La sociedad fragmentada

Si eres de mi generación entonces tienes de 30-40 años y compartimos unos referentes culturales más o menos populares. Al crecer en un mismo momento histórico y social hemos recibido más o menos las mismas dosis de cultura, básicamente porque los medios de comunicación eran limitados y comunes en todo el país.

Hace 25 años todos veíamos el mismo programa infantil en la tele, todos escuchábamos la misma música en los 40, todos veíamos el programa de Martes y 13 en nochevieja, hemos vestido con más o menos el mismo tipo de ropa…

Pero eso se acabó hace unos años. Ahora puedes crecer en una sociedad con la que no tienes nada en común. Es más, puedes vivir en un barrio de Sevilla y tener los mismos referentes culturales que un chaval de un barrio de Teherán. Y eso gracias a internet.

Cuando era un crío mis mayores siempre hablaban mal de la televisión. Lo tenían como un medio de comunicación que destruía más que educaba. Las familias ya no hablaban comiendo, ahora prestaban atención a la caja tonta y tu padre te mandaba callar para escuchar las noticias. Los salones se decoraban en torno a la tele.

Por esa caja tonta llegaba la cultura (basura) y nos educó a toda una generación. Hoy es internet quien trae la cultura a los hogares y la oferta es tan diversa y especializada que es complicado que tus hijos escuchen a los mismos grupos que los de tu vecino. Claro que comparten muchos gustos, pero ahora puedes ser tú quien elija qué consume tu hijo y de qué manera.

En mi caso estoy haciéndolo a conciencia. En casa no vemos la tdt casi nunca. Tengo Canal + (hasta hace poco tenía Imagenio) y vemos sólo canales temáticos. Las películas las descargamos y las vemos a la hora que nos viene mejor. No somos esclavos de la parrilla de programación de ninguna cadena.

Mi hija no sabe lo que es la telebasura. No ha visto películas violentas, ni de guerras, ni de asesinatos… Porque yo soy quien decide qué ve mi hija y no una empresa televisiva.

Y como cada padre es diferente en un futuro a medio plazo habrá una generación de españoles que no tendrán tantos referentes culturales en común como los tuvimos los de mi generación. Claro que seguirán viviendo en el mismo entorno sociocultural, pero ya no será lo mismo que vivimos nosotros.

Las redes sociales les permiten compartir sus gustos con otros amigos, pero también encuentran nuevos amigos que comparten sus gustos. Ya no se limitan a tener un grupo de amigos en torno a los compañeros del colegio o del barrio. Pueden tener esos grupos de amigos más los amigos de su red social de aficionados a la petanca.

Y eso tiene sus pros y sus contras. Crecer rodeados de los que tienen tus mismos gustos es enriquecedor, nadie lo duda. Pero hasta qué punto puede ser negativo vivir en un entorno donde no encuentras la confrontación o la oposición a tus gustos y creencias? A tu hijo de gusta el fútbol y se pasa todo el día hablando de fútbol con amigos a los que les gusta tanto o más que a él. Es esa la educación que le quieres dar a tu hijo? Y si en lugar de hablar de fútbol hablase del bosón de Higgs?

El ciudadano monotemático es una realidad hoy en día. Gente que visita sólo webs y foros de un tema determinado, y con el tiempo se hacen verdaderos expertos porque se lo han leído todo lo que se ha escrito sobre ese tema. Son monotemas, no puedes mantener una conversación porque sólo hablan de lo mismo siempre. Y eso nos fragmenta como sociedad.

Esto tiene también sus ventajas. Podrás emigrar a otros países y mantener tu mismo estilo de vida porque tus gustos y aficiones te las llevas a cualquier rincón donde haya acceso a la red.

Vives en un entorno fraccionado? Te consideras un ciudadano monotema?

Sociedad fragmentada

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Autor: cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.

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