaderos y camareras de hotel. ¿Cómo logran pagar esos salarios allí a este tipo de trabajos?
      Siempre he creído que apostar por producir más barato es un tiro en el pie, siempre habrá otro que lo haga más barato que tú porque puede explotar la mano de obra. Que otro produzca más barato porque tiene mejor tecnología que tú no es tan habitual todavía en todos los campos.
      El post lo escribí después de conocer una oferta de trabajo de una empresa líder en Barcelona, me parece una vergüenza que con cifras récord de beneficios sigan estrujando así a sus trabajadores. Que esa es otra, hacen cola para trabajar en esas condiciones.

      1. ¿Cuál es el coste de la vivienda, por ejemplo, o de la vida en general en todos esos sitios que se menciona? Claro, es que cuando se hace la comparación del salario mínimo (por ejemplo) se «olvida» ese pequeño detalle. ¿Cuanto cuesta tomarse un café? ¿Cuánto cuesta una habitación de hotel? ¿O la barra de pan que hace ese panadero? Luego vamos de viaje y decimos «joder, es que me han cobrado 4 euros por un café». Claro, ¿qué esperábamos? Queremos el salario de allí, pero con los precios de aquí. Y eso, simplemente, no sucede: el día que subas el salario mínimo del panadero, sube el pan. Y el dinero de más que le has pagado se lo va a tener que gastar en comprar las cosas más caras… o sea, que lo comido por lo servido.

        El consumismo es un arma de doble filo. Si consumimos menos podríamos consumir más caro (p.j. valorando la calidad, o la cercanía, o la atención…) y así contribuir a pagar salarios más altos. Pero al consumir menos dejaríamos de dar beneficios y salarios a mucha gente… o sea que tampoco «consumir menos» es la solución evidente. Sobre este tema he dado alguna vuelta (desde una perspectiva del «minimalismo» y de la «frugalidad»). La sensación es que hemos construido un mundo falso, un gran esquema piramidal basado en el consumir, consumir, consumir. Hemos hecho crecer el souflé, aparentemente hemos mejorado nuestra calidad de vida (bueno, «aparentemente» no, que la pantalla de plasma y los viajes al caribe eran de verdad)… pero sobre unas bases endebles y no sostenibles. El día menos pensado reventará la burbuja (¿quizás ha reventado ya?) y nos daremos cuenta de que todo este «nivel de vida» era falso, y volveremos (con la hostia consiguiente) a un nivel de vida peor.

        Volviendo a la explotación: no niego (sería ridículo) que existe gentuza. Empresarios explotadores, trabajadores jetas… de todo. Pero creo que se tiende a utilizar a la «gentuza» para caracterizar a colectivos completos (especialmente si así alientas el «ellos contra nosotros»)… y creo que eso nos hace quedarnos más en la anécdota y en la caricatura en vez de afrontar lo que hay detrás. No conozco el caso concreto que mencionas. Puede ser que sí, que sean unos hijos de puta con ganas de explotar «porque pueden». Pero insisto, si tan lucrativo es su negocio, no tardarán en entrar competidores a comerles parte de ese pastel… y a lo mejor resulta que no es tan lucrativo.

        «Hacen cola para trabajar en esas condiciones». ¡Coño, claro! Porque seguramente es mejor eso que nada. Igual que hacen cola en los campos de refugiados para pillar algo de ayuda humanitaria. «¡Pero eso es indigno, es intolerable, tio facha!». Bueno, ¿qué hacemos? ¿Prestaciones a todos? ¿De qué cantidad? ¿Cuánto tiempo? ¿Renta básica? Por mí estupendo… ¿podemos pagarlo? ¿quién lo va a pagar (los ricos, claro)? ¿en qué medida va a estar dispuesto, y durante cuánto tiempo? ¿y si decide que no le merece la pena asumir riesgos, currar… total para qué… y se suma al colectivo de los que «yo con lo que me dan ya me conformo»?

        Siempre que escucho estos argumentos de «los derechos irrenunciables» y «la vida digna», pienso lo mismo. Me parecen objetivos aspiracionales fantásticos. Ahora bien, imaginemos el escenario: 45 millones de españoles con renta básica, todos deciden que «con esto yo ya puedo tener una vida digna, paso de currar». ¿Qué pasa a partir de ahí? Una de las cosas que más me gustan de la economía es su carácter complejo y sistémico. Si tocas algo, todo lo demás se reconfigura hasta alcanzar una nueva situación de equilibrio…. lo que hace que las «soluciones mágicas» (por muy dignas y muy justas y muy lo que quieras que sean) no existan.

        Ah, y ya que me he puesto a írseme la olla… ¿y si planteamos «los derechos irrenunciables» y la «vida digna» a escala global? ¿y si aplicamos eso de que hay que dar a «los pobres» unas condiciones básicas, y que son «los ricos» quienes tienen que pagarla? ¿y si resulta que «los ricos» somos nosotros, incluso los que ganan 500 euros al mes, y que tenemos que renunciar a parte de ese dinero para que los que ganan 30 euros al mes en el mundo puedan alcanzar unos mínimos? Me temo que ahí la coherencia se nos iría por el retrete…

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