Nos volvemos locos cuando presenciamos un poco del azar

Es curioso la forma de reaccionar tan rara que tenemos los humanos cuando presenciamos un poco del azar. Cuando digo un poco de azar me refiero a que somos testigos de un hecho que es muy improbable que suceda otra vez. Más claro aún, lo contentos que nos ponemos por encestar la bolita de papel en la papelera después de haberlo intentado 1.000 veces.

Reconozco que soy el primero que aúlla como un loco cuando pasa algo así. Todavía recuerdo una partida de billar americano con unos amigos, que de una tacada colé 6 bolas. Saltaba como un mono y nos abrazábamos todos como si nos hubiera tocado la Lotería. Es un momento de euforia en estado puro, incomprensible y absurdo, pero es difícil contenerse en ese momento.

Un ejemplo de lo que quiero decir es este video de unos colegas que juegan de noche en un minigolf, cuando una de las pelotas caen en un charco y luego… Bueno, mejor lo vemos:

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