Mi receta para acabar con el desempleo

Planteo una solución al desempleo, una sencilla de entender pero difícil de poner en marcha. El número de desempleados es elevado, hay mucha gente que quiere trabajar porque necesita trabajar. Vayamos a la raíz del problema:

Reducción del número de trabajadores

Que no haya tanta gente que necesite trabajar, así de sencillo. ¿Cómo se hace eso? ¿Por qué tiene que trabajar tu pareja si hasta hace 25 años era suficiente un sueldo para vivir una familia de 5-6 miembros? Que una familia pueda vivir con sólo una nómina al mes. Eso reduciría a la mitad el número de desempleados.

No, no estoy hablando de devolver a la mujer a la cocina, a fregar de rodillas. Pero una cosa sería trabajar por querer tener más ingresos y otra cosa es trabajar para subsistir. Hoy hay que tener dos nóminas en casa para poder pagar la hipoteca y los préstamos adquiridos. Y esa es la clave, por eso no aumentan los sueldos.

¿Quién desaprovecharía la oportunidad de tener a sus ciudadanos viviendo con miedo a perder el trabajo? Esto lo puso en marcha Ronald Reagan a principio de los 80’s en EE.UU. y lo hemos copiado el resto porque somos así, los más listos.

Hoy se acepta trabajar a turnos, fines de semana, noches… A cambio de una nómina de mierda. Hemos apostado por el modelo de reducción de costes para producir más. Claro, así cualquiera. Eso es como si tienes que ahorrar en casa y comes todos los días sopa de avecrem. Claro que ahorras, pero a costa de tu salud. Haces una alimentación de subsistencia. Trabajar los dos miembros de la pareja es algo así, trabajo de subsistencia. No estamos hablando de que queráis comprar una segunda residencia y por eso se necesita un segundo sueldo. Estamos hablando de juntar dos sueldos de 800€ para poder pagar un alquiler en una vivienda que tenga puertas y ventanas.

Subir los sueldos para reducir el paro

¿Cómo sería tu vida si cobrases 4.000€/mes? Dime que no te has preguntado nunca cómo sería tu vida si tuvieras unos ingresos dignos como esos. Estoy seguro que te plantearías que alguno de los dos no trabajase, se quedara en casa cuidando a la familia. Como beneficio colateral sería el aumento de la natalidad, porque claro, ganando más puedes permitirte tener una familia con los «servicios» que hoy sólo puedes darle a uno, ya sea un seguro de salud privado, colegio concertado, vacaciones, caprichos, etc…

No haría falta crear trabajos basura, de esos de 8h cobrando 800€ para dar empleo a miles de personas sin cualificación y perfil laboral bajo. Esos que les hacen trabajar a turnos, fines de semana, consumiendo sus vidas a cambio de dinero. Porque claro, cuando estás desesperado y necesitas ingresos como sea, te vendes. Pones el culo. Así de duro. Aceptas trabajar incluso sin estar dado de alta a cambio de unos ingresos fijos.

Eso lo hemos visto en las películas americanas. Gente que vive de las propinas, que venden su tiempo a cambio de limosna. Y parece que nos ha gustado mucho porque en 25 años hemos implementado en Europa ese tipo de empleos.

Entiendo que hay mucha gente sin cualificación y que necesita trabajar. Bueno, existe porque la hemos fabricado. Hemos aceptado que la gente salga de su etapa educativa sin formación suficiente porque había un mercado laboral que podía ofrecerle una salida «digna», había trabajo para ellos, que no han sabido convertirse en una mano de obra cualificada y productiva, algo que si genera dinero a las empresas.

La mano de obra esclava por la deuda

Imagina una población que vive con miedo a perder el trabajo. Puedes hacer con ella lo que quieras, incluso bajarles el sueldo porque no podrán protestar. Les obligarás a trabajar a todos los individuos, es su obligación, producir barato para que la sociedad siga funcionando. El que quiera un coche que pida un préstamo, así tendrá deudas y más miedo todavía a perder el trabajo, a ser excluido de la sociedad.

Si lo ves desde fuera lo entiendes rápido, pero desde dentro es algo natural, ves normal que en una familia todos tengan que trabajar para pagar las facturas del mes. Que si uno pierde su trabajo todo sea un drama, subsistir sea imposible sin renunciar a las comodidades más básicas. Como si no tuviéramos derecho a equivocarnos en nuestra vida.

Ya sabéis que soy muy liberal desde el punto de vista económico, defiendo el derecho a pagar por lo que usas y no me gusta que el Estado sea quien decida por mi. Por tanto no me gusta pagar impuestos ni mucho menos tasas por cosas que no uso. Pero claro, si queremos vivir en un Estado socialista, lo que llamábamos un «estado del bienestar» hay que pagar impuestos. Todos. Por tanto todos tenemos que trabajar para alimentar el insaciable apetito del estado. Es todo un círculo vicioso. Queremos vivir en un estado sin desigualdades, pero a cambio nos convertimos en esclavos.

Es algo así como el viajero que tiene miedo de cruzar el bosque en solitario por la noche, se une a una caravana pero a cambio le toca llevar sacos a cuesta. En solitario no tendría que llevar peso, pero está expuesto a más imprevistos que no siempre podrá asumir yendo sólo. En una caravana estará protegido por un grupo, a cambio de repartir la carga entre todos. Hay gente que preferimos cruzar el bosque en solitarios. La vida se vive sólo una vez, prefiero decidir yo el camino y no seguir a la manada.

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