No ha existido en toda la historia un jugador más grande que Iker Casillas. Nadie ha demostrado un nivel de profesionalidad semejante. Su conducta es intachable, sus méritos saltan a la vista, y es un maravilloso ejemplo donde los niños pueden mirarse.

Y en la final donde estaba a punto de ganar su segunda Eurocopa consecutiva, cuando el marcador ya mostraba un aplastante 4-0 frente a Italia, Casillas le pedía al árbitro asistente de fondo que pitara ya por respeto al rival. Enorme este tío, enorme!

Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.