El experimento de los Marshmallows

Si eres goloso y te gustan las chucherías seguro que te vuelven loco las nubes o esponjas (depende de donde vivas le llaman de una u otra forma). A mi mujer, que viajó más que Willy Fog, siempre me habla de lo ricas que están las Marshmallows que comía en Londres cuando era pequeña, así que buscando información sobre los Marshmallows he encontrado una curiosa historia basada en un esperimento sociológico con niños pequeños:

En los años 60, Walter Mischel de la Universidad de Stanford, estudió a un grupo de niños de 4 años a los que estudió en solitario, en una habitación sin ningún punto de distracción, y a los que les dió una esas nubes/esponjas Marshmallow bajo una premisa: Si querían se podían comer la esponja, pero si podían esperar 20min les darían dos esponjas.

Bien, hubo niños que no pudieron esperar y se comieron la esponja, otros supieron aguantar las ganas y recibieron la segunda esponja como premio.

El experimento continuó varios años haciendo un seguimiento académico de estos niños y al llegar a la adolescencia realizaron varios tests, tanto por parte de los padres como de sus profesores. Tras catorce años de seguimiento, Mischel descubrió que los impulsivos tenían baja autoestima y umbrales bajos de frustración, mientras que los que habían esperado eran personas socialmente más competentes y con mayor éxito académico.

Ese mismo experimento lo han vuelto a realizar y éste es el resultado:

Dicho estudio también abrió camino a la investigación sobre la capacidad de tomar decisiones y, lo que es mas importante, sobre los mecanismos mentales que llevan al auto control cognitivo y emocional, desmitificando así el concepto de “Fuerza de Voluntad”.

El concepto de la gratificacion dilatada o demorada consiste en la capacidad que tiene el ser humano para esperar hasta obtener lo que se quiere. Dicha habilidad se considera un rasgo de la personalidad que resulta importante para tener éxito en todos los aspectos de la vida.

El hallazgo más importante es lo que se ha llamado el Principio del Éxito, con el postulado de que las personas que tienen la habilidad para aplazar la gratificación son los más propensos a tener éxito. Todo esto tiene que ver con la disciplina personal de quien construye al largo plazo y prefiere tener una gratificación final más importante y no una recompensa en el corto plazo.

El principio del éxito también en las marcas depende de la capacidad para aplazar la gratificación. La gran realidad es que las marcas que han sacrificado recompensas rápidas (Apple, Amazon, Google, Toyota, por mencionar algunas), y le han apostado al futuro han sido capaces de transformar la realidad de sus categorías y de sus industrias.

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