No falla, es un tema recurrente que sale a la palestra un par de veces en cada década: el uniforme escolar. En esta ocasión ha comenzado el debate a raíz de unas declaraciones de la consejera catalana de educación:

¿Hay que recuperar el uniforme en la escuela o, al menos, establecer unas normas de vestimenta más igualitarias?

uniforme escolar

Mi respuesta es clara: POR SUPUESTO.

Entiendo que este tipo de decisiones está en manos del Consejo Escolar de cada centro, pero no estaría mal incentivar el uso de uniformes en los centros públicos. Me cansan los argumentos de los que son contrarios a que todos los niños vistan igual en el colegio, son tan personales que sólo los acepta el que los esgrime.

En mi caso considero todo ventajas que los alumnos vistan igual. Se acaba con el marquismo, se difuminan en gran medida las desigualdades socioeconómicas que salen a la luz en la manera de vestir (adios a la tiranía de las Nike), se normaliza la indumentaria para que no sea un elemento distorsionador del proceso educativo.

Pero claro, hay padres que asocian uniformes con franquismo. Lo siento amigos, los uniformes escolares son universales, de hecho el uniforme escolar es obligatorio en Reino Unido, India y Corea, pero además es habitual en México, Perú, Japón…, aquí en España es cierto que se ha quedado reservado a centros concertados y colegios privados. Pero cada día son más los colegios públicos que adoptan una uniformidad, que no uniforme, que puede consistir en una serie de consejos para determinar qué se puede y qué no se puede llevar al colegio. Más que nada que los alumnos entiendan que no se puede ir vestidos al colegio como se va a la discoteca el sábado. No es mucho pedir.

Para las familias es un ahorro económico significativo. El hecho de tener 2-3 uniformes para cada temporada sirve para acabar con las discusiones sobre qué ropa se ponen los chavales para ir al cole, se acaba con la moda chabacana de enseñar los calzoncillos por encima del pantalón (y el tanga de las chicas, por supuesto), lo que reducirá en gran medida el número de discusiones familiares. Además, se les educa en cierta manera en que la forma de vestir no nos aporta personalidad, que eso son tonterías de la moda, que lo importante está dentro, que no podemos juzgar a nadie por su aspecto físico.

Sin duda es necesario abrir un proceso de reflexión sobre la idoneidad de ofrecer al menos esa posibilidad en todos los colegios. No estamos hablando de volver a vestir a las niñas con falda plisada escocesa. Hoy en día un uniforme puede consistir en pantalón oscuro y polo blanco (o color a elegir por cada centro) y luego un chandal de marca «notefijes» para las actividades deportivas.

O es que nosotros los adultos que vamos a trabajar cada día, vistiendo nuestros respectivos uniformes, rendimos peor por vestir todos iguales? En mi empresa, por ejemplo, viste igual desde el último trabajador que llena cajas de cartón hasta el director de proyectos.

Ah, claro, que luego están los «alternativos», los que están encontra de que nadie les obligue a vestir a sus hijos de la manera que digan. Que ellos son libres de vestirles de la manera que crean oportuna. Claro, por eso luego van las niñas a clase que parecen fulanas, verdad?

El uniforme tiene 3 puntos fundamentales a su favor: normaliza en el vestir, no muestra símbolos laicos o religiosos y es símbolo de disciplina, algo que falta en las aulas hoy en día.

Me gustaría mucho que este debate se abra al resto de comunidades escolares. Sería muy interesante a nivel económico y aporta grandes ventajas pedagógicas. De hecho, me gustaría mucho conocer tu opinión tanto si estás a favor o en contra del uniforme escolar.

 

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Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.