Tengo que reconocer que la fotografía me ha enganchado y como sucede con todos los hobbys ésto supone que cada día quieras gastarte más dinero para tener mejor equipo.

Pasando por alto el materialismo que rodea nuestras vidas, nos hemos convertido en consumidores exigentes que siempre queremos lo mejor que pueda permitirnos nuestro bolsillo. Lo peor en estos casos es querer abarcar más de lo que podemos y necesitamos.

Que alguno de vosotros me diga que será capaz de sacarle todo el rendimiento a la última Nikon D700 que acaba de salir al mercado por un precio de casi 3.000€. A que no?

Yo desde luego pienso que la fotografía es un auténtico vicio donde es fácil que gastes miles de euros si no tienes los dos pies en el suelo y recapacitas antes de hacer una compra compulsiva.

Ya os expliqué que hace poco entre en el maravilloso mundo de las cámaras réflex digitales de la mano de la modesta Nikon D40, digo modesta porque en cualquier foro de fotografía te das cuenta que con esa cámara no llegas ni a la categoría de aficionado, más bien somos domingueros de la fotografía… Y a mucha honra! jejejeje.

No me obsesiona tener el mejor equipo porque eso es imposible ya que ni lo necesito ni me lo puedo permitir. Lo mejor en estos casos es echar la vista atrás y recordar cual fue mi primera cámara de fotos… Y lo recuerdo perfectamente, una Kodak 200 que fue uno de los regalos que me hicieron en mi Primera Comunión y me hizo muchísima ilusión porque era mi primera cámara de fotos “de verdad”:

Recuerdo especialmente el viaje que hice a Andorra en el año 89 con mis compañeros de clase, donde gasté 3 carretes haciéndole fotos a las montañas. Fotos que después tiramos porque ninguna valía para nada jejeje. También recuerdo que si la queríamos usar en casa para hacer fotos en alguna fiesta de cumpleaños, teníamos que buscar los cartuchos de 10 flashes de un sólo uso y con el tiempo fue más difícil encontrarlos, hasta que un día ya no los vendían en ninguna tienda, con lo que la cámara quedó relegada a las fotos que hacíamos de día y en el exterior.

Si tenía una ventaja frente al resto de cámaras de 35mm y era su carrete tipo cartucho, donde te olvidabas de los problemas para cambiarlo o rebobinarlo, ya que utilizaba un sistema de doble bobina que te permitía cambiar el carrete en menos de 2 minutos. El problema vino cuando ya no era tan fácil de encontrar este tipo de carretes.

Total, que poco a poco fui abandonando la cámara ante tantos impedimentos y comencé a usar la Leica de mi padre, que tampoco supe sacarle nunca todo el rendimiento que tenía.

Y si ahora comparo mi equipo fotográfico con lo que utilizaba hace casi 20 años me debería dar por satisfecho:

Pero no, siempre queremos tener algo mejor en fotografía, aunque todavía no hayamos exprimido al máximo las capacidades que pueda tener nuestra cámara o el flash.

Visitando algunos foros he visto a gente que hace dos meses se compraban su primera réflex digital (habitualmente un D40) y ya la están cambiando por una de prestaciones superiores (y precio desorbitado). Tú de verdad te crees que en 2 meses han sido capaces de sacarle todo el jugo a la Nikon D40? Ni de coña, es puro vicio adictivo por querer siempre algo mejor y más caro.

Al final lo más importante en la fotografía es el ojo del fotógrafo, pero eso no lo quiere aceptar la mayoría de aficionados. Piensan que por tener un equipo de 5.000€ van a publicar alguna foto en National Geographic; pues lo llevan claro…