Quién sabe qué es una buena fotografía?

No vale sólo con conocer la técnica, también hay que aprender a transmitir emociones cuando hacemos fotografías.

He tardado casi 3 años en descubrirlo, ha sido justo mientras preparo el primer curso que impartiré sobre fotografía a mis compañeros de empresa (40 alumnos con muchas preguntas y poco tiempo para contestar). Estaba preparando un guión con las posibles preguntas que me puedan hacer y una de ellas es clásica, básica y fundamental:

¿Qué convierte una foto en algo más?

A ver cómo soy capaz de responder a esa pregunta dentro de mis limitados conocimientos sobre el mundo de la fotografía… Bien, utilicemos un silogismo, que eso se me da muy bien últimamente.

Pensemos en la fotografía como si fuera cantar. Todo el mundo puede cantar, no todos saben cantar, se puede estudiar canto y mejorar hasta alcanzar el máximo de tus cualidades naturales. Pues con la fotografía viene siendo algo parecido.

Todos sabemos hacer fotografías, pulsas un botón y listo. Pero no todos sabemos «Hacer fotografías». Podemos estudiar, hacer cursos, master class, pero siempre encontraremos una limitación «natural» por nuestra parte.

Y al igual que sucede con el canto, hay gente que tiene un talento natural para la fotografía. Entras en Flickr y descubres a chavales de 14 años que hacen unas fotos brutales con sus modestas cámaras. Es como esa niña de 6 años que se pone a cantar el tema principal del Mago de Oz, y hace llorar a millones de personas en todo el mundo.

Cuando comienzas a aficionarte de verdad a la fotografía comienzas a analizar cuales son las claves para reconocer una gran fotografía. Particularmente he llegado a la conclusión que una gran foto es como una gran canción, y en ambos casos el que lo decide es el espectador o el oyente.

No vale recurrir al virtuosismo técnico, no siempre una foto perfecta es una gran foto, de hecho la moda va encaminada a que valoremos más las fotos que salieron con algún fallo técnico, porque las fotos perfectas ya no nos transmiten nada.

Otro ejemplo perfecto para relacionarlo con el canto. La perfección técnica la encontramos en la lírica, pero la gente prefiere hacer cola para escuchar a Joaquín Sabina, que con todos mis respetos, canta menos que un grillo pisado. En el canto podemos recurrir a que es muy importante la letra y la música, vale, será eso, no lo tengo tan claro. Considero que en realidad todo tiene que ver con la sensibilidad del consumidor.

Ahora cuando comienzo a buscar una foto «chula» con la que presumir ante los amigos, ya no me centro tanto en los aspectos técnicos, ni en seguir los consejos de los grandes maestros de la composición, ni juego con las luces… Busco capturar emociones, y eso me cuesta un huevo y medio. Por mucho que lo intente no es fácil en absoluto reflejar en una imagen lo que quieres transmitir.

Qué es lo que hace que una foto te atrape como espectador? Eres capaz de reconocer algunos rasgos distintivos en lo que consideras una gran foto?

Hay gente que cualquier foto de un paisaje donde se refleje la montaña en el lago es una maravilla de foto. Los que ya hemos visto un millón de fotos iguales no pensamos lo mismo, entre otras cosas por la repetición intensiva que hace que perdamos sensibilidad frente al momento. Otros babean viendo cualquier foto de un cuerpo desnudo en blanco y negro, o un bebé dormido, o una foto macro de un insecto rarísimo…

Podemos encontrar tantas fotos buenas como tipos de personas existen en el mundo. Lo mismo decimos de la música, verdad? Hay un tema perfecto para cada ser vivo de este planeta. Evidentemente hay rasgos comunes entre las más populares, pero eso son modas pasajeras, lo mismo que sucede con las fotografías.

Y qué puedes hacer desde el punto de vista de fotógrafo aficionado? Pues igual que si comenzaras a cantar con un grupo, te toca decidir si buscas un estilo propio o bien imitas a otros. En ambos casos toca leer mucho y aprender de lo que ya se ha hecho anteriormente.

Si decides imitar un estilo lo tienes fácil. Lees y miras todo lo que haya sacado un autor, practicas con la cámara y te ayudas con Lightroom para darle el toque exacto.

Si prefieres buscar tu propio estilo te toca tener paciencia y no esperar las críticas de nadie. Si eres único puede que tu público todavía no exista, como con los cantantes. O piensas que el primer día que un grupo Punk salió al escenario en frente se encontró a miles de fans enloquecidos?

Como siempre sucede con las aficiones, hay que tomárselo todo con calma, básicamente porque no somos profesionales de la fotografía y con nuestra edad ya es muy tarde para intentar ganarnos la vida con la cámara. Como mucho acabaremos haciendo prácticas BBC (bodas, bautizos y comuniones).

Una de las ventajas de aficionarse hoy en día a la fotografía es que tienes muchos recursos gratis en la red. Sólo tienes que elegir un campo de la fotografía (macro, retratos, naturaleza, paisajes, moda…) que encontrarás blogs y foros con cientos de personas con tus gustos. Ese aprendizaje no reglado es característicos del s.XXI y se nota en muchas aficiones que han visto como el nivel medio de sus seguidores crece con el paso de los años.

Qué respuesta tengo preparada para dar a mis alumnos el próximo día? Les diré que el único que decide que una foto es una gran fotografía eres tú, siguiendo tus propios criterios y tus gustos personales. Que nadie puede decirte que estás equivocado y que cuando otorgas a una foto el galardón de ser una gran fotografía, en parte te estás describiendo como persona, porque esa imagen representa unos sentimientos, una sensibilidad, que despiertan algo positivo en ti.

Cada día disfruto más de la fotografía, en serio.

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