Es una de esas aficiones que tenía de pequeño y que nunca más he vuelto a practicar. Me encantaba construir castillos de arena en la playa de Matalascañas. Allí la arenas es muy fina, parece harina, y para este tipo de construcciones es perfecta porque te permite «tallarla» como si fuera madera. La cosa no se nos daba mal a mi vecino y a mi, por eso juntos participamos una vez en un concurso de esculturas y claro, ganamos. Pero ahora que he cambiado las costas del Atlántico por las del Mediterráneo, es imposible construir castillos con esta arena de mierda que hay aquí. Más que arena parecen piedrecitas, a mi me duelen los pies al dar un paseo, con eso ya te digo todo.

Y cuando pensaba que yo tenía especial habilidad construyendo castillos con fosos, puentes y torreones… Me encuentro con Calvin Seibert que construye otro tipo de castillos, son más esculturas que otra cosa, pero me encantan, seguro que a ti también te van a dejar con la boca abierta:

Tienes más fotos de las obras de arte que construye Calvin Seibert en su Flickr.

Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.