Los Ninis y la generación del Rincón del Vago

Los Ninis y la generación del Rincón del Vago

No existen recetas mágicas, no podemos encontrar una explicación simple a un problema complejo, pero en el caso del paro juvenil al menos deberíamos tratar de no alimentar el victimismo de los protagonistas.

Ayer leí un tuit de @JorgeGalindo que decía así:

No pude dejar de contestarle esto:

cuando un adulto se equivoca tiene que asumir responsabilidades. Si elegiste mal la carrera, ahora asume las consecuencias. Si tu familia te convenció, que no se queje de tener ahora al niño en casa hasta los 35.

Menos dramas y más afrontar los problemas buscando soluciones. Lamentándose y buscando un culpable imaginario no llegarán lejos.

Es cierto que ese millón y pico de jóvenes no se pueden incluir todos bajo la etiqueta de “Ninis”, hay muchos que ya han terminado su etapa educativa y siguen sin encontrar una oportunidad laboral. Pero es ahí donde creo que se está alentando el victimismo, cuando la realidad es otra, diferente de lo que se empeñan en mostrar, donde somos culpables todos, la sociedad, el Gobierno y los jóvenes. Pero como diría Dexter, “vayamos por partes”.

La burbuja de la educación universitaria

Los que nacimos ya en democracia hemos crecido en una sociedad que luchaba por romper aquel viejo lema de que “el hijo del obrero no puede ir a la universidad”. Y los sucesivos gobiernos han ido devaluando los programas formativos hasta convertir un título universitario en un simple papel, carente de valor, porque buscando la “democratización” del acceso a la educación superior, crearon una burbuja de “titulitis” que explotó ya hace años.

Una titulación universitaria era algo difícil de conseguir, en primer lugar por el elevado nivel académico, siendo el tema económico menos relevante. Con la llegada de la democracia y las becas universitarias, el acceso aumentó, pero se mantuvo el nivel de exigencia académica. Eran muchos los que dejaban la carrera al segundo año porque no tenían nivel suficiente. Esa fue la generación de nuestros hermanos mayores, la que hoy en día ocupan los puestos de dirección de la mayoría de empresas.

Luego llegó mi generación, la que tuvo el acceso a la educación universitaria más “barato” de la historia. Cualquiera podía acceder porque las notas de corte tras selectividad bajaban en picado. Se crearon facultades en todas las grandes ciudades, ya no se exigía un buen expediente académico, bastaba con pasar el corte y ya estabas dentro. Siempre hubo excepciones, titulaciones que vivieron su particular especulación, como Fisioterapia, Odontología, Enfermería o Medicina. Estoy seguro que no soy el único que tiene un amigo enfermero que se tuvo que ir a Inglaterra o a Portugal a buscar trabajo porque aquí no había.

Aquello fue surrealista. Las universidades pedían una nota elevada para acceder a una titulación que luego no te permitía encontrar trabajo. Pero eso no era lo peor, con otras titulaciones se bajaron tanto las notas que cada año había 500 nuevos titulados saturando su mercado laboral. Literalmente explotó la burbuja de los títulos universitarios.

Si lo piensas bien, un universitario ha costado mucho dinero público en formación. Lo mínimo es que la sociedad recibiera a cambio su fuerza de trabajo como especialista. La realidad es encontrar a licenciados ocupando puestos para los que no se requiere formación, dejando sin trabajo a los que no tuvieron acceso a la universidad. Es surrealista, la pescadilla que se muerde la cola. Universitarios que trabajan en puestos que deberían ocupar los jóvenes sin formación, que tienen derecho a labrarse un porvenir laboral.

La titulitis

Hace tiempo escribí aquí sobre aquel tipo que se hizo tan famoso por su carta en Facebook, que se lamentaba que siendo universitario con dos carreras y estaba limpiando baños en Londres. Recibí muchas críticas por aquel post, la gran mayoría positivas (puedes leerlo aquí). Pues sigue siendo vigente ese argumento, porque dentro de ese 20,5% de jóvenes que ni estudian ni trabajan hay muchos que eligieron la formación equivocada. Alguien les engañó haciéndoles creer que tenían derecho a trabajar “de lo suyo”, sin importar si habían estudiado Ingeniería o Psicología.

Ahora se sienten estafados, no llegó su ansiado trabajo pese a que ellos terminaron su carrera. Y claro, como hay carreras cuyo nivel de exigencia es tan bajo que cada año se diploman más y más alumnos, ellos mismos acaban saturando la demanda de trabajo que supera con creces la oferta real.

En cambio hubo miles de jóvenes, los tontos de la clase, que en lugar de ir a la facultad tras acabar COU, se decantaron por volver al instituto y conseguir un título de Formación Profesional. Lograban un oficio que les daba otra oportunidad de acceso al mercado laboral, antes incluso que los que seguían en la universidad.

Pero claro, a tu madre eso de que su hijo hiciera FP, como los tontos, no le gustaba ni un pelo. Su hijo tenía que ser Abogado como su abuelo. El hijo consiguió el título a base de repetir, repetir y aprobar a base de copiar trabajos de “El Rincón del Vago”. Finalmente tuvo su título de abogado, pero no encuentra trabajo, lógico. Como él hay miles, sin un nivel digno para acceder a la realidad que necesita el mercado laboral.

Ahora te ríes, pero estamos recogiendo lo que sembramos durante los 90’s. Miles de universitarios que lograban aprobar sin estudiar ni aprender algo tan fundamental como el trabajo bibliográfico.

La dependencia emocional y económica

Estoy seguro que a ningún Nini le gusta seguir viviendo todavía en casa de sus padres, pero ese es el primer problema, que saben que siempre podrán quedarse a vivir en esa casa. No empezamos a asumir responsabilidades hasta muy tarde, aquí un tío de 30 años sigue sin saber lo duro que es llegar a fin de mes, pagar el alquiler, la comida, los gastos de una casa… Le gustaría poder hacerlo, pero no sabe. Su familia no ha sabido darle el empujón que los pájaros le dan a sus hijos en el nido, ya sea por excesivo afecto o porque el ego sigue destrozando a más de una familia. Los jóvenes siguen manteniendo sus mismos círculos de amistades, no experimentan el hecho de poder empezar de cero en un nuevo entorno, reinventarse, escribir su propia historia.

Si, el ego. Eso es lo que mantiene a un gran porcentaje de ese 20,5% de jóvenes que ni estudian ni trabajan en su situación. Hay tanta gente deseando trabajar de lo que sea como gente que no está dispuesta a renunciar a un trabajo “de lo suyo” y que ni se plantean comenzar de cero en otro sector laboral.

Hoy mismo lo comentaba con un compañero de trabajo que vivió algo parecido a lo que yo tuve que vivir. Acabar una formación superior para descubrir que no era ese el camino correcto. Pero en nuestro caso nos reinventamos, empezamos desde cero otra vez, cambiamos de sector y ahora podemos disfrutar de un trabajo estable, bien remunerado y en una multinacional biotecnológica.

Yo le dije a mis padres que quería trabajar de lo que fuera a los 16 años. Pronto me salió trabajo de camarero en verano, pero su primera respuesta fue: – “Mi hijo no va a trabajar sirviendo mesas, que tu padre no se merece eso”. No culpo a mi familia, era una mentalidad extendida en esos tiempos. Mis padres habían trabajado duro para tener un nivel de vida cómodo y holgado. A ellos si les sirvió la titulación universitaria para alcanzar un estatus superior a nivel socioeconómico, normal que quisieran lo mismo para sus hijos. La realidad es que al final todos tuvimos una titulación universitaria y ninguno trabaja “de lo suyo”.

Las soluciones

Muchos de esos Ninis son veinteañeros universitarios con muy poca experiencia laboral. Ha perdido miles de horas de trabajo, su formación no pasa más allá del nivel de aprendiz, cuando a su edad ya debían estar obteniendo el reconocimiento de maestro.

Si te encuentras en ese callejón, donde no logras trabajar “de lo tuyo”, la alternativa se llama formación profesional. Busca un oficio y lábrate una carrera. No todo se acaba buscando trabajo en la administración ni siendo funcionario. Pero cuenta que con casi 30 años tendrás sólo un título sin experiencia, no será fácil la incorporación al mercado laboral, pero al menos sabrás un oficio con el que ganarte la vida e incluso poder montar un negocio.

Cuando tenía 14 años mi padre decía que siempre harían falta fontaneros, pero él quería que su hijo fuera médico. Hoy seguro que muchos de aquellos que eligieron ser “fontaneros” hoy agradecen haber elegido un oficio antes que soñar con ser el médico del pueblo.

Y sobre todo, cuando un adulto se equivoca tiene que asumir responsabilidades. Si elegiste mal la carrera, ahora asume las consecuencias. Si tu familia te convenció, que no se queje de tener ahora al niño en casa hasta los 35.

Menos dramas y más afrontar los problemas buscando soluciones. Lamentándose y buscando un culpable imaginario no llegarán lejos.

P.D: El fenómeno Nini no es exclusivo español, puedes buscar más información sobre el síndrome “Failure to launch.

Cuñados 2.0: Los difusores de bulos

Cuñados 2.0: Los difusores de bulos

Hoy toca dedicarle un rato de escritura a todos esos cuñados, reales y virtuales, que tenemos a nuestro alrededor. Pero empecemos por definir el concepto de “cuñado”, porque en pocos años se ha transformado en una definición donde catalogar a muchos de tus amigos y conocidos. Y qué mejor manera que recurrir a Yahoo Answers donde todas las preguntas tienen respuesta:

qué es un cuñado

Esta chica pregunta qué es un cuñado como si fuera una enfermedad que le impida pedirle salir a su profesor, y aunque al principio me reí un poco (vale, me descojoné un rato) en el fondo creo que la pregunta va perfectamente encaminada porque ser cuñado es como tener una enfermedad.

El fenómeno cuñado no es nuevo, siempre hemos tenido a un amigo más o menos fantasma (ejem, ejem) que sabía de todo, conocía a todo el mundo y sabía la respuesta a todas las preguntas. No confundir con el concepto empollón, porque el cuñado tiene algo especial: habla siempre de oídas. Le basta captar una simple conversación de alguien que explique lo que sea, para convertirse a continuación en un doctor en dicha materia.

El santo patrón de los cuñados en España es el locutor Carlos Herrera, y ese es el motivo por el que me animo a publicar este post. Hace unos días anunció que deja Onda Cero después de 15 años demostrando su maestría como cuñado. Encontrarás a poca gente en este país que sepa más de todo, un experto en copla, en ferrocarriles, derecho internacional, armamento nuclear, enfermedades tropicales… Y siempre se ha sabido rodear de un grupo de contertulios rancios a más no poder, que compartían un elevado nivel de cuñado. Lo mismo te analizaban un resultado electoral que critican la decisión del BCE sobre el abaratamiento del precio del dinero.

No se puede ser más cuñado que llevarse al Rey a Sevilla para explicarle todo el mundo capillita.

No se puede ser más cuñado que llevarse al Rey a Sevilla para explicarle todo el mundo capillita.

Pero esto no sería un problema si no fuera porque los cuñados quieren ser los tertulianos del mundo real, quieren saber opinar de todos los temas, pero cuando digo saber me refiero a que quieren saber más que cualquier ciudadano de a pie. Es una especie de autoengaño, de autoexposición al ridículo, pero por mucho que le den lecciones no cambian en su actitud. Antes podía colar, de hecho los primitivos cuñados leían el Reader’s Digest como si fuera su Biblia, y quedaban como dios cuando salía cualquier tema en la tertulia. Luego llegó internet, la Wikipedia… Y le jodieron la “exclusividad”.

En las redes sociales todos somos tertulianos y dejamos salir al cuñado que llevamos dentro. Sólo hay que observar lo que llega a escribir la gente tras una noticia de impacto. Escuchan un comentario en la radio y desde ese momento se convierte en dogma sobre el que construir todas sus creencias. Da igual si es falso, de ahí no le vas a mover.

Son especialistas en difundir noticias falsas porque no les importa contrastar lo que les llega. Quieren ser los primeros en provocar la viralidad, ser el altavoz que transmita “la verdad”, por eso son carne de cañón para las conspiranoias y las magufadas (que levante el ratón quien no haya tenido a un cuñado explicándole lo maravillosas que eran las pulseras Power Balance).

El problema más serio llega cuando son capaces de construir todo un argumentario basándose en dos programas de televisión que hayan visto o tras escuchar una tertulia radiofónica. Ni contrastan las fuentes ni se preocupan por encontrar esa información en otro sitio. Esa información ya está en su cabeza y su misión en esta vida es difundirla, aumentada y mejorada. Lo malo es que muchas veces se meten en charcos porque difunden bulos y mentiras, lejos de rectificar como mucho borrarán los tuits y poco más. Ojo, que como te atrevas a desmentirles lo mismo hasta te muerden. No, no corren tanto para avisar que lo que ellos están contando es falso, eso hace perder karma cuñado.

Dejé de escuchar a Carlos Herrera el día que descubrí cómo sus tertulianos difundían tres bulos en una misma mañana. Eran temas muy serios, sólo recuerdo uno de ellos que pretendía atacar a Jordi Basté, el líder de las ondas en Cataluña. Un tertuliano juraba y perjuraba que Basté daba cada mañana los buenos días a los catalanes diciendo algo así: “Buenos días, arriba que hay que trabajar para mantener a los vagos Andaluces”. Y el resto de tertulianos, lejos de escandalizarse se lanzaron a criticar al locutor catalán. Ninguno se paró a contrastar esa información o al menos escucharlo con sus propios oídos. Eso es lo que diferencia a un cuñado de un ciudadano normal. No hay precaución, la prudencia es su enemiga.

No hace falta decir que ese bulo era falso y jamás había dicho eso. Pero el mensaje ya había calado entre los catalanófobos, que tenían un argumento más para alimentar su odio. Y como este ejemplo hay miles, también entre los cuñados de Twitter se producen estas cosas cada día. La última fue acusar a Mariló Montero (ex-mujer de Carlos Herrera) de hacer unas declaraciones sobre el accidente de avión de Germanwings. Todos hemos visto los tuits que circulaban con sus palabras, pero ninguno fue a comprobar que era falso, que esa declaración nunca las realizó la presentadora. Pero como ya he dicho, eso es secundario.

mariló montero

Sufro mucho por estos cuñados 2.0 que habitan Twitter. Su mayor empeño es lograr miles de RTs difundiendo todo lo que le llega por otras fuentes. No, no contrasta nada, ni aunque sea muy evidente. Otro ejemplo, también relacionado con el accidente del avión, fueron los tuits que circulaban criticando a Artur Mas:

tuit criticando a artur mas

La realidad era que Mas dijo esto: “una cosa son los apellidos y otra la nacionalidad. Hay que esperar, en breve tendremos toda la información”. Y no iba mal encaminado porque había varias víctimas con apellidos “extranjeros” que eran de nacionalidad española y viceversa, ciudadanos con apellidos “españoles” pero de nacionalidad Alemana.

Luego esos tuits los leen los tertulianos y ya tienen armamento para utilizar en sus tertulias de radio. Es un sistema que se retroalimenta, unas veces son los cuñados 2.0 los que se hacen eco de lo que dicen sus tertulianos de cabecera y otras son los líderes mediáticos los que rescatan de las redes (arde twitter) los bulos que circulan sin contrastar.

Y ejemplos podemos encontrar miles, el otro día con las elecciones andaluzas salieron a la luz todos los cuñados que siguieron difundiendo bulos y tópicos:

per andalucía

topicos per andalucía

A estos cuñados no les interesa saber la realidad, sueltan su soflama que habrán escuchado en alguna tertulia de radio y se quedan tan panchos. La realidad es que en Andalucía hay 8,45 millones de habitantes (censo 2012) y actualmente reciben el PER 104.000 personas (según Argos – Junta de Andalucía), y que el importe son 150 millones de euros, lo mismo que reciben en ayudas otras comunidades como Cataluña para ayudas al empleo juvenil (fuente).

La delgada línea que separa la comida de la droga

La delgada línea que separa la comida de la droga

Hace tiempo leí sobre cómo los humanos hemos creado dos categorías “morales” para diferenciar entre comida y droga, aunque en realidad no hay tantas diferencias y en muchas ocasiones es difícil de distinguir una de otra. Cómo a lo largo de la evolución cultural hemos ido recolectando “especias” que están justo en la barrera entre comida y droga. Es más, hay alimentos cuyos efectos en el cerebro humano no se explican a no ser que los califiques como drogas.

Si todos tenemos en mente un estereotipo del yonki adicto a la heroína, fácilmente reconocible por su aspecto físico, también podemos hacer un estereotipo del adicto a la bollería y las hamburguesas, porque al igual que pasa con el heroinómano, su cerebro sacia una adicción abusando de una sustancia. En estos casos la heroína y el azúcar cumplen la misma función para el individuo: saciar una necesidad de nuestro cerebro.

Muchos creen que los grandes imperios que llevaron al capitalismo actual, provienen precisamente del negocio de estas sustancias a medio camino entre alimento y droga. No olvidemos el tráfico de especias desde asia, el café, el opio, el azúcar de caña o el alcohol en forma de vino. Todas tenían algo en común: su cultivo estaba limitado a una zona concreta del planeta, lo que favorecía el control de los monopolios. Pero en todos los casos se trataban de sustancias que no eran básicas para el consumo humano, en cambio generaban mucho dinero porque su demanda era enorme.

Es más, la tolerancia con las drogas también está influenciada según los hábitos aceptados. Por ejemplo, en occidente aceptamos que un tipo se pueda reventar el hígado bebiendo cada día alcohol, pero no que se pueda matar chutándose cada día heroína. En cambio en Asia durante siglos se aceptaba el consumo de opio como un hábito tan normal como aquí cuando consumimos café en un bar. Y lo curioso es que la adicción al café es tan aceptada que no lo consideramos una droga, por eso es un mercado que crece un 20% cada año. En cambio tiene todas las papeletas para ser considerado un alucinógeno. Lo mismo podríamos decir del tabaco, que de hecho se utilizaba en Sudamérica como un alucinógeno por parte de los chamanes antes de la colonización.

Todo esto viene porque mi hija de casi 7 años me preguntó el otro día qué es una droga. Le di una breve explicación y su respuesta fue: – Ah, como el café? – Y me ha dejado pensando desde entonces.

Jugar al Cineclub con tus hijos

Jugar al Cineclub con tus hijos

Por suerte hoy los niños tienen muchas películas infantiles y de animación donde elegir, además de canales temáticos donde tienen contenidos adaptados a su edad las 24 horas del día. Es una suerte tanto para ellos como para los padres que están más tranquilos al controlar más los contenidos que ven sus hijos.

Este año he decido poner en práctica un “Cineclub” temático con películas infantiles y juveniles de los 80 y 90’s. Cada fin de semana elegimos una película mítica, preparamos palomitas para todos, apagamos luces, ponemos el home cinema a tope y vemos juntos la película.

He ido haciendo una lista de grandes éxitos que quiero que mi hija vaya viendo, luego comentamos si le ha gustado y si le recuerda a alguna película que ya haya visto. Entre estas películas tenemos:

  • E.T.
  • Los Goonies
  • Gremlins
  • La Princesa Prometida
  • La Historia Interminable
  • Willow
  • Regreso al Futuro (toda la saga)
  • Indiana Jones (toda la saga)
  • Star Wars (las tres primeras)
  • ¿Quién engañó a Roger Rabbit?
  • Los Cazafantasmas
  • Karate Kid
  • Loca Academia de Policía
  • Top Secret

Por ahora llevamos vistas 3-4 de ellas, la respuesta de mi hija de casi 7 años ha sido variada. Por ejemplo, E.T. no le gustó mucho, la vio muy anticuada, aburrida. En cambio con Los Goonies se lo pasó pipa, le encantó la historia y cómo los chicos vencen a los malos. Me dijo que le recordaba mucho a El club de la canica, normal, es casi una copia actualizada made in Spain. El día que vimos los Gremlins me dijo que esos bichos eran como los Minions de Gru, mi villano favorito. No sé tú, pero a mi me encanta poder hablar de cine con mi hija de 6 años, que vayamos compartiendo una afición antes de que llegue la pubertad y odie a su padre como hacen todas las chicas.

Tras cada película os podéis hacer estas preguntas:

  • ¿Te ha gustado?
  • ¿Te recuerda a alguna película que hayas visto? ¿Te gusta más esta o la otra?
  • ¿Qué parte de la película te ha gustado más?

 

¿Qué pasaría si la CIA reconociera a Oswald como uno de los suyos?

¿Qué pasaría si la CIA reconociera a Oswald como uno de los suyos?

“La pasada semana la CIA actualizó el muro donde está el memorial por los agentes caídos en servicio. Muchos se sorprendieron al ver una nueva estrella puesta a nombre de un tal “Oswald”. Han pasado más de 50 años del magnicidio de John F. Kennedy, muchos documentos secretos han salido a la luz y parece que la agencia de inteligencia norteamericana ha reunido información suficiente como para reconocer que Oswald, era uno de los suyos”.

Increíble, esta noticia debería ocupar mañana mismo todas las portadas de la prensa. Lástima que sea falsa.

Lee Harvey Oswald

En España tenemos webs de noticias falsas como El Mundo Today que son sobretodo divertidas, con titulares disparatados, aunque han logrado colar como noticias reales algunas de sus ocurrencias. La última fue sobre el entierro de la Duquesa de Alba, donde los de EMT sacaron una noticia sobre un último deseo de la duquesa, que sería dividida en 203 trozos para ser enterrada a la vez en todas sus casas, palacios y fincas. A esta noticia de coña hubo muchos medios “serios” que picaron y se hicieron eco, entre ellos Televisa.

Una de las webs más famosas es The Onion, una web de noticias inventadas, que busca colar como real su contenido. Lo que más me sorprende es que tengan millones de visitas cuando todos sabemos que sus noticias son falsas, y a diferencia de El Mundo Today, no buscan tanto el sentido del humor como poner a prueba a las agencias de noticias del mundo. Esta semana he descubierto otra más, Duffel Blog, la versión militar de The Onion, con noticias sobre el ejército, las agencias de información, la armada, el Pentágono, los marines… Todas inventadas.

Me cuesta entender que alguien decida crear una web de noticias falsas, no le veo lógica a perder tu tiempo generando contenido inventado. Entiendo que hay mucha gente que lee ese contenido y que si hay tantas es porque tienen su público. De hecho no me lo podía creer, así que hice una prueba publicando un tuit con la noticia sobre Oswald y la CIA. No tardaron en llegarme respuestas y RTs de gente que no se lo podía creer, pero que entraron a leer el contenido.

Es un ejemplo más que echa por tierra ese concepto de que con internet estamos mejor informados que nunca. La desinformación es abundante, cada vez hay menos medios que contrastan las noticias, delegan todo en las agencias que cada vez tienen menos credibilidad.

La próxima vez que digas que algo lo sabes porque lo has visto en internet, ojo, que tú también te creíste lo de Oswald y era mentira.

Repite conmigo: La corrupción es un problema cultural

Repite conmigo: La corrupción es un problema cultural

Los corruptos (y corruptores) están donde hay dinero, pero que nadie se autoengañe y crea que es una enfermedad exclusiva de los políticos. Si es cierto que el sistema está gestionado por políticos que podrían cambiarlo para hacerlo más transparente y controlar que se apliquen las leyes actuales que ya son bastante restrictivas, pero como no se aplican resultan inútiles.

La corrupción es cultural en los países del arco Mediterráneo y en la cultura latina en general, yo lo llamo egoísmo patológico, falta de empatía, ausencia del concepto ciudadano responsable. Los políticos roban en los ayuntamientos y tu cuñado hace chapuzas sin declararlas como autónomo, tu hermana se lleva los guantes de la consulta y tu padre te hacía las fotocopias de los libros del colegio en su trabajo. El que es corrupto lo es sin importar el puesto que ocupa, como digo es algo relacionado con la educación de una sociedad.

Cuando vemos comparativas entre países nórdicos y mediterráneos en cuanto a la corrupción, me parece que es hacer trampas al solitario. Podríamos compararnos con ellos en cuanto al racismo, la integración social, la diversidad cultural… A ver si ahí también nos superan y nos dan clases de ética.

En Suecia serán muy honrados, muy transparentes, pero tanto o más racistas que los españoles. Sólo tienes que pasear por Estocolmo para ver que la ciudad está dividida en guetos, no es que aquello sea el Bronx, pero puedes vivir en barrios latinos, musulmanes o suecos sin integrarte con el resto de la sociedad, manteniendo tu cultura y tus hábitos sociales. Aquí por suerte los guetos son menos frecuentes y la integración en las grandes ciudades es más habitual.

Cuando salen los casos de corrupción política en los medios se suelen olvidar mencionar si detrás había algún soborno por parte de alguna empresa. Ya sabes, los medios no suelen tirar piedras contra sus posibles anunciantes, por eso se hace creer que los políticos son ladrones del dinero público, cuando no siempre es así.

Cuando un político recalifica un terreno de forma ilegal, se le juzga y va a la cárcel (si le pillan). Pero el empresario que se benefició de esa recalificación no aparece en portada, la prueba es que de memoria no serías capaz de mencionar a 5 empresas que hayan estado señaladas por los medios en casos de corrupción. Nos hacen creer que el dinero robado es dinero de nadie.

Eso también ayuda a hacer creer a la sociedad que sólo hay unos culpables, los políticos. De hecho ya sólo con añadirle el cargo de imputado acabas con la carrera de cualquier político, antes incluso de que tenga su juicio y sentencia. En cambio no hay una lista de empresas  señaladas públicamente diciendo a quién corrompieron, por qué importe y cuanto dinero han ganado a cambio.

En cualquier escándalo de malversación de fondos públicos aparecen los nombres de los imputados (ejemplo: caso de las ITV del hijo de Jordi Pujol), salen los nombres de los empresarios en algunas ocasiones (pocas), pero nunca se señala en letras mayúsculas en portada a tal o cual empresa como corruptora. Y como por ahora sigue siendo la prensa la que te dice lo que debes pensar, la corrupción seguirá siendo barata para las empresas que tienen a tanto corrupto en potencia en puestos importantes.

Para frenar la corrupción hay que hacer una tarea educativa

Al igual que hemos dejado de menospreciar a la mujer en la sociedad, tenemos que aprender a respetar el dinero público porque es de todos. De hecho lo que se suele pensar es que el dinero público es de nadie y por eso se dilapida, cuando en realidad hay que enseñar que el dinero público no se debe gastar porque sale de nuestros impuestos (del que los pagamos, porque esa es otra).

La crisis ha sido una oportunidad perdida para evangelizar sobre el dispendio de dinero público, pero crear deuda pública está bien visto en nuestra sociedad. Gastar dinero que no se tiene es algo heróico, justo y necesario. Invertir en servicios deficitarios es lógico (sanidad y educación), pero no puedes gastar la mayor parte del presupuesto en inversiones que no te van a generar ni un euro, porque eso es derrochar. Hay muchísimo dinero público circulando en inversiones absurdas, por eso les resulta fácil robarlo. Si le sumamos la falta de transparencia entonces lo que nos preguntamos es que cómo roban tan poco con todo lo que tiene delante.

Hace poco leí a Carod Rovira, exjefe de gobierno durante el tripartito catalán, defendiendo que se hubiera aumentado la deuda pública catalana en 7.000 millones de euros durante su mandato. Decía que eso demostraba que había carencias de inversión y que ellos lo habían solucionado endeudando a la Generalitat. Tócate los pies, menudo cinismo. Tú vives en un pisito modesto, tu nómina no te permite nada mejor, pero te endeudas en una nueva vivienda (que no podrás vender) y dejas esa deuda para que la paguen tus hijos el día de mañana. Esa estrategia nos ha llevado hasta la actualidad.

Y ahí entra la estrategia política de Podemos. Saben que para ganar votos no necesitan entrar en debates sobre izquierdas o derechas, basta con pedir más control sobre el dinero público, reducir la deuda a base de hacer una quita (como se hace en todos los concursos de acreedores), aplicar más transparencia en los organismos públicos… ¿Quién no quiere un gobierno así?

Hace unos meses escribí aquí sobre los beneficios que podíamos tener ante el miedo que tienen los partidos políticos al efecto Podemos. La limpieza de corruptos que está aplicando el Gobierno estas semanas es el primer paso, lo siguiente será bajar impuestos y subir sueldos. No les queda otra, van con retraso, la sociedad ha cambiado y pueden perderlo todo en los próximos meses. Pero mientras no haya educación contra la corrupción, a todos los niveles, no saldremos de este problema endémico.