Si tu bolsillo está temblando después de los gastos de navidad y esperas a las rebajas para comprar seguro que uno de los factores que baremas a la hora de adquirir un artículo es su calidad.

Otros harán la vista gorda y se llevarán siempre lo más barato, y la mayoría haremos una media y nos decidiremos siempre por los que tengan mejor relación calidad/precio.

Pero ahí aparece una duda existencial que todo buen consumista debe conocer:

¿Qué es la calidad?

Buena pregunta, porque mucha gente suele mezclar conceptos como valor, precio y calidad.

Es siempre de calidad un objeto caro? Podemos utilizar como indicador de la calidad el precio de un artículo?

Pues no siempre existe una única respuesta para estas preguntas, a ver si arrojamos un poco de luz a este interesante debate:

Pongamos por ejemplo un artículo cualquiera, uno que puede tener cualquiera de vosotros en su casa, que usa cada día y que lo seguirá usando: un cuchillo de cortar el pan (el que suele tener algo de sierra).

Analicemos el artículo en sí mismo:

  • Hoja de acero con o sin sierra, que puede medir aproximadamente 30-35cm.
  • Mango de madera, plástico o metal.
  • La hoja está sujeta al mango con remaches, insertada a presión, soldada, pegada con pegamento…

Bien, ya sabemos cómo es el artículo en cuestión y tres de sus principales variables que influirán en la calidad final del cuchillo.

Empecemos por la hoja de acero: hay tantos tipos de acero disponibles para fabricar la hoja que en función del que utilices tendrá mayor peso, mayor flexibilidad, resistencia, durabilidad…

Vale, pues ya tenemos claro que en función del tipo de acero (el mejor suele ser más caro porque también es más costosa su fabricación) el cuchillo puede ser de mayor calidad, pero el precio en este caso se verá directamente afectado. Pues anotamos que en los cuchillos «de calidad» la hoja de acero es cara.

Pasemos al mango: los hay de madera, de plástico, resina, metal… Aquí no importa tanto la calidad del material empleado sino la ergonomía del diseño y la durabilidad del montaje. Creo que con que sea robusto y cómodo tenemos suficiente. Así que el mango no tiene que influir mucho en el precio ya que la calidad va directamente reflejada en el diseño. Pues anotamos que en los cuchillos el diseño es sinónimo de calidad.

Por último podemos comprobar la unión del mango y de la hoja: aquí vuelve a aparecer el diseño, la cantidad de horas que le hayan dedicado a diseñar la ergonomía va relacionado con la calidad final del cuchillo. Así que se puede entender que un cuchillo bien diseñado necesita más horas de fabricación, luego aumentan los costes de producción por el aumento de las horas de mano de obra. Si encima tienes un departamento de diseño y ergonomía que está trabajando siempre en desarrollar mejores productos, ahí tienes que repercutir en el precio final los costes de ofrecer siempre un artículo con unas garantías de uso que otros fabricantes ni se plantean ofrecer.

Luego ya vienen otros problemas como acertar con el diseño, porque hay muuuucho donde elegir:

Todos estos artículos han pasado una serie de controles de calidad, pues bien, ésto también influye en la calidad final porque según hayan sido más o menos rigurosos los controles así serán los resultados obtenidos.

Si un fabricante cuando monta un cuchillo, el único control al que le somete es el «buen ojo» del operario que acaba de montarlo, ya te digo yo que la calidad dependerá de cómo haya dormido el operario, de si se ha peleado con su mujer, de si su equipo perdió el último partido, de que si hace mucho que no le suben el sueldo… Eso si, el precio del cuchillo no se incrementará porque este tipo de controles tienen un coste cero, sólo 10 segundos de revisión visual.

Pero si el fabricante tiene un departamento exclusivo para controles de calidad, con expertos que someten a un cuchillo de cada lote a controles de flexibilidad de la hoja, de resistencia del mango, caídas, temperaturas, oxidación, corte… Todo ésto tiene costes extras de personal, instalaciones… Así que el precio final del artículo se tiene que elevar, pero va justificado directamente por la calidad que te asegura el fabricante.

Bien, este simple ejemplo que te he puesto con un cuchillo de cortar el pan se puede extrapolar a cualquier otro objeto de consumo.

En todo proceso de fabricación se realizan unos controles de calidad. En función del número de controles que se realicen tendremos artículos de mayor calidad a costas de aumentar los precios.

Ahora la próxima vez que tengas dos artículos que sirvan para lo mismo hazte estas preguntas:

  • ¿Cuál está mejor diseñado?
  • ¿Cuál utiliza materiales de mejor calidad?
  • ¿Cuál me ofrece más asistencia técnica por parte del fabricante?
  • ¿Cuál es más vendido en los últimos 3 meses?

Una vez hayas contestado a estas preguntas tendrás la respuesta para saber que siempre la calidad tiene un precio.

Eso no significa que exista la posibilidad de que justo el artículo que tengas en la mano cumpla con todos los controles de calidad a los que le puedas someter, aunque en esos casos se trata más de comprar lotería, porque no siempre toca «el bueno».

Publicado por cavalleto

Sátiro de nacimiento, trabajo como técnico en una multinacional de biotecnología. Escribo en este blog personal desde 2004. Aquí saco a pasear el látigo de vez en cuando.