Por su ruindad, por no comprender lo que significa un magnicidio, por reírle las gracias a un loco… Por todos estos motivos vamos a entregar el galardón de El Gilipollas de la Semana a los 76.000 gilipollas que se han hecho fans de Massimo Tartaglia en Facebook, agresor de Silvio Berlusconi.

Al conocerse la agresión (yo me enteré vía twitter) muchos twitteros hicieron sus gracias, desde el famoso Zas en toda la boca! Hasta los que justificaron dicha acción. A mi sinceramente me parece vergonzoso que alguien se alegre de este tipo de hechos, propio de cobardes.

Que la gente odie a los poderosos es algo natural, que en Italia no sepan encontrar una alternativa que desbanque a Berlusconi también es cierto. Que la impotencia lleve a un perturbado a cometer un acto como éste me parece peligroso.

En España hemos vivido varios atentados a presidentes de gobierno. Carrero Blanco saltó por los aires y a punto estuvieron de cargarse a Aznar con un coche bomba. Seguro que más de uno se habría alegrado en caso de que le hubieran lanzado también por encima del edificio.

Pero repito, me parece ruín alegrarse por un acto así. Si estos poderosos han cometido delitos, que paguen su pena con arreglo a la legalidad vigente. Seguro que tú que ahora te estás riendo de las tonterías que escribo y que también te has reído cuando has visto las imágenes de Berlusconi sangrando, seguro que tú también tienes muchos enemigos. Crees que me alegraría que alguien te hiciera una cosa como ésta por mucho que te lo merezcas?

Estuve a punto de darle el premio en solitario al jefe de seguridad de Berlusconi, pero pienso que ya con el mal rato que debe estar pasando (no le llega la camisa al cuello) tiene suficiente. A ese lo envían derechito a Afganistán, fijo.

Lo siento si no te ha hecho gracia este post, yo tampoco se la encontré al hecho de reírse de un atentado al jefe de gobierno de un país soberano.

Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.