Levántate y mira la partida desde fuera

Levántate y mira la partida desde fuera

A veces me habéis comentado por twitter que soy excesivamente duro con algunos temas, que me sobrepaso con los más débiles. No me gustaría dar esa impresión, no he ido nunca de matón por la vida, pero si es cierto que tengo especial inquina hacia la gente que echa la culpa de su mala suerte a los demás, al entorno, a lo injusta que es la vida.

Ser débil es una opción más en la vida, como ser poco sociable, introvertido o incluso cobarde. Pero con esa actitud no puedes pretender tener lo mismo que otro que sea valiente, fuerte y muy sociable, porque no estáis poniendo los dos las mismas ganas ni asumís el mismo riesgo. Y por desgracia en esta vida sueles recoger lo que siembras, si lo haces poco sacarás casi nada. En ese momento es cuando tú le echas las culpas al gobierno, a lo malos que fueron tus padres o que en el colegio te llamaban “Dumbo” por tus orejas grandes.

Pero todo el mundo merece una segunda oportunidad, eso no significa que si algo te salió mal tengas derecho a volver a intentar la misma cuestión. A veces una derrota es una señal de que eso no estaba hecho para ti, pero mucha gente que tiene la suerte de disponer de una segunda oportunidad, vuelven a apostar al mismo número de la ruleta. ¿Y sabes una cosa? Si te gusta apostar te vas a 888-poker y te apuestas allí lo que quieras, pero en tu vida debes ser más abierto de mente, saber mirar la partida desde fuera, y comprender que un fracaso es un aviso de que no lo has hecho bien.

Yo mismo tuve la suerte de disponer de una segunda oportunidad en mi vida. Fallé en mi primera elección profesional, me di cuenta a tiempo que eso no estaba hecho para mi. Alguno en mi situación habría insistido una y otra vez, fracasando hasta acabar frustrado por no sentirse desarrollado profesionalmente. En lugar de hacer eso decidí levantarme de la mesa (figurativamente) y miré la partida de ajedrez desde fuera, y fue tan fácil ver los movimientos que necesitaba mi vida profesional que no tardé en ponerme en marcha. Y parece que no lo hice mal del todo viendo cómo me ha sonreído la vida.

Si alguna vez te has encontrado en un callejón sin salida laboral, puedes hacer dos cosas: retrocedes, tomas carrerilla y vuelves a intentar saltar el muro. O bien sales del callejón y tratas de seguir por otro camino profesional. Ambas opciones son aceptables, pero personalmente creo que cambiar el rumbo es lo más práctico a la larga, porque aumentarás tus conocimientos profesionales, doblarás las oportunidades de encontrar tu hueco en el mercado de trabajo.

Esto viene relacionado con lo que os he contado muchas veces sobre la gente con titulitis. No se dan cuenta que el mercado laboral les rechaza por algún motivo que no tiene que ver con su título. Pero ellos no lo ven, no se han levantado de la mesa todavía y no han visto la partida desde fuera. No se dan cuenta que quizá el error sea algo tan simple como su aspecto físico (eres feo de cojones o gordo como yo y quieres trabajar como Personal Trainer, pues lo tienes jodido) o que tu personalidad hace que nadie pueda trabajar a tu lado. En cambio siguen estudiando, engordando el currículo como si ese fuera su problema.

Si estás en esa situación en estos momentos te propongo algo: busca a un amigo cercano, a un familiar, a un amigo que haga mucho que no ves, a un amigo de la infancia… Y diles si ellos te contratarían como trabajador, intenta descubrir cómo te ven los demás, quizá descubras tus puntos flacos y dejes de echarle las culpas a la crisis de algo por lo que tú eres responsable y no has sabido hacer nada para remediarlo.

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Vivir pecando para ser feliz

Vivir pecando para ser feliz

Hemos crecido en una sociedad regida por los valores del judeocristianismo, que recogió en forma de Pecados Capitales y en los 10 Mandamientos, los preceptos para llevar una vida ordenada y “decente”. Desde pequeño, da igual si tu familia era más o menos religiosa, te han inculcado una serie de valores que nos hacen formar parte de una misma cultura.

Es evidente que no matar es una buena enseñanza, así como no robar, pero si llegas a viejo respetando todas esas normas tu vida habrá sido un aburrimiento. Y recuerda que por esta vida sólo pasamos una vez, esto no es una vuelta de reconocimiento para luego volver a empezar y disfrutar conociendo lo que nos vamos a encontrar.

Desde que eres pequeño sabes que pecar es divertido, primero por romper una regla de la autoridad, que eso siempre supone un plus de motivación, y segundo porque hacías algo que el resto no debía hacer, te convertías en un elemento subversivo, un insurgente, un díscolo aunque fuera sólo durante un ratito. Luego te confesabas, rezabas tres padrenuestros y volvías a estar con el expediente limpio. Pero ese placer era muy adictivo y te quedaron ganas de repetir con otros pecados para ver si todos eran tan divertidos.

Así crece mucha gente, tentada de probar todos los pecados para ver si el placer y el pecado van siempre de la mano. Uno de los que más nos imponen en nuestra cultura judeocristiana es la de “no cometerás actos impuros”. No eres consciente de lo profundamente asimilado que está este dogma hasta que conoces a gente que no tiene estos valores morales. Ese es el motivo por el que las alemanas enseñaban las tetas en la playa mientras tu vecina la tetona no se quitaba el bikini ni por accidente.

Pero a lo que iba, vivir pecando es más divertido, o al menos más emocionante. Puestos a elegir si tuviera que decidir entre una vida larga sin pecar y una vida corta pero emocionante, creo que eligiría la corta. Cuando tienes hijos te gustaría vivir muchos años para verles crecer, pero es un autoengaño, una forma de justificar tu paso por la vida. En realidad la vida habría que vivirla a tope, probarlo todo y llevarse a la tumba todas las experiencias posibles.

Hablaba el otro día con un compañero sobre cómo sobrevivir a esta crisis que vivimos en Europa, sin trabajo para la gente joven, sin esperanza ni oportunidades. Yo le di una solución: cambiar de sociedad, irte a la otra punta del mundo, a poder ser a un país subdesarrollado donde tu formación esté más valorada y tengas oportunidades de tener prosperidad. Es decir, hacer lo contrario que están haciendo la mayoría de españoles, que emigran a países más caros y donde se están encontrando con las puertas cerradas porque ya se superó el cupo de emigrantes españoles.

El instinto debería llevarnos a vivir cada vez en sitios diferentes, probar a conocer culturas nuevas, echar raíces en otros continentes. Pues no, lo que buscamos es vivir en países del primer mundo con todas las comodidades, aunque ese mundo no tenga un sitio para ti. En cambio, con tu formación podrías tener un futuro en países en vías de desarrollo, donde no hay tantos profesionales cualificados.

Ese conservadurismo es el que hemos aprendido desde pequeño con los pecados. El miedo a probar cosas nuevas, vivir en culturas diferentes, a cambiar nuestros valores morales… En el mundo globalizado todos queremos viajar en primera clase, donde no hay sitio para todos. En cambio pocos se plantean dejar todo atrás y largarse a vivir a un país tropical, donde con un coco y una hamaca seas el más feliz del mundo. O la típica historia de un médico que aquí no tiene trabajo pero si una vida en un pueblo de Bolivia donde le llaman Don Miguel por la calle.

Al final tenía razón aquel viejo que me decía hace años que la tecnología es una forma de esclavizaciónnos hace adictos a las comodidades y dejamos de vivir, de pecar, de buscar nuestro sitio en el mundo.

No exagero, estoy seguro que en tu último viaje tuviste en cuenta que el hotel tuviera wifi gratis antes de reservarlo. No te planteas vivir en un lugar donde el hotel no tenga wifi, y no digamos agua corriente, luz o tuberías.

Hemos preferido quedarnos con wifi que con probar todos los pecados, lo más grave es que ya vemos como personajes extravagantes a los que si se atreven a vivir probando todos los sabores de la vida. Es más, lo que hasta no hace tanto era un tipo que viajaba por el mundo conociendo culturas, ahora lo llamamos aventurero. Peor todavía, salir a caminar por el campo ahora es un deporte, a esos niveles ha llegado nuestro conservadurismo, nuestro conformismo, nuestra adicción al confort. El miedo a pecar nos ha hecho regresar a la caverna para no volver a salir nunca más. Nuestra cueva ahora tiene wifi y nos permite consumir mucha información, pero siempre desde el confort y sin arriesgar nuestra comodidad.

Un consejo, la próxima vez que tengas la oportunidad, peca.

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Año nuevo, profesión nueva

Año nuevo, profesión nueva

No, no soy yo el que cambia de profesión, pero si llevas meses y meses parado seguro que ya te has planteado dar el salto a eso que ahora todos parecen señalar como la gran oportunidad: Hacerte Emprendedor.

Me choca un poco esa afán de invitar a la gente a que se estrelle, porque muchos consejos parece que te están proponiendo que te conviertas en un kamikaze y pruebes tu resistencia moral (y económica). Ni todo el mundo vale para ser su propio jefe, ni tiene conocimientos, ni formación, ni recursos sociales para alcanzar el éxito.

Ya os he explicado alguna vez que nunca seré empresario de éxito porque de pequeño nunca tuve un grupo de amigos lo suficientemente amplio como para ser “popular”. Soy de los que disfrutan viajando ligeros de equipaje, ya me entendéis. Siempre he considerado que la amistad, tu facilidad para hacer amigos, para lograr conexiones sociales, son un indicio de lo que podrías lograr como empresario con tu negocio. Si te cuesta lograr amigos, no te imaginas lo que te va a costar ganar dinero con tus propios recursos.

Hace años un amigo, que quería ser cantante con su grupo de rock, me contaba que ninguna discográfica les daba una oportunidad, que se lo iban a montar por su cuenta (otra forma de ser emprendedor). La idea se la había dado un colega que cantaba en un coro rociero y que ya lo habían hecho con mucho éxito. Yo le avisé que la cosa no era así de fácil, pero no me quiso creer (un abrazo, Edu). El motivo era fácil de entender, su colega el rociero cantaba en un grupo donde había 21 “emprendedores”, su alcance social era mucho mayor, de hecho con que lograran vender cada uno 25 discos a amigos y familiares tenían ya el negocio hecho. En cambio mi amigo tenía cuatro amigos y poco más. Eso no lo quiso ver, no lo entendió y su “emprendeduría” acabó fracasando.

Pero claro, los emprendedores defienden que fracasar es parte del éxito. Claro, eso te lo dicen los que viven de dar consejos, no de dar soluciones. A mi no se me ocurriría jugar a ser empresario sin primero formarme, acudir a una escuela de negocios, realizar un estudio de mercado para conocer si de verdad existe demanda a mi propuesta, investigar si alguien ya lo intentó en mi zona y con qué éxito.

A veces pienso que el tema de los emprendedores me suena a jugar a ser hackers, a querer saber más que el sistema. A descubrir una puerta secreta hacia el éxito y que nadie había abierto hasta que has llegado tú, que eres más valiente que los que vivimos trabajando para otros.

Si tu situación personal te anima a intentarlo, por favor, asesórate primero, ojo a los gurús que te quieren vender un mundo maravilloso, que a esos ya los tenemos fichados. Y que tengas un feliz 2014.

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Consejos obvios para lavarse las manos

Consejos obvios para lavarse las manos

Algunas veces me habéis preguntado sobre mi trabajo, si no tengo miedo a contagiarme con los bichos que manipulo a diario en el laboratorio. La verdad es que no, todo es cuestión de mantener unas rutinas y no obsesionarse. Me refiero a que cuando le pides a alguien que se lave las manos de la mejor manera que sepa, en seguida dice que agua caliente y algún bactericida.

Pero no, el agua caliente no mata las bacterias, no si hablamos del agua que sale por el lavabo, que suele estar como mucho a 70ºC. Para matar a muchos tipos de bacterias necesitas temperaturas que superan los 100ºC, pero claro, a esa temperatura matas las bacterias y te quedas sin manos. No es plan.

La rutina que uso y que te recomiendo es la siguiente:

Agua fría

No necesitas agua caliente para matar las bacterias, pero si tienes las manos llenas de grasa o restos de algo pegajoso, el agua caliente si te ayudará a limpiarlas, pero no matará las bacterias. Si quiero matar bacterias en mi trabajo utilizo autoclaves donde las someto a 121ºC durante varios minutos para esterilizarlas. Lo que no sea llegar a esas temperaturas no te servirá para matar, sólo para disolver la grasa de las manos.

Jabón

Cualquier jabón te servirá, sólo tienes que ser consciente que lavarte las manos en dos segundos no te limpia nada. Yo suelo frotarme las manos 20-30 segundos, un truco es tararear “Cumpleaños Feliz” (en silencio) y te vale como referencia de cuanto tienes que frotar. Y luego enjuagarte bien, arrastrando lo que se te quede entre los dedos. Hay muchas formas de frotarse el jabón, sólo piensa que frotar palmas, dorso, dedos, uñas y sigue el mismo orden siempre, crea rutinas.

Mucho ojo con los jabones bactericidas que te querrán vender ahora como el milagro que estabas buscando. Es más, abusar de estos jabones puedes provocar que alguna cepa resistente se haga fuerte, no querrás tener problemas con este tipo de gérmenes, así que no abuses, cualquier jabón es suficiente.

En casa hace años que no usamos pastillas de jabón, de hecho hace bastante que tampoco usamos dispensadores manuales. Compramos unos dispensadores automáticos que tienen sensor de movimiento y te dosifican jabón cuando colocas la mano debajo. Su negocio es que los recambios sólo se los puedes comprar a ellos, pero vamos, que es un tapón que se puede abrir echándole cojones y lo rellenas con jabón normal. Es perfecto cuando tienes niños en casa y no quieres que te pongan perdido el baño con el jabón.

Cepillo

Por mi trabajo suelo llevar las uñas cortas, pero aún así al menos una vez al día uso un cepillo para limpiarme bajo las uñas. En realidad no es necesario si te lavas con frecuencia las manos, no digo que llegues a extremos como los que sufren transtornos obsesivos compulsivos, todo tiene un término medio. Pero si es cierto que las uñas son el rincón favorito de algunas bacterias, y si tienes la manía de mordértelas ya ni te cuento, en tal caso pon especial atención a que no se te infecten las cutículas.

Loción desinfectante

En los laboratorios solemos usar una solución alcohólica desinfectante, pero en cualquier tienda puedes encontrar una loción desinfectante a base de alcohol o Gel Hidroalcohólico . Es muy práctico llevar una en el coche, junto a toallitas húmedas de esas que se usan para limpiar el culete a los bebés. Estos geles no necesitan agua y dejan las manos muy limpias.

Cuando lavarse las manos

Esta respuesta es obvia, cuando vayas a manipular cosas que luego puedan entrar en contacto con la ojos, nariz o boca. Hay que lavarse antes de tocar los alimentos, después de ir al baño, después de manipular productos del jardín o cualquier producto de limpieza.

Dicho todo esto, si eres un padre novato y te estás obsesionando con la higiene de tu bebé, echa el freno, no seas paranoico. El bebé no puede crecer en una burbuja estéril, entrará en contacto con toda clase de bacterias a lo largo de su vida, su sistema inmunitario va madurando a medida que se enfrenta con estos “bichos”. No creas que si logras tener a tu hijo inmune hasta que empiece el colegio no se pondrá enfermo. Todo lo contrario, será el que más veces estará con mocos y fiebre porque le darás una bofetada de realidad.

Controlar la higiene de tus manos es saludable, obsesionarse ya no tanto. Si estás en contacto con niños es buen hábito, pero no vivas pensando en que tienes las uñas llenas de bichos dispuestos a hacer enfermar a tu hijo.

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Cómo sobrevivir al FOMO

Cómo sobrevivir al FOMO

Si estás mirando la pantalla con la misma cara que yo, preguntándote qué carajo es eso de F.O.M.O. entonces estás como yo hace un par de horas. No conocía este acrónimo, de hecho no lo había leído nunca aunque hace ya muchos años que se conoce, así que hoy toca tirar de wikipedia para que todos sepamos algo más sobre el tema:

El término F.O.M.O. es el acrónimo de Fear Of Missing Out, es el nombre con el que se conoce un tipo de ansiedad social, algo así como el miedo a perderse algo. Lo resumo más fácil: cuando estás en casa viendo la tele y ves en las redes sociales cómo tus amigos se lo están pasando mejor que tú, están en sitios más interesantes y tus enemigos disfrutan más que tú. Yo a eso le llamaba envidia cochina, pero no, parece que este trastorno provoca incluso ansiedad y frustración por no estar aprovechando el tiempo libre en algo más interesante.

Otro ejemplo lo tenemos en la gente que están registrados en todas las redes sociales habidas y por haber, por ese miedo a no estar en el sitio, por no perderse algo. Es ridículo, yo defiendo siempre el derecho al aburrimiento, a no hacer nada, a ver la vida pasar. Me ponen de los nervios los hiperactivos que están todo el día de viaje, en cursos interesantísimos, haciendo fotos en lugares geniales, invitados a saraos patrocinados y con miles y miles de seguidores en todas las redes sociales. Es lógico que muchos viendo esos perfiles mientras están en el sofá viendo la tele piensen que sus vidas son una mierda.

Es absurdo, existen miles de estilos de vida, cada cual con sus ventajas e inconvenientes. Si no te gusta el que tienes, pues cambia, pero no puedes estar obsesionado por comparar tu vida con la de los demás. Ya he hablado otras veces de que tu vida es fruto de la sucesión sucesiva de sucesos que te han sucedido, y que esto es el resultado de lo que te has esforzado a lo largo de tu vida. Si no tienes más es porque no luchaste lo suficiente, así de simple. Pero ante esto puedes hacer dos cosas, frustrarte o aceptar tu realidad.

Los que están afectados por el F.O.M.O. viven en una profunda frustración, y no importa que le expliques que su vida es maravillosa porque tienen salud y viven en un país del primer mundo. De nada sirve si ven cómo sus amigos se lo están pasando mejor y sin contar con ellos, es el concepto de sentirse excluido del grupo, pero a lo bestia, como todo en las redes sociales.

Este fenómeno se ha acentuado desde que las redes sociales se han extendido, hasta ahora los modelos de vida que teníamos como referentes venían de nuestro entorno (la cultura similar no daba mucho margen) y en la cultura (referentes musicales y cinematográficos). Pero no pasaba mucho más allá de modas pasajeras e imitación de estilos.

Con la llegada de las redes sociales empezamos a descubrir millones de personas explicando cómo viven, qué hacen y donde lo hacen, de repente llegaron millones de estilos de vida diferentes al nuestro, y eso a muchos les ha transtornado. Todo comienza como algo parecido a la envidia, pero luego se transforma en ansiedad, que acaba provocando una desagradable sensación de inseguridad e incluso miedo. No es raro que la franja de edad desde los 15 a los 35 sea la más afectada por el F.O.M.O., también porque son los que más usan las redes sociales, pero en parte porque la personalidad no está definida y las expectativas profesionales no se han cumplido como esperaban.

Y ahora toca ofrecer una solución a este problema. Mira tu móvil, ese botón que tienes arriba, apriétalo un par de segundos hasta que veas como se apaga la pantalla. Perfecto, ya lo has solucionado. Es así de simple, desconecta, rompe ese círculo vicioso de estar todo el día comprobando qué hacen los vecinos digitales, porque siempre habrá uno que tenga más dinero que tú, viva en una casa mejor que la tuya, que tenga mejor trabajo que el tuyo, tenga unos hijos más listos y más guapos que los tuyos…

Disfruta de tus limitaciones, de tus carencias, disfruta lo que eres, lo que tienes, y si no es suficiente no te queda más que luchar más y más por tener lo que tú consideras que la vida te debería dar. Pero por favor, deja de lamentarte y envidiar lo que ves en las redes sociales, esas no son tus vidas, nadie te obliga a ser como ellos.

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Las alegrías hay que buscarlas, que las penas vienen solas

Las alegrías hay que buscarlas, que las penas vienen solas

En mi familia tenemos nuestra propia filosofía de vida, no digo que sea la mejor, estoy seguro que hay familias con valores y costumbres mucho “mejores” que la mía. Pero claro, mi familia es única, hecha por la sucesión sucesiva de sucesos que me han sucedido. De hecho mi familia ahora es única, ni antes ni después podría haber tenido la misma familia.

Decía que tenemos nuestra propia filosofía de vida, usamos muchos dogmas que mantenemos frente a viento y marea. El tiempo nos ha dado la razón de que es siempre un acierto respetarlos y mantenerse firmes pase lo que pase. No, no soy un talibán religioso, ni hablamos de política en casa, nada de eso. En mi familia tenemos dogmas como estos:

Siempre lo que pasa es lo mejor que podía haber sucedido

Las alegrías hay que buscarlas, que las penas vienen solas

Los regalos cuando se merecen, no cuando toca

Las dificultades de la vida están para hacerte más fuerte, no más infeliz

No pierdas el tiempo con medios días habiendo días enteros

Ahora que los veo así agrupados creo que saco en conclusión que todos ayudan a afrontar de forma positiva los palos que te da la vida. No presumo de ser un tipo duro, pero la vida a veces se ha ensañado más de la cuenta conmigo y he seguido sonriendo cada mañana. Si no soy duro al menos tengo un aguante importante.

Siempre lo que pasa es lo mejor que podía haber sucedido

Este dogma es el más duro de aceptar, porque estamos hablando de aplicarlo cuando fallece un familiar, cuando hay un accidente que te deja huella de por vida… He leído a muchos autores hablar de esta forma de aceptar lo que llegue, creo que en la biografía de Steve Jobs hablaba de unir los puntos del destino. Pues más o menos es eso. Nunca sabes cómo te puede beneficiar una noticia triste, pero cuando pasan los años y miras donde estás te preguntas si habrías llegado allí sin la influencia de esa noticia. Aunque creas que no siempre funciona, me lo aplico desde bien pequeño y cuando miro atrás veo esos puntos que se van uniendo para formar lo que soy ahora.

Las alegrías hay que buscarlas, que las penas vienen solas

En mi casa celebramos todo, Papá Noël y los Reyes Magos, Halloween, el Caga Tió, Semana Santa, San Juan… Cualquier motivo de fiesta es bienvenido. Digo esto porque a falta de más de dos semanas ya tenemos toda la casa decorada con motivos de Halloween, una tradición que nadie sigue en España pero que a nosotros eso no nos importa. Nos gusta tener la casa decorada con algún motivo festivo, es una excusa más para hacer algo juntos, en familia, aprendiendo a respetar los gustos de todos y aceptar que a veces sea otro el que tome la decisión de cómo llevar a cabo un trabajo.

Lo de buscar las alegrías es algo que hay que hacerlo si quieres ser feliz, porque por desgracia las penas, la muerte y la enfermedad vienen a buscarte cuando menos te lo esperas. Donde está el cuerpo, está la muerte. Eso lo decía mi abuela y es cierto, si no buscas motivos para disfrutar no habrá alegría en tu vida. Todo lo contrario, si vives con miedo sólo te llegarán noticias desagradables. Hazme caso, date un capricho y planea algo divertido para este fin de semana, al final la vida está rellena de recuerdos felices.

Los regalos cuando se merecen, no cuando toca

Cuando estudié la carrera me quedé con pocas cosas prácticas para el día a día. Una fue la educación en positivo, y así es como estoy educando a mi hija. No le doy premios por hacer las cosas bien, ni le castigo si lo hace mal. Ella sabe que si tiene el comportamiento que yo quiero podrá tener lo que quiera. Es como darle 10 puntos y si no se porta mal tendrá derecho a elegir lo que quiera, podrá disfrutar de todos los beneficios. En el momento que ella libremente decide no seguir actuando como yo quiero, pierde puntos y privilegios. Es una forma de educarle como otra cualquiera, pero al menos le dejo un margen de libertad para decidir si quiere actuar de forma diferente asumiendo las consecuencias. Si, asumir consecuencias, algo que no enseñan a nadie hoy en día, todo lo contrario, se educa para que siempre la culpa sea de otro, el gobierno, los políticos, los empresarios o tu jefe que te tiene manía. El resultado es que en 5 años y medio no he tenido que castigar nunca a mi hija, no lo necesita.

Por eso no esperamos a hacer regalos a una fecha especial, cualquier momento es bueno si se mantienen los objetivos propuestos en nuestro “contrato paterno filial”. Todos salimos ganando, ella tiene sus premios y yo logro que haga lo que yo creo que es lo mejor para ella.

Las dificultades de la vida están para hacerte más fuerte, no más infeliz

Imagino que si, que habrá gente que ha tenido una vida fácil, rodeado de comodidades, con la suerte de cara, que llegan a la edad adulta sin que la vida le haya explicado todavía de qué va el juego. Pero no es lo habitual, por suerte.

Lo normal es que la vida te ponga a prueba con toda clase de dificultades, tú luego puedes reaccionar como si un ser todopoderoso estuviera disfrutando con tu desgracia, o bien aceptando que es una especie de prueba para descubrir tú mismo de lo que eres capaz, hasta donde llega tu paciencia, hasta donde confías en ti mismo. Si actúas como si fuera un juego donde vas superando niveles lograrás que tu autoestima crezca después de superar cualquier dificultad. Como forma de entender la vida creo que es la más positiva y la que te hace ser más fuerte.

Así no tendrás miedo a cambiar de profesión, mudarte a otra ciudad, elegir amigos nuevos… Sabes que habrá problemas en el camino, pero siempre se superan y el resultado merece mucho la pena.

No pierdas el tiempo con medios días habiendo días enteros

Con casi siete mil millones de personas en el mundo no puedes bloquearte por lo que haga o diga una sola persona, da igual si es muy importante en tu vida. Cualquier asunto que te absorba tu energía, tu fuerza, tus ganas… Tienes que superarlo de alguna manera, y si no puedes superarlo lo dejas de lado y pasas a otro asunto. Nadie te acusará de cobarde, no se pueden ganar todas las guerras, y cuando veas que un asunto no te lleva a ningún sitio lo mejor es dejarlo y ponerse con otro tema. El tiempo es limitado, no nos sobran los días para perderlos en asuntos absurdos sin final.

Esto te puede pasar con un amigo que te ha defraudado, una pelea familiar, un trabajo que no te gusta o los estudios que te tienen atrapado sin terminar porque no te gustan. Todos lograrán minarte como persona, te crearán frustración. Lo mejor, hazme caso, es darles carpetazo, cambiar de rumbo y seguir el camino de nuevo en solitario, desde cero si es preciso. Viajar libre de carga nos permite llegar más lejos.

Seguramente estos dogmas no te valgan a ti, ya te dije que cada familia es un mundo, pero quizá te ayude a pensar de una forma que no te lo habías planteado antes, a lo mejor incluso te ayudo a ver algo de esperanza ahora que te rodean tantos problemas. Sería genial, ojalá.

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