Tranquilo que yo no te voy a hablar del nuevo iPad 2 ni te voy a vender ninguna burra, ya sabes que en este blog todavía mantenemos un estilo. Pero hoy si me gustaría dedicarle este artículo al fenómeno social de los adictos/esclavos de la tecnología.

Lo mío viene de familia, porque mi padre allá por los 70-80 ya presumía de equipo Hi-Fi traído directamente desde Alemania. Y ya no te cuento cuando compró la primera televisión en color que había en el pueblo. Luego vino el primer video VHS, la primera videocámara doméstica, la primera tele con mando a distancia…

No me había percatado de lo que habría disfrutado mi padre si siguiera vivo y tuviera al alcance tantos cacharritos con los que pasar el rato y fardar ante los amigotes. Y si te soy sincero tampoco me había dado cuenta que a mi me pasa lo mismo que a mi padre, me pirra la tecnología, me encanta tener lo último que sale al mercado.

My desk

Esa adicción a la tecnología acaba convirtiéndonos en esclavos voluntarios, adictos a todos las novedades que se presentan en el mercado de las nuevas tecnologías. Unos nos llaman “Early Adopters”, término muy elegante para lo que no deja de ser un grupo de adultos con caprichos infantiles, que no pueden dejar de babear delante de cualquier aparato con luces y botones.

Y lo digo sin ningún rubor, me encantan los gadgets, suelo comprarme todo lo que va saliendo al mercado aunque también diré en mi defensa que no compro nada a lo que no le vaya a dar uso. Y sobre todo, cuando comienzo a cansarme lo vendo de segunda mano, por lo que mi vicio se autogestiona a sí mismo (bueno, más o menos).

Pero volvamos unas líneas más arriba, donde he dicho eso de esclavitud voluntaria por medio de la tecnología, creo que es interesante el tema. Para empezar no voy a meter en el mismo saco a los que están todo el día con el móvil en la mano, ya sea llamando a la novia, enviando sms a los colegas o consultando tuenti por si hay algo nuevo. Esos son adictos al móvil y punto. Yo voy más allá, me refiero a los que no controlamos esa voz interior que grita cuando aparece un nuevo iPhone, que nos impulsa de forma irracional a comprarlo sea como sea.

Pero ese momento en el que surge la necesidad imperiosa de adquirir un gadget es sólo el comienzo del fin. Porque el día que por fin “acaricias” tu nuevo juguete comienza de nuevo la cuenta atrás para volver a escuchar esa maldita voz en tu interior. Cuanto habrá que esperar será cosa del señor Steve Jobs y las ganas de sacar algo nuevo al mercado.

Porque esa es otra, tenemos el cacharrito soñado pero es ver el nuevo modelo y pensar que lo tuyo ya está obsoleto, anticuado, casi casi diríamos que lo que ahora tienes es inservible. Es curioso, porque hace 1 semana tenías un iPad maravilloso y hoy tienes una mierda de tableta anticuada que no sirve para nada porque no lleva las cámaras y la funda del iPad 2.

Si, tú ríete, pero hay mucha gente que está actuando así. Es una esclavitud voluntaria porque nadie te obliga a adquirir siempre lo último que sale al mercado, que lo tuyo todavía es funcional y cumple todas tus necesidades.

Y quién es propenso a convertirse en esta especie de zombie tecnológico? Pues por lo general son aquellos que tiene amigos que a su vez son adictos a la tecnología. Tener un iPad porque tu amigo ya lo tiene es una especie de conducta tribal. Ese gadget te hace formar parte de un colectivo exclusivo, pero a su vez te obliga a mantener el ritmo constantemente. El día en el que tu entorno de esclavos tecnológicos han adquirido todos el último iPhone y tú sigues con el modelo viejo, justo en ese momento, te conviertes en un paria. O al menos tú te ves así, porque en realidad tus amigos piensan que eres un pringado que no tiene el último juguetito.

Si, lo sé, es de locos. Esta conducta infantil no lleva a ningún sitio, pero cada día tiene más adeptos. Padres de familia (entre los que me incluyo) que disfrutan estando en la cresta de la ola tecnológica, probar todo lo que sale al mercado y mantener a su familia a la vanguardia. No, no le podemos llevar de crucero por el Caribe, pero nos llega la mierda de nómina para comprar un iPad o un iPhone de vez en cuando.

Y te pido disculpas por si te ofende este post consumista. Entiendo que hay mucha gente que lo está pasando muy mal por el paro y la crisis. Pero ya lo he dicho al principio, lo nuestro es voluntario, no obligamos a nadie.