Mantengo una máxima sobre las empresas españolas (y a los autónomos, claro). Hay una falta enorme de información, y se nota en los tópicos que se siguen repitiendo cuando alguien te cuenta la “putada” que supone para una pyme que una trabajadora se quede embarazada. Luego te informas y para la empresa todo son ventajas, pero claro, el “cuñao” empresario se basa en rumores y no en información.

De hecho hay muchos pequeños empresarios que siguen sin modernizar sus negocios “porque es carísimo”, y no se informan de que hay ayudas de todo tipo, como las TIC camaras, donde tienes ayudas para crear tu página web, lanzarte a montar una tienda online o desarrollar la app para móviles que tan bien le vendría a tus clientes.

El hecho de que sigan llamándole “nuevas tecnologías” a cosas tan básicas como una página web, te dice mucho del desconocimiento que hay. Entonces ya ni hablemos de temas como las campañas de email marketing, el SEO o cualquier otro tema más especializado dentro del marketing que debería desarrollar cualquier negocio en el s.XXI.

Entiendo que hay miedo a gastar dinero en algo que no se conoce, hay muchos autónomos que prueban la estrategia del “Juan Palomo” y como no dominan las herramientas, los resultados suelen ser desastrosos, por eso desconfían y dejan de utilizarlas.

Pero estamos hablando de que hay ayudas económicas para desarrollar esas estrategias que sólo benefician a tu negocio, ya sea una pyme o un autónomo sin tiempo para dedicar a las redes sociales pero que deja de explorar un canal de ventas tan poderoso como otro cualquiera.

Toca dejar de llamar nuevas tecnologías a infraestructuras básicas como un e-commerce, toca explorar todos los canales de venta, nunca sabes cuál es el mejor para tu negocio si no lo consultas con profesionales. No queda más remedio que desarrollar esa máxima de “vender donde sea, cuando sea, a quien sea y lo que sea”.

Pero en lugar de dedicar un recurso tan valioso para un autónomo o una pyme como es el tiempo, mejor infórmate de todos los recursos y ayudas disponibles. La falta de información impide que muchas empresas dejen pasar la oportunidad de crecer hasta su máximo potencial.

Si cuando éramos pequeños nuestros mayores nos insistían en que teníamos que estudiar para estar formados, ahora que somos empresarios también tenemos que aplicarnos ese consejo. Nuestra competencia ya lo hace.