Te imaginas que te invitan a cenar los padres de tu novia, que son japoneses, y te llevan a comer a un restaurante de comida típica de Japón. Piden de aperitivo el famoso “Pulpo bailarín” y cuando te lo sirven no sabes ni qué decir:

Qué? Asqueroso, verdad? Espera que hay truco. El pulpito no está vivo, el secreto está en el alto contenido en sal de la salsa de soja, que provoca que las patas respondan con movimientos involuntarios (ya sabes, todo el rollo aquel de las bombas de iones de socio).
El resultado es realmente desagradable y que deja a cualquiera con pocas ganas de hincarle el diente al bicho.

Vía | Reddit