Reconozco que hay fenómenos relacionados con internet que han aparecido tarde para mi. Comencé a navegar en 1998 (de forma autodidacta) y apenas usaba el correo electrónico y el chat. Luego conocí a Mistica en el chat y ya no me interesaron más los servicios como MSN groups y el resto de redes sociales.

Después apareció Twitter y me pareció algo innecesario, quizás por eso nunca seré un blogger famoso (ni lo anhelo) porque no estoy dentro del grupo de usuarios hacia los que están dirigidos estas herramientas muy del tipo web 2.0.

Tengo mi propia cuenta pero la he usado muy poco, en cambio hay medios de comunicación que si lo usan, como El País que presume de ser el primer medio en tenerla (o sea, que se ha convertido en una herramienta de reconocimiento social entre los internautas más expertos).

Incluso la nueva directora de la Biblioteca Nacional también se ha hecho twittera y deja comentarios con mucha frecuencia.

Para mi vida habitual no resulta útil este servicio pero veo que si lo será en el futuro porque gigantes como Google ya se están posicionando en el mercado comprando al rival directo de Twitter, Jaiku.

Hasta hace poco no había entendido la utilidad de estos servicios. Eso de publicar en Twitter qué estoy haciendo en este momento no lo veía interesante, pero si lo es cuando todos tus amigos tienen su cuenta de Twitter y podéis avisaros de forma automática cuando alguien deja un mensaje.

Incluso en la empresa también es sumamente útil un servicio que fusiona el correo electrónico con los mensajes sms.

Por eso he decido salir de mi anonimato y crearme una cuenta en Facebook, otro fenómeno de masas que ha revolucionado la manera de comunicarnos e incluso de utilizar internet.

Hay cosas que no me terminan de gustar, como la falta de anonimato, ya que te pide tu nombre real y ésto puede resultar muy útil para unas cosas pero complicadas (por no decir peligrosas) para otras.

Imagínate que yo escribo un artículo en mi blog con una opinión que molesta a cierto tipo de gentuza (cosa que ya he sufrido), si esa gentuza tiene mis datos de usuario de Facebook sabe perfectamente quién soy, donde vivo, donde he estudiado, donde trabajo… Y luego podría encontrármelos esperándome en la puerta de mi casa, y no precisamente para darme la bienvenida.

Creo que Facebook es el principio del cambio, eso de tener cientos de herramientas gratuitas en un sólo espacio personalizado, poder compartir lo que quieras con quien tú quieras… Es algo impensable hace tan sólo 8 ó 9 años y creo que pronto se comenzará a usar en entornos laborales porque es una herramienta muy productiva.

En fin, he picado el anzuelo y ahora me podéis encontrar en más espacios virtuales que no son mi blog, ya nos veremos por esos lares.