Recuperé mi dominio .com casi 10 años después de perderlo

Recuperé mi dominio .com casi 10 años después de perderlo

El próximo 4 de abril cumpliré 10 años escribiendo en Soyplastic. Ya he explicado en más de una ocasión cómo empecé escribiendo sobre eMule (tuve Club-Emule.net el primer blog dedicado a esta red p2p en español) y cómo fue cambiando la temática hasta convertirse en un blog personal. Desde el principio tuve claro el nombre que tendría el blog: Soy Plastic. Era un apodo que tenía desde pequeño y me gustó la idea de conectar mi presente con mi pasado, de hecho la mitad de mis posts se los escribo a mi yo de hace 20 años, cuando todavía me llamaban Plastic.

Cuando decidí cambiar la temática de mi web venía de un dominio .net y la verdad es que no me lo pensé mucho, directamente registré Soyplastic.net como algo natural, pero al parecer eso ha sido un lastre mayor de lo que me imaginaba. Pocos meses después me aconsejaron registrar el .com pero me lo había robado. Vale, técnicamente no fue un robo porque no era mío, pero si lo entendí así porque fue un domainer que sólo quería especular con él ofreciéndolo a otros blogs que pudieran estar interesados. Ya me dirás tú qué interés podría tener alguien para querer tener mi dominio .com, de hecho nunca estuvo activo, siempre aparecía en un parking de dominios.

Posteriormente lo intenté en varias ocasiones a través del email de contacto del dominio, pero nunca me contestó. Hace un par de años se me ocurrió volver a preguntar al domainer si me vendería el dominio. No me identifiqué como el dueño del .net, sólo quería saber cuanto pedía por un dominio que llevaba “aparcado” desde hacía más de 7 años. Lo que sucedió a continuación no me lo podría haber imaginado. ¿Qué crees que hizo?

Lo primero fue enviarme un email a mi, bueno, al que él pensaba que era el propietario del .net, preguntándome precio de mi dominio .net. En ese momento no supe ver su jugada, pero fui prudente y lo divertido vino a continuación. Le contesté que era un dominio que llevaba activo mucho tiempo y que se lo podría vender por 700€. ¿Sabes qué hizo a continuación?

Me contestó (a mi yo que quería comprarle el .com) que no podía venderme el .com porque era un dominio con mucho potencial, que el futuro de los “plásticos hechos de soja” era una industria con perspectivas de negocio (soy = soja, plastic = plástico) y que estaba seguro que podría hacer caja con él (así tal cual me lo explicó). Pero que me podía hacer un favor (qué joputa) y venderme el .net por 1.500€.

¿Qué te parece? El tipo quería comprarme el dominio por 700€ para venderlo por 1.500€ y mantener el que de verdad le podía dar dinero en el futuro. Le contesté desvelando la verdad, que mi yo que buscaba el .com era el mismo que le podía vender el .net, y se pilló un rebote curioso. No, no puedo desvelar aquí la conversación porque paso de temas legales, pero sólo os digo que me quedé con una sensación de haber vengado mi honor.

De todo aquello habían pasado unos dos años, no lo recuerdo exactamente. Y hoy mientras echaba un vistazo a artículos antiguos que estoy corrigiendo (después de tantos años hay muchos links muertos y videos borrados) encontré un enlace que mostraba enlaces entrantes a mi blog. A punto estaba de cerrar la pestaña del navegador cuando veo al pie del informe que… Soyplastic.com is available.

dominio-soyplastic

No podía creérmelo. Corro a comprobarlo en un gestor de dominios y casi se me saltan las lágrimas, el dominio estaba disponible. Lo he registrado casi como si estuviera realizando un ritual divino, he tecleado el dominio letra a letra, despacio. He pagado y cuando he confirmado que lo tenía registrado le he dado un abrazo a mi mujer emocionado. Si, ya ves, soy así de tonto, me he emocionado por recuperar un simple dominio después de casi 10 años. Pero tú y yo sabemos que esto no se trata del valor material que pueda tener un simple .com (menos de 10€/año), se trata más de haber logrado vencer a “los malos”, de alcanzar un objetivo a base de paciencia, de haberme salido con la mía después de muchos, muchos, muchos años.

Ya he configurado las DNS para que se vaya difundiendo en las próximas horas, así que en breve podréis comenzar a entrar desde Soyplastic.com o desde el viejo .net, que no dejaré de usar. Creo que en un par de días podréis elegir por donde entrar.

La idea de no registrar el .com pasó por mi cabeza justo antes de hacer el pago. Después de tantos años no lo necesitaba, ni voy a tener más visitas ni va a ser más fácil localizar mi blog (hoy en día pones en google soyplastic.com y te dice que si en realidad buscas el .net). Pero fue más la sensación de ganarle la partida a uno de esos personajes que hacen que internet sean cada vez menos humana y que se mueva sólo por dinero. Lo siento cabrón, pero esta vez la partida la gané yo. Fuck you!

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Pentatonix enseñan a contar en Barrio Sésamo

Pentatonix enseñan a contar en Barrio Sésamo

Me declaro fan absoluto de Pentatonix, ya he publicado muchos posts con videos suyos, me parece que hacen un gran trabajo de voces y unos videos muy cuidados. Esta vez han visitado Barrio Sésamo (la versión americana) y han grabado la mítica canción “Del Uno al Doce” y de paso les enseñaron a contar a los niños. Aquí un pequeño fragmento de lo que fue su intervención:

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Gilipollas de la Semana – 104

Gilipollas de la Semana – 104

El premio de esta semana viaja a China, concretamente a una oficina del China Construction Bank, en Shangai. Allí se presentó una mañana nuestro galardonado con intención de robarlo, armado con un hacha de carnicero. Pero algo falló,  el ladrón hacía mucho tiempo que no entraba en una oficina bancaria y no sabía una cosa básica, la oficina está protegida por vidrios de seguridad.

La reacción de la cajera no tiene precio, se ríe en su cara. Eso si, la reacción del ladrón no la acabo de entender, parece que se pone a hablar por el móvil para disimular o algo que no acabo de comprender. Por estos motivos le otorgamos el premio al Gilipollas de la Semana, enhorabuena.

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El mejor falso documental de la historia

El mejor falso documental de la historia

No quise ver el programa especial de Salvados sobre el 23F, llegué tarde al inicio y viendo los tuits de la gente preferí no encender la tele. Parece que por una vez el hype que despierta habitualmente Jordi Évole le salió por la rana, dejó a la gente más cabreada que otra cosa.

Pero vamos, que lo que hizo Évole no es nada nuevo, es un falso documental o mockumentary (mock: burla, documentary: documental) y de esos ya se han hecho muchos, de hecho todos conocemos la historia de lo que sucedió cuando Orson Welles hizo la Guerra de los Mundos, que en el fondo no era más que eso, un falso documental sobre una invasión extraterrestre.

Pero desde entonces se han hecho muchos en radio, cine y televisión. Por ejemplo, Borat fue otro falso documental, aunque muchos lo consideraron más una película de humor de cámara oculta. En el fondo es eso, una historia contada como si fuera real (como todo el cine) pero haciendo ver que la historia pudo ser real. El toque de humor o frivolidad puede variar, lo que hace que en muchos casos se llegue a negar que sean falsos. Es un fenómeno que va y viene con las modas, cuando se empezaron a conocer las películas Snuff aparecieron cientos de falsos documentales que trataban esta temática.

El boom llegó con películas como El Proyecto de las Brujas de Blair, vendido como un documental real grabado por unos adolescentes que fallecieron durante el rodaje. Era en los inicios de internet y logró una viralidad inimaginable hasta ese momento.

En España podemos encontrar dos ejemplos recientes, la película Noviembre, un falso documental sobre una compañía de teatro que cuenta la dramática historia de uno de sus miembros. El elenco de actores era tan conocido que no colaba como documental, aunque si lo ven en el extranjero podría llegar a pensar que fue real. Y el otro caso podría ser el falso documental, vendido como real, que presentó J.J. Benítez sobre un video censurado por la NASA de los restos descubiertos en la Luna (ver online).

Pero también hay otro muy divertido, El factor Pilgrim, que cuenta la historia de un compositor al que los Beatles le habían robado sus canciones y murió en el olvido, mientras que el servicio secreto británico trabajaba durante años para borrar toda huella de aquel “crimen”. Uno de los protagonistas es Álex O’Dogherty y es en tono comedia.

También me hablaron muy bien de La verdadera historia del cine (Forgotten Silver), de Peter Jackson (si, ese mismo), que contaba en la historia de un pionero del cine que había sido olvidado pese a haber inventado la mayoría de recursos que hoy se usan (incluso grabó la primera película en color en 1911).

Más recientemente podemos encontrar el documental que grabó Joaquin Phoenix sobre un supuesto retiro de la escena cinematográfica, I’m still here. Podíamos ver a Phoenix atravesando una crisis personal que le llevaban a abandonar al interpretación y acabar como estrella del hiphop camuflado tras una barba hipster. Nada, todo era falso pero muchos se lo tragaron (ver trailer).

Incluso me atrevería a incluir Searching for Sugar Man como otro falso documental, porque la historia de Sixto Rodríguez que vemos en el documental está manipulada, omite partes importantes que quitaban brillo a la historia, como una gira previa realizada a finales de los 80 que no pasó sin pena ni gloria. Pero bueno, en este caso quitaron partes de la historia, no se la inventaron por completo como en otros casos de mockumentary.

Mi favorito es Operación Luna (Dark side of the Moon), producido por el canal Arte y donde daban crédito al bulo de que la llegada a la Luna había sido un montaje, grabado por el director Stanley Kubrick. Por suerte está online y puedes verlo aquí:

Dark Side of the Moon

Actualizo

No sé cómo pude olvidarme del mejor falso documental de todos los tiempos. El que grabo Lopera recreando la salvación del Betis en 1992.

 

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Beakman vs Cazadores de Mitos

Beakman vs Cazadores de Mitos

La ciencia en televisión suele estar marginada, durante más de 10 años hemos tenido Redes como referente científico, cuando en realidad se había convertido en un producto magufo, caricaturizado por un Eduard Punset que se imitaba a si mismo. Me daba pena que los chavales de hoy no tuvieran alguna oferta televisiva que les hiciera disfrutar de la ciencia, aunque fuera de forma informal y buscando sólo el lado humorístico. No, no me vale lo que hacen en El Hormiguero, su sección de El Hombre de Negro molaba al principio, pero luego se conformaron con copiar trucos que habían encontrado en Youtube.

Entonces sólo me quedaba un programa, Cazadores de Mitos (Mythbusters), un programa lúdico que utiliza la ciencia para demostrar (plausible) o cazar (busted) mitos que circulan por la red. Viendo a Adam Savage y Jamie Hyneman reconozco que me lo paso bomba, sobre todo con los programas especiales que hace de vez en cuando. Pero siendo sinceros, no es ciencia pura lo que aprendemos viendo cómo destrozan las cosas, falta un poco de parte didáctica, ciencia teórica, pura, básica, elemental.

Todo esto viene a que recuerdo con mucha nostalgia un programa que hacía divertida la ciencia más básica, El mundo de Beakman (Beakman’s World), que pudimos verlo hace 20 años. Era mucho más básico, seguía un esquema que luego han querido imitar en Cazadores de Mitos: un espectador les envía una pregunta y ellos la contestan. Beakman contestaba cuestiones más infantiles como por ejemplo: ¿el agua salada conduce la electricidad? Y luego con experimentos muy sencillos daban respuesta a la pregunta, todo esto montado al más puro estilo de la MTV de los 90′s, lleno de colores estridentes y un movimiento frenético.

El Método Científico explicado en El mundo de Beakman

En los Cazadores de Mitos quisieron hacer algo parecido, recibían una pregunta de un espectador y se ponían manos a la obra para confirmar si ese mito era posible. Pero con el tiempo se han convertido en un espectáculo basado en hacer explotar cualquier cosa, cuanto más grande mejor. La ciencia brilla por su ausencia a la par que aumenta el presupuesto dedicado a cada programa, todo se ha convertido en efectos especiales, fuego y destrucción.

Especial de Cazadores de Mitos

Las primeras temporadas si mantenían un esquema interesante, primero trataban de replicar todas las condiciones que se conocían del mito para ver si era posible, si el mito era cazado procedían a modificar las condiciones hasta lograr cumplir el mito. Pero su popularidad y la presión de los anunciantes han evitado que se toquen ciertos mitos que no interesan que se demuestren como ciertos o no. Para disimular se ponen más explosivos en los experimentos y listo. En los más de 2.300 experimentos que llevan realizados se han gastado más de dos toneladas de explosivos, pero no hemos visto que hablen nunca de sistemas de espionaje del gobierno, el asesinato de JFK o lo sucedido en los atentados de 11 de Septiembre.

Eso si, Cazadores de Mitos está hecho por dos expertos científicos como son Adam Savage y Jamie Hyneman, ambos tienen formación en ingeniería mecánica y muchos años de experiencia profesional, mientras que en El mundo de Beakman aparecía Paul Zaloom, que sólo era un actor interpretando un papel.

Espero que dentro de otros 20 años los chavales de ahora tengan tan buen recuerdo de Cazadores de Mitos como yo lo tengo de El mundo de Beakman. Eso si, ellos tendrán todos los videos en HD disponibles en la red, mientras que de Beakman hay poco y con muy mala calidad (VHS).

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