Los aficionados a los trenes de vapor suelen acudir a festivales donde ponen en marcha viejas máquinas que hacen las delicias de los más estudiosos del tema. No pierden la oportunidad de grabar y fotografiar las máquinas porque tal vez (siempre piensan lo mismo) sea la última vez que alguien las ponga en marcha.

Pues en eso debían estar estos aficionados, preparados con sus cámaras, colocando el trípode, buscando el mejor ángulo para grabar a esa maravilla de vapor que se acerca desde la izquierda…Cuando uno de ellos se olvida que por la otra vía se aproxima un tren entre la niebla que provocó el vapor… Escalofriante!

Hay gente con suerte, eh? La cara descompuesta es un poema, en milésimas de segundo debió pensar la suerte que había tenido y lo negligente que había sido al darle la espalda a la otra vía de tren. Me habría gustado ver la toma desde la cámara del suetudo, debe ser  una imagen brutal!

Por favor, que alguien le preste unos pantalones limpios, fijo que lleva medio kilo de gloria por el susto.