Aprendí lo que sé de ordenadores leyendo revistas

Hoy en día, cualquier chaval que quiera saberlo todo sobre un pc (tanto hardware como software) sólo tiene que entrar en alguno de los miles de foros que existen sobre el tema, y en 2 semanas sabe más que tú y que yo.

Pero antes de que internet estuviera al alcance de todos, antes incluso de que un pc fuera algo habitual en cada hogar… Mucho antes de que todos descubriéramos Windows y a su papá Bill Gates, ya existían los ordenadores y por consiguiente las revistas de ordenadores.

En 1.991 me regalaron mi primer ordenador, ZX Spectrum Sinclair 128k, aunque no sé si llamar a aquello un ordenador, porque sólo usaba Basic y si no programabas algo, te aburrías de asco. Así que la mayoría de nosotros lo usábamos como consola de juegos, que se grababan en cassettes y nos pasábamos entre todos los amigos.

Pues bien, en aquella época la única manera que tenías de aprender algo de ordenadores era haciendo los cursos de Planeta deAgostini que vendían en fascículos, apuntarte a una academia o que algún vecino dominara el tema. En mi caso no tenía nada de lo anterior, sólo podía comprar en el kiosko la revista Micromanía y fue la que me enseñó todo sobre los juegos que salían al mercado para los ordenadores como el Spectrum, Commodore, Amstrad, Amiga…

Como me pilló en la época de instituto, fui abandonando la afición aunque llegué a tener una colección inmensa de la revista Micromanía. Me gustaba tanto que no era capaz de tirarlas, y era un problema guardarlas por su formato enorme, del tamaño de un periódico italiano.

Así que me alejé de los ordenadores durante al menos 5-6 años y fue justo el momento en el que aparecieron los primeros PCs con el procesador Pentium, los monitores en color, los sistemas de sonido, las tarjetas gráficas, las impresoras de inyección de tinta…

En muy poco tiempo pasamos de tener un teclado con un magnetófono enchufados a la tele pequeña de la cocina, a disfrutar con un completo PC con Windows 95, pantalla a color, programas de todo tipo, ordenadores cada día más rápidos y potentes…

Y fue de nuevo en el 98 cuando me volví a interesar por el tema. Ya había acabado mi época de adolescente y tenía más tiempo e interés por esos equipos que cada día veías en el escaparate de aquella tienda que hacía esquina, cerca de casa.

Lo primero fue recurrir a la fuente de información que siempre había tenido a mano: las revistas.

En este caso la Micromanía ya se quedó alejada de lo que yo buscaba. Nunca tuve consolas porque no me llamaron la atención los juegos. De hecho tengo en casa varias que no uso nunca porque no estoy hecho para jugar, me parece una pérdida de tiempo, me aburren, no les encuentro estímulo al cabo de unos días jugando. Pero bueno, ésto es cuestión de gusto, no?

Como decía, buscaba una revista que me lo explicara todo, todo y todo, sobre los nuevos modelos que iban saliendo, los trucos para sacarle el mayor rendimiento al nuevo Windows 98 que había salido al mercado hacía sólo unos meses. Pues bien, tuve suerte y encontré una revista de las gordas, algo cara, llena de publicidad a rebosar, pero que tenía unos artículos geniales, comparativas de todo tipo, consejos y recomendaciones… Era PC Actual y estuve suscrito a ella al menos 2 años, guardando todos los ejemplares encima del armario. Me gustaba rescatar números antiguos y comparar los artículos, era un gran ejercicio de abstracción. Me permitió comprender que para dedicarse a «esto de los ordenadores» había que estar en constante formación, evolucionando junto al hardware para no quedarse atrás.

Fue por eso por lo que en 1.999 me compré mi primer PC (Pentium III 300Mhz, 128Mb RAM y 4Gb de HD). Ya creía saberlo todo de los PCs, sabía cual era la mejor tarjeta se sonido (en aquella época era una de las secciones del PC que más evolucionaba junto con la parte gráfica), estaba a la última de los diferentes modelos de impresoras, era un maestro para mis amigos, ya que la mayoría estaban mucho más verdes que yo en el tema de la «informática».

En el 2.001 dejé de comprar revistas y me centré en aprenderlo todo en las comunidades que se formaban en los foros temáticos, en las news (alguien sigue usándolas?). Poco a poco fui abandonando la idea de saberlo todo de los ordenadores y me pasé al lado de los consumidores «early adopters» que disfrutan teniendo todo lo último que vaya saliendo al mercado (afición que todavía conservo y que provoca tantos placeres como sinsabores).

A día de hoy no tengo ni puta idea de ordenadores, no sé absolutamente nada de videojuegos y consolas, no domino el software, no recuerdo ninguna marca de fabricantes de tarjetas gráficas, no se «elegir el PC perfecto» y no será porque PC Actual utilizó ese título en portada en docenas de revistas (repetían temas cada 14 meses, comprobado).

Ahora me limito a usar un iMac que funciona a la perfección, no sé qué tipo de tarjeta gráfica trae, no sé de cuantos vatios son los altavoces, ni qué alcance tiene el bluetooth que trae incorporado. Simplemente lo enciendo y lo uso para lo que lo necesite (retocar fotos, diseñar algún gráfico, navegar y poco más).

Conclusión: en su momento, las revistas especializadas me enseñaron todo lo que podía imaginar, llegué a tener un nivel muy alto en conocimientos generales de los ordenadores, podía recomendar a los amigos aplicaciones de todo tipo porque las había probado todas gracias a las demos que incluían en los cd’s de la revista…

Con el tiempo y los años te centras más en la parte usuario y te olvidas de encontrar el por qué de las cosas. Imagino que eso tiene su parte buena y su parte mala. La buena es que te centras en la experiencia de utilización, la mala es que te quedas fuera de las nuevas tendencias y con el tiempo puedes caer en el analfabetismo digital.

En 3 meses llegarán las navidades, época especial para los consumistas digitales, así que será cuestión de comprarse alguna revista especializada y elegir regalo tecnológico para pedírselo a los Reyes Magos (o al Tió o al gordo de rojo).

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