Qué mal llevo cumplir años, no tanto porque cada día me vea más feo, viejo y gordo. Es más porque estoy perdiendo la ilusión por muchas cosas, peor aún, estoy perdiendo las ganas de evangelizar de las cosas que me gustan, algo que llevo haciendo desde que llegué a internet hace casi 20 años.

Soy un pesado de narices, un cansino que cuando encuentra un tema de interés no para hasta compartirlo con todo ser vivo que conozco. Eso dice mucho de mi “espíritu cuñao“: cuando encuentro algo bueno lo quiero compartir con todo el mundo, soy así de generoso.

En su día fui muy cuñao con todo lo relacionado con los blogs, luego con eMule, luego con WordPress, también con Android, con el Betis fui tremendamente pesado desde que monté hace ya 5 años Beticismo junto a buenos amigos… Ahora estoy muy cansino con los podcasts, culpa de mi nuevo proyecto “Planeta Cuñao” (título perfecto por otra parte). Pero a diferencia de en otras ocasiones, ya paso de querer explicar lo que voy aprendiendo. No merece la pena.

Las redes sociales me han servido para conocer gente maravillosa, pero ya me empiezan a sobrar en mi vida. Trabajar por amor al arte siempre ha sido mi talante en el mundo 2.0. Nunca he buscado ganar dinero con mi contribución, me sentía pagado si veía crecer el proyecto en el que estaba poniendo horas de trabajo.

Voy llegando a la etapa vital donde ya no necesito conocer a más gente. Con toda la que he conocido ya tengo suficiente. En las redes sociales ya sólo encuentro ruido, vendehumos, gente tóxica, ególatras… Y yo no soy nada de eso ni lo necesito en mi vida.

Y no soy una excepción, estamos huyendo en masa a Whatsapp y Telegram, donde los grupos son cerrados y controlas quién lee lo que escribes. Llevamos casi 20 años con internet en España (con uso popular me refiero), en todo este tiempo hemos visto nacer, crecer y (casi) morir los blogs. Hemos descubierto lo que era eso de tener una marca personal y que tener muchos seguidores era señal de que eres bueno en algo (da igual en qué). Por momentos nos han intentado hacer creer que el Mundo Real no valía de nada, lo importante era lo que pasaba en el Mundo 2.0, donde tienes un nick, un avatar y una legión de seguidores.

Paso, yo ya paso de esto. Cada día entro menos en Twitter, no hay motivos para hacerlo. Hay tanta publicidad, tanto contenido basura, tanto tuit basado en mentiras que se convierte en viral sin que la gente dedique un minuto a contrastar la información que comparte… Es todo tan tóxico que me empieza a poner enfermo. De verdad.

Echo mucho de menos cuando había tantos blogs por leer con contenido propio y original. La pena fue que a muchos de esos blogueros les hicieron creer que podían vivir de lo que escribían, y todo se fue al garete. Se perdió la originalidad, la calidad, la cercanía con el lector. Lo importante era captar visitas, tráfico, clics.

Creo que hay una última esperanza (ojalá no sea verdad y no sea la última). Hay algo que todavía no mide visitas, ni tráfico, ni clics, ni buscan ganar pasta. Es la nueva oleada de podcasts que están apareciendo en España en los últimos 6 meses, un año tal vez.

Es tan difícil ganar dinero con un podcast que no te queda más remedio que hacerlo por pasión, justo lo que hizo grande a la blogosfera. Hay mucha gente que intentará replicar el modelo de la blogosfera, publicando podcasts temáticos (Apple, Motor, Fútbol, Cine, Series, Televisión, Educación, Ciencia…). Se formarán redes de podcasts como se formaron los primeros “anillos” de blogs que luego dieron lugar a las redes de blogs. Existirán podcasts personales, de temática libre, que irán naciendo y muriendo porque es difícil mantener un formato tan abierto durante muchos años, al final te acabas repitiendo y te aburres.

Lo estoy descubriendo ahora que escucho muchos podcasts para aprender de los mejores y poder seguir mejorando la parte de la que me encargo en Planeta Cuñao. Hace mes y medio no sabía ni qué era Audacity, qué era normalizar y nivelar un audio, qué servicios de alojamientos eran los mejores para compartir tu podcast en internet, quienes eran los gurús en este momento… Y ahora creo que ya controlo bastante de todo esto. Pero como decía al principio del post, ya no me apetece evangelizar y contarlo.

Creo que ya no es necesario, la información está ahí, al acceso de todo el mundo. En ti está pasar la tarde viendo fotos del culo de la Kardashian o aprendiendo algo nuevo que sea de utilidad para tu día a día o para tu trabajo.

Cuelgo las botas de bloguero evangelizador. Me cansé.

ACTUALIZO:

Oye, que no voy a dejar el blog, que este sigue siendo mi rincón donde escribo lo que me apetece y donde me leen mis amigos, no mis lectores ni mis followers.