Curiosa es la historia para el que quiera leerla. Hace apenas 25 años todos conocíamos al eje del mal formado por Castro, Jomein y Gaddafi. Después de tantos años tenemos a Castro chocheando y a Muammar al-Gaddafi jugando a los negocios con los países que antes le perseguían.

Esta semana salió la noticia de que el gobierno escocés había autorizado la puesta en libertad y posterior extradición del terrorista responsable de la explosión del vuelo que se estrelló en Lockerbie, con 259 muertos como resultado final.

Bien, la excusa fue que el terrorista padece un cáncer terminal y por razones humanitarias (tócate los pies) decidieron dejarle morir en su país. No sabemos cuantos casos como éste se han producido en los últimos años, pero al menos en esta ocasión ha sido todo a luz y lo que peor ha sentado ha sido el recibimiento en Trípoli, como si fuera un héroe nacional.

Imagino que a los pocos familiares de las víctimas de ese atentado que albergaban un poco de comprensión ante la medida de excarcelarlo para que muera en su país, después de ver el cachondeo que se montó a su llegada a Libia, seguro que les habrá repateado las tripas ver algo así. De hecho basta con ser una persona normal para sentir que algo no salió bien en toda esta operación. Pero sigamos leyendo porque el tema se complica y se hace a su vez más interesante.

Después del revuelo internacional por las imágenes del recibimiento en Trípoli, no tardó en salir a la palestra el mismísimo Gaddafi para dejar estas perlas que sabrán entender los más perspicaces de vosotros:

Este paso beneficia los lazos entre Libia y el Reino Unido, y a la amistad entre yo y ellos, y se reflejará positivamente en todas las áreas de cooperación.

Alguna duda de lo que significa ésto? Pero también suelta una píldora que le pega donde más duele a la hipócrita opinión pública occidental:

Libia afrontó su responsabilidad y conmutó la pena de muerte a cadena perpetua al equipo de enfermeras búlgaras, y respondió a la petición de mi amigo Nicolas Sarkozy, y por Francia aceptamos que los condenados por cometer asesinato masivo cumplieran la pena de prisión en su país. El mundo se vio sorprendido cuando ese equipo médico condenado por un crimen brutal fue indultado antes de que llegara al aeropuerto de Bulgaria, y el presidente búlgaro los recibió como héroes porque mataron a 400 niños libios inocentes inyectándoles el virus del sida. Luego, lamentablemente, el Parlamento Europeo recibió a ese equipo médico de pie y con aplausos porque son héroes. ¿Por qué no escuchamos protestas contra la absolución de ese equipo médico?

Qué tienes que decir ahora? No siempre la cosa está tan clara, no siempre se sabe a ciencia cierta quienes son los malos y quienes son los inocentes…

Pero parece que ahora se ha cambiado la política antiterrorista internacional. Ya no se negocia para alcanzar treguas de alto el fuego, no se intercambian soldados secuestrados a cambio de terroristas encarcelados. No, ahora se hacen negocios para tener una posición dominante en los países que manejarán las últimas fuentes de petroleo y gas natural de una zona tan estratégica como es Oriente Próximo.

A mi me surgen grandes dudas morales, pero sinceramente, hay que tener amplitud de miras, ser un estratega geopolítico y saber que un terrorista sentenciado de muerte por un cáncer puede ser útil para alcanzar metas políticas y económicas para mi país. Yo, que tengo pocos escrúpulos, aceptaría esta política, pero al menos que no se escandalicen ante las imágenes del recibimiento en Trípoli si nuestros amados gobiernos practican políticas mucho más despreciables…

Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.