Creo que es la primera vez que voy a hablar de Hitler en mi blog, pero la anécdota lo merece.

Durante la 2ª Guerra Mundial hubo una gran demanda de Wolframio (los ingleses le llaman Tungsteno) ya que se utilizaba para blindar los proyectiles antitanques. Pero además, al ser el elemento metal con el punto de fusión más elevado de la naturaleza también se utiliza para herramientas de corte, soldadura eléctrica… Incluso en el hilo incandescente de las bombillas!!!

Como decía, en los años 40 del s.XX hubo una gran demanda de Wolframio y los países productores comenzaron a escasear. La Alemania nazi se había surtido de la gran reserva China (actualmente sigue siendo el principal productor del mundo) pero en 1941 los chinos declararon la guerra a Japón, uno de los aliados de los nazis. En ese momento comenzaron a comprar el Wolframio a Portugal y España.

En la península tenemos grandes reservas pero la mayoría están en Portugal. De lo poco que había en España se encontraba en Galicia y Extremadura, de hecho, casi se agotaron las reservas que había en Tornavacas (Cáceres).

Y ahora viene la explicación de que el Wolframio ganó a Hitler:

La escasez de este mineral (entre los 5 más preciados) hizo que tuviera un papel crucial en la fabricación de armamento. Si a ésta peculiaridad le sumas que el mineral era comprado por los nazis y también por los aliados, no tanto por necesidad como para hacerle la puñeta a los nazis y desabastecerles de algo tan necesario para continuar con la maquinaria de guerra. En esta situación el ejército nazi se encontró desabastecido de una materia prima fundamental.

En la actualidad compramos el wolframio a China, que tiene el 60% de las reservas mundiales. Estados Unidos mantiene siempre unas reservas para 6 meses por si acaso, así que quizás la próxima guerra ya no tenga intereses petrolíferos como las de ahora, tal vez el próximo objetivo sean las reservas de Wolframio