Te imaginas que la naturaleza (caprichosa) hubiese querido que por algún extraño motivo (algo falla en tu karma) te parecieras mucho al próximo presidente de Estados Unidos? Cómo lo llevarías si por la calle la gente te parase para hacerse fotos contigo?

Claro que si, sería muy divertido las primeras semanas, incluso se le podría sacar beneficio económico (perdón, los gurús de internet usan el término “monetizar”) a ese don natural. Lo que no tengo claro es si a la larga no traería también asociados ciertos problemas (algún loco que de verdad se crea que eres quien pareces ser y te tire un zapato o algo con más plomo).

Pues en esa tesitura se encuentra el indonesio Ilham Anas, un hombre de 34 años cuyo parecido con Barack Obama es asombroso (vale, no son dos gotas de agua, pero según cómo le mires son clónicos):

Ilham Anas es fotógrafo de profesión y descubrió su parecido presidencial un día en el que un desconocido le paró en un aeropuerto y le pidió una foto juntos. En ese momento Obama todavía estaba en la carrera hacia puesto de candidato demócrata y por tanto seguía siendo un desconocido fuera de Estados Unidos.

Desde el momento en el que llegó a la Casa Blanca la vida de Anas cambió. Aquella foto con aquel desconocido llegó a la red y corrió como la pólvora. Al poco tiempo recibió docenas de peticiones para realizar campañas de publicidad. Todos querían tener al “líder del mundo libre” en sus anuncios.

Pero Anas no quiere seguir explotando su parecido físico, sabe que es un juego peligroso y está expuesto a recibir algo que en realidad iba dirigido a otra persona que cada día vive rodeado de guardaespaldas.

La anécdota más curiosa recae en el hecho de que Anas es musulmán, no como Obama, aunque para el 28% de los norteamericanos siga creyendo que su presidente también lo es.

Sinceramente, no me gustaría estar en el pellejo de Ilham Anas.

Vía | NF