¿Has pensado alguna vez lo raro que es que sigas vivo a tu edad? Plantea por un momento cuantas veces podrías haber muerto en todos estos años.

Si vives en un país desarrollado como España (ejem) lo más habitual habría sido que hubieras muerto ya de cáncer, un infarto o en un accidente de tráfico. Pero no, tú sigues vivo.

Hemos tenido la enorme suerte de no vivir una gran guerra, una de esas que reduce a la mitad el número de hombres jóvenes en una sociedad. No hemos padecido ninguna pandemia (ejemplo, en 1918 la pandemia de la gripe dejó 50 millones de muertos) y los desastres climáticos son más o menos controlados. Parece que todo se ha confabulado para que tú y yo sigamos vivos.

De hecho es todo un milagro que tú y yo hayamos nacido. Hace años un doctor de Harvard, Ali Binazir, estimó que había una entre 400 mil billones de posibilidades de que hubieras nacido (contando con las posibilidades de que tus padres se hubieran conocido, en edad fértil, te hubieran engendrado, etc).

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Desde que has nacido has podido morir por una enfermedad congénita, en cambio superaste la infancia sin morir en ningún accidente doméstico. No sufriste una sobredosis en la adolescencia, ni has muerto en un accidente de ciclomotor, ni decidiste suicidarte. Tú sigues vivo.

Y eso que mañana mismo podrías morir de un infarto cerebral, electrocución, el ataque de un perro o que te alcance un rayo. Pero sabes que mañana seguirás vivo. Se han dado tantas casualidades hasta este momento para que sigas vivo que sólo se puede achacar a una carambola. Era casi imposible que nacieras y has tenido muchas posibilidades de morir antes de cumplir tu edad. Pero sigues viviendo.

De hecho el simple hecho de haber nacido aquí ya ha sido una gran ayuda para sortear la muerte, porque si te toca vivir en un país subdesarrollado las posibilidades de que ya estuvieras criando malvas serían enormes, porque no tendrías nuestro sistema de salud, nuestra alimentación y seguridad ciudadana. El simple hecho de nacer 3.000 kms más al sur podría haber sido decisivo para que no hubieras podido leer este post en este momento porque ya habrías muerto. Pero no, tú sigues vivo.

Pero es que no sólo estás vivo, además estás sano, sin minusvalías, sin mutilaciones, sin problemas de movilidad. Tienes todos los dedos, todos los dientes, no te falta un ojo, ni un brazo, ni una pierna, ni has tenido que operarte nunca. De una pieza. Porque podrías haber sobrevivido a todo esto y estar hecho un cuerpoescombro. Pero no, sigues vivo, sano y entero.

Espera que no hemos terminado. Porque además de estar vivo y de una pieza, estás mejor que la gran mayoría de los individuos que viven en el mismo espacio y tiempo que tú. Tienes ropa, comida, agua potable, vivienda, familia, amigos y algo de dinero. Y todo es por pura carambola.

Da un poco de miedo pensar que estamos vivos por casualidad y que no está en nuestra mano evitar que mañana mismo pasemos a formar parte de la lista de inquilinos del cementerio o de los donantes de órganos del hospital más cercano. O tal vez más que miedo podemos incluso sentir un poco de alivio, de liberación al saber que hagamos lo que hagamos el hecho de que sigamos vivos escapa a nuestro alcance y que lo estaremos hagamos lo que hagamos. Así que te regalo un consejo: No pierdas el tiempo con medios días habiendo días enteros.

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