Hazme caso amigo, si eres padre y tienes hijos pequeños, no intentes cazar nunca ningún animal. Sobre todo ni se te ocurra intentar atrapar algún animal peligroso, asqueroso o que dé repelús. Así que la próxima vez que aparezca una araña gigante en el techo de la cocina, no le digas a tu hija pequeña que grabe la «cacería» mientras papá (su héroe) trata de cazarla con la ayuda de una simple fiambrera:

El grito de la niña lo entiendo, la cara de pánico del padre la comparto. Salir corriendo con el pie dentro de la fiambrera no tiene precio. Pa’vernos matao!

Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.