Ya no son simples sensaciones, ahora es una completa certeza de que me he vuelto viejo. Después de un año de experiencia como cuarentón empiezo a ver la vida de otra forma, a tomarme las cosas de manera diferente, y lo curioso es que me parece que ahora estoy más tranquilo conmigo mismo y con los demás.

Por ejemplo a la hora de conocer a gente nueva, estoy en esa etapa de los cuarentones en las que no me apetece conocer a nadie nuevo. Y si lo intento lo primero que me interesa es saber por qué esa persona es así. No me refiero a que quiero saber qué ha estudiado, cuál es su profesión o de qué familia viene. Me interesa mucho más en qué punto de su vida le sucedió algo (siempre hay algo) que le hizo ser la persona que es hoy en día. Lo que llamo el punto de ruptura.

En mi caso ya expliqué alguna vez en el blog que ese algo fue la muerte de mi padre cuando yo tenía 17 años. Ya te imaginas que un evento así te cambia y te transforma para toda la vida. Habrá gente que lo que le marcó fue un divorcio, un despido, una ruptura amorosa, ganar la lotería o algo completamente diferente.

No entro en valorar si esos puntos de ruptura son más o menos importantes. Hay personas que han tenido una vida muy sencilla, sin grandes altibajos, y quizá sea la gente que menos interés me despierta. Otras en cambio han tenido una vida tan convulsa que tampoco me interesa porque son demasiado complejas. No me apetecen los dramas personales.

Lo curioso es que hay gente que tiene muchas reservas a la hora de explicar ese punto de ruptura, también hay muchos que no son conscientes de tener un solo punto, porque hay varios en su vida (pero siempre hay uno que destaca). Ese pudor de explicar el origen de tu persona me llama mucho la atención.

Si alguna vez lo pregunto así directamente me suelen explicar sus orígenes familiares. Nací en tal sitio, en una familia de clase media (todos hemos nacido en una familia de clase media por lo visto, aquí nadie es rico ni pobre), estudié tal carrera, llevo trabajando tantos años en esta empresa, escribo mi blog en tal dominio web… Y no, eso no eres tú. Esa es tu historia cronológica pero aunque todo esto haya forjado tu carácter lo que te convierte en ti mismo son los puntos de rupturas que hayas tenido. Porque son únicos, a cada persona le afectan de una manera y es justo eso lo que me gusta conocer de la gente.

Dime si te has preguntado alguna vez cuál es tu punto de ruptura. Qué sucedió aquel día que te cambió para siempre, te hizo diferente y te convirtió en lo que eres hoy en día.