La paradoja de expulsar ciudadanos europeos dentro de Europa

Es algo paradójico lo que está sucediendo en Francia con el tema de las expulsiones de gitanos rumanos. Por muy gitanos que sean no dejan de ser ciudadanos rumanos y por tanto tienen libertad de movimiento dentro de las fronteras de Europa.

Pero la paradoja llega de la mano de los que llaman xenófobos a quien quiere limpiar de delincuencia a su país.

Generalizar es malo en ambos casos, reconozco que es uno de mis defectos porque suelo meter en el mismo saco a todo el mundo, pero por eso mismo me he decidido a escribir este post, para tratar de aclarar mi punto de vista sobre este peliagudo tema.

Empecemos por el principio, veamos qué es lo que ha dicho el gobierno francés y cuales son sus justificaciones:

Los gitanos de Rumania y Bulgaria tienen libre acceso a Francia si son ciudadanos de la Unión Europea. Sin embargo, deben encontrar trabajo, estudiar o encontrar algún modo para establecerse permanentemente en territorio francés. El gobierno de Francia aseguró que sólo expulsará a aquellos que hayan pasado el límite de tres meses y no se hayan establecido.

El problema social de los gitano rumanos es una realidad. El que desde ahora mismo me tache de xenófobo le invito a que salga de su barrio residencial y se traslade a algún barrio a las afueras de Madrid o Barceloa y luego hablamos.

Yo desde luego no considero a los gitanos rumanos como una comunidad que viene al país en busca de una vida mejor, a trabajar para formar un hogar, criar a sus hijos dentro de las ventajas que ofrece un país desarrollado como Francia o España. Su cultura nómada (perdona que me ría) hace que nunca cambien, nunca se asienten en un territorio asimilando la cultura y las normas del país de acogida. No podemos comparar a la comunidad gitana andaluza, plenamente integrada y que mantiene su cultura propia, con la comunidad gitana rumana, que emigra de país en país, en actitud depredadora, devastando y delinquiendo con total impunidad. Cuando alguien usa la mano dura de la ley, recogen los bártulos y se marchan a otro sitio donde poder seguir delinquiendo.

Eso no es ni cultura ni ocho cuartos. Es delincuencia consentida por miedo a ser tachados de xenófobos.

Otra cosa es que la mano dura contra la delincuencia se aproveche para hacer limpieza étnica, que es lo que me parece que se está haciendo en Francia. Me parece perfecto que se expulse a la gente que viene a delinquir, sin trabajo ni residencia fija. Pero cuando sólo te centras en los gitanos por el simple hecho de ser gitanos, entonces si estamos hablando de xenofobia.

Es eso lo que está haciendo Francia con los gitanos? Algún país está dispuesto a abrirle las puertas a esos gitanos expulsados? Sería un gran gesto contra la xenofobia de Sarkozy que un gobierno acogiera a los gitanos rumanos con antecendentes penales y un largo historial delictivo que está expulsando de Francia. Ah, espera, que a lo mejor nadie quiere tener a esa calaña en su país. O si?

Estamos con lo de siempre, que los que te llaman xenófobo lo hacen cómodamente desde su chalet mientras tú compartes edificio con 10 pisos pateras, donde te abren el buzón día si dia no, te robaron la bici, la moto y hasta el coche.

España no tiene tradición como país de acogida de emigrantes, pero en los últimos 10 años se ha convertido en el país con mayor tasa de extranjeros. Eso cuesta de asimilar, tiene ciertos costes sociales y poco a poco se formarán guetos como ha sucedido ya en otros países.

El que pretenda que los emigrantes se conviertan en un español más lo lleva claro. Quizás sus nietos si lo sean, pero cuando llegas de fuera, y lo digo yo que también soy emigrante, traes tus costumbres, tu cultura y tus valores, que no siempre encajan en la sociedad donde vives. En esos casos se puede optar por vivir de la forma que sea, agruparte con otros compatriotas para seguir viviendo de la misma forma que lo hacías en tu tierra, o intentar integrarte como uno más, siguiendo tradiciones y costumbres.

Cada uno decide cómo quiere ser su integración, pero ante todo hay que respetar la idea de que el emigrante es el que debe subirse al carro. Si no le gusta puede seguir a pie por el filo del camino. Si no se consigue la cohesión social al menos que si se logre la convivencia y el respeto.

Pero cuando el que viene de fuera ni se sube al carro, ni camina en la misma dirección que tú, se aprovecha de los beneficios sociales y además recurre a la delincuencia como fuente de vida, en esos casos qué haces? No, no mires a Sarkozy, mírate a ti mismo y dime cómo actuarías si en tu pandilla de amigos entrara un cani que se va contigo de botellón, a la disco, al burguer… Que nunca paga, bebe y come más que nadie, y encima os roba la moto cuando le apetece.

Serías tan comprensivo? Las medidas pedagógicas funcionan sólo si hay una voluntad por parte del emigrante, en caso contrario hay que ser sinceros y honrados con nosotros mismos, y evitar que esa calaña siga rompiendo nuestra sociedad del bienestar.

Ya puedes dejar tu comentario llamándome xenófobo, pero no olvides incluir que soy emigrante y tengo todo el derecho a explicar mi opinión.

Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.