El otro día pude ver en el National Geographic un rito que se celebra en Papua-Nueva Guinea cuando se quieren «casar» dos personas del mismo sexo. Se basa en que uno de los cónyuges golpea al otro con una cuchara sujetada con la boca, por cada golpe se garantizan 10 años de felicidad, así que cuantos más golpes y más fuertes, mejor.

Pero mejor que te lo explique Pablo Motos que se lo estuvo haciendo a Jorge Cadaval (el alto de los Morancos) y quedó de lo más divertido:

Ya, ya lo sé. Mañana mismo vas al chino a comprate dos cucharas de madera para «casarte» con el primer colega que te encuentres. Suerte.

Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.