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¿Por qué ya no veo casi ninguna película?

Algo ha cambiado en nuestros hábitos cuando yo, que era fanático de las películas de Pixar o que no me perdía ninguna de la saga de Matrix, tenga acumuladas muchas de estas por ver. Y lo peor de todo, no me importa.

Creo que la respuesta corta sería: «es por pereza». Da mucha pereza la oferta actual de películas, la sensación de agotamiento de este modelo es evidente. Cada vez hay menos sorpresas, más refritos, más remakes… Las mismas historias contadas con otro lenguaje, no siempre mejores que las anteriores versiones.

Y no es que me de pereza pagar por verlas en el cine, es que me da pereza hasta verlas en casa en las plataformas de streaming porque mi tiempo libre cada vez es menor y no estoy dispuesto a sacrificar 2 horas en productos que no aportan gran valor.

Con las series no me sucede lo mismo porque veo un episodio de 40 minutos y si me gusta la sigo viendo. El formato me ofrece un «aperitivo» y si no me aporta nada lo puedo abandonar sin perder mucho tiempo libre.

Hago lo mismo con los libros, nunca he tenido esa presión de terminar todos los libros que pasan por mis manos, la vida es corta y no pienso perder mi tiempo con algo que no me gusta o no tiene valía para mi.

Todo esto suena muy a señor mayor, a pollavieja, a boomer… Lo sé. Pero es que para mi el cine era una pasión, un sueño, un objetivo en mi vida. Yo quería dedicarme al cine, ser editor era un sueño que la vida no me dejó alcanzar. Por eso me duele más que yo haya dado la espalda al cine, es como tomar conciencia de que le he dado carpetazo a lo que un día fue mi mayor sueño.

Hubo un tiempo que no tenía claro ni a qué dedicarme ni por donde encauzar mi vida. Entonces apareció el cine en mi vida. Pero no me refiero a que me pusiera a ver películas del videoclub de debajo de mi casa. Me refiero a que descubrí que había profesiones dentro de la industria del cine. Gente (que no eran los actores) que trabajaba en las películas, en muchas películas e incluso en todas las películas. Profesionales del cine. Y yo quería ser uno de ellos.

Admiro mucho a la gente que aprendió tanto de cine sólo viendo cine. Es como ser un gran escritor porque has leído mucho. Yo no soy de esos, a mi todo me cuesta mucho más. Pero sí sé que desde pequeño tengo algunas habilidades innatas que eran perfectas para trabajar en esa industria: el sentido del ritmo ha sido siempre una de ellas.

Soy un brasas, un pesado que repite las mismas historias mil veces, que se va por las ramas, que empieza contándote que ayer fui a cenar y termino explicándote el mejor móvil que puedes comprar por menos de 200€. Además se me da regulín tirando a fatal lo de explicar historias, también por el mismo motivo, porque me disperso con los detalles.

En cambio cuando tengo que editar contenido que no he hecho yo es como si me pusiera las gafas de Neo y viera el código de Matrix. No estoy presumiendo ni sacando pecho, que a mi edad ya me da bastante igual el reconocimiento social. Pero se me da bien darle ritmo a las historias.

Por eso siempre pensé que yo podría trabajar haciendo eso con las imágenes. Lo primero que hice fue intentar aprender el lenguaje del cine, luego las herramientas y me quedé en el último paso que era empezar a trabajar como profesional del tema. La vida da muchas vueltas y en una de ellas yo me bajé de esta pasión cinéfila.

Para entonces yo ya había devorado los grandes clásicos, reconocía los estilos de los maestros, descubría referencias en las obras actuales (homenajes como le llaman algunos para evitar decir que le has copiado) y me atrevía a hacer remontajes de escenas de películas míticas. Sí, era así de osado porque nadie me dijo que no lo hiciera, que suele ser el principal obstáculo que tenemos todos en la vida: siempre hay alguien que te dice que no lo hagas, que no sabes y que no se te da bien.

En los tiempos del Like y del Me Gusta entiendo que es casi una obligación tener el reconocimiento ajeno, es como si fuera ya el único parámetro válido para decidir si algo es bueno. Y que si vives ajeno a esta dictadura social eres poco menos que un sociópata, un prepotente o un flipao.

Y por eso mismo ahora se hace un cine de mierda en su mayoría, porque se busca el Like, la viralidad, llegar a públicos variados. Y cuando intentas agradar a todos ya sabes lo que pasa, que sólo creas bazofia, algo fácil de digerir.

Pues por eso no veo ya películas, porque ya no hacen películas para señores mayores como yo que una vez soñaron son trabajar en el cine y ahora ven cómo esta industria sólo genera bazofia.

Me vuelvo a mi ataúd, ya cierro yo al salir.

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