De pequeño tenía una obsesión con el tema de la televisión. Me fascinaba que mi madre me contase que cuando ella era pequeña no había televisión en su casa. Era algo inaudito, inconcebible para mi. Me imagino que será algo similar a lo que pueda vivir ahora mi hija cuando le explico que cuando yo era pequeño no había móviles ni internet (popular). Hay tecnología que nos acompaña desde hace relativamente poco pero son ya tan fundamentales que cuesta creer que hubo un día en el que el mundo no las tenía a su alcance.

El tema de las teles me ha seguido fascinando desde entonces. En casa teníamos una tele Philips de 30″ que duró más de 15 años. La llegada de las cadenas privadas hizo que me convirtiera en el mando a distancia de la familia, “niño, pon Telecinco que empieza Tutti Frutti”. Así que pronto aprendí que o bien cambiábamos la tele por una nueva con mando o inventaba algo en su lugar. Por suerte teníamos video VHS y aprendí rápido a usar el canal del video para cambiar de canal (bendito día).

Desde entonces no había muchos motivos para cambiar de televisor, era grande, se veía muy bien… Hasta que llegaron los televisores de plasma. Eso de poder colgarlo en la pared y prescindir del dichoso mueble-bar era muy tentador. Así que casualidades de la vida un día un jarrón de flores se derramó (ejem, ejem) y la tele se averió. Llegó a casa una tele plana, ¡Con mando a distancia! Y que se veía de fábula.

Lo curioso es que desde entonces no había motivo para cambiar la tele otra vez. Todo lo que salía era lo mismo pero más grande. Plasma, LED, 3D, SmartTV… Nada era suficiente aliciente para volver a cambiar el aparato, de hecho las teles 3D fueron un fracaso que todavía siguen asumiendo muchos fabricantes.

Hasta que hace poco, paseando por un centro comercial, vimos una tele que nos dejó embobados. Era un modelo de Samsung SUHD con pantalla curva. Una auténtica pasada. Por primera vez encontraba un motivo nuevo para cambiar de televisión.

Televisiones-Curvas-Samsung-Revolucion

Si, tenía una pantalla increíble 4K, los colores parecían salirse de la tele, pero lo que me dejó fascinado fue su pantalla curva, un auténtico avance. Hasta mi mujer que es la más crítica del mundo con los nuevos gadgets que salen al mercado reconoció que le había dejado sorprendida.

Así que ahora ando buscando modelos similares, teles grandes (las 42″ actuales ya me saben a poco), con una calidad 4K y a poder ser con pantalla curva. Por ahora me ha convencido el modelo de Samsung, pero quiero ver si otras marcas emergentes como Xiaomi sacan algo parecido. Siempre estará la opción de LG o de Sony, aunque la última que tuve era de esta marca y fueron todo problemas.

Me he estado informado un poco sobre este tipo de televisores y parece que el hecho de ser curvos, además de la estética (que me cautivó) mejora mucho el tema de reflejos y da una sensación de inmersión mucho más real. Nunca me pondría unas gafas 3D para ver una película en casa, pero con esta tecnología la sensación es muy parecida y sin necesidad de que haya que comprar una gafa para cada uno de la familia (algo que parece que nadie pensó cuando sacaron al mercado las teles 3D).

Veremos qué éxito tiene esta nueva apuesta de los fabricantes por algo tan estético como una pantalla gigante y curva. A mi desde luego me ha sorprendido como hace muchos años no lo hacían.