Lo que ha dado de sí Twitter en una década da para llenar libros, pero, a diferencia de los que verás hoy en las estanterías, el que yo escribiría sería para sacar la basura que hay dentro de esta red social/ medio de comunicación/ sistema de microblogging o como lo quieran seguir llamando. Tras diez años Twitter es un cuerpo muerto en estado de putrefacción. Ya sé que a los blogs los hemos matado mil veces y ahí siguen aguantando cual disco de vinilo en la estantería del salón de casa de tus padres. Pero a Twitter le falta la pasión que sigue existiendo en la blogosfera, por eso será difícil evitar su caída.

Captura de pantalla 2016-03-21 a las 17.53.22Tengo cuenta desde febrero del 2007 y a finales de ese año ya os hablaba aquí sobre lo interesante que me parecía como nuevo medio, pero nunca he pretendido usar mi cuenta para venderme profesionalmente. Al igual que he hecho con mi blog, siempre lo he utilizado para expresar mi opinión personal por encima de todo, haciendo un uso intensivo con más de 86.000 tuits publicados. Durante todos estos años he tenido la fortuna de conocer gente maravillosa con la que me ha unido una relación de amistad que hoy presumo de mantener. Pero no siempre ha sido así.

Todo lo bonito y positivo que nos haya podido traer Twitter no vale de nada frente a situaciones como la tolerancia al acoso, los insultos, toda clase de delitos, en especial la pornografía infantil donde tienen y siguen teniendo un cáncer que no saben extirpar.

En un tema que no gusta sacar a la luz porque puede perjudicar a tu amigo/conocido que vive de ser CM de alguna marca. O bien tu colega de aquella agencia de publicidad puede perder sus clientes que ahora apuestan por anunciarse en un canal donde la pornografía infantil circula con total impunidad. Peor aún, un canal como Twitter donde los pedófilos sólo están expuestos a que les cierren la cuenta (abriendo otra al instante) y donde los que les denuncian públicamente (y ante la policía) reciben el mismo trato. Nunca me cansaré de apoyar a gente como Marcelino Madrigal que ha visto cómo le cerraban la cuenta ya tantas veces que he perdido la cuenta. La primera de la que tuve conocimiento fue en 2010 y así lo denuncié en este post. y estos bloqueos se han seguido repitiendo años más tarde en 2014 donde volví a denunciarlo.

Pero eso a ti no te preocupa mucho, lo entiendo. Tú quizá te uniste a Twitter en la gran oleada del 2010 donde los famosos descubrieron Twitter, llegando en manada a vender cada uno su disco, su libro o su película. En esos momentos Twitter volvía a bloquear la cuenta a Marcelino Madrigal por hacer lo de siempre: señalar a los gurús que vivían de su presencia en Twitter a cambio de no pronunciarse sobre la mierda que había allí.

Recuerdo que en 2010 fue cuando se acusó a Sánchez Dragó de apología de la pederastia, pero cuando alguien decía que en Twitter había miles de ellos y que había que hacer algo, te marcaban como spam y te bloqueaban la cuenta. Era todo pura demagogia, pero como era fácil atacar a un famoso mientras nuestro patio trasero estaba de mierda hasta las trancas y nadie decía nada, pues había que aprovechar la ocasión.

En 2010 fueron millones los que se unieron a Twitter en gran parte por la cercanía que ofrecía con sus ídolos. Había gente que estaba haciendo un negocio ofreciendo a cambio de dinero que un famoso te siguiera. Pero la cosa no había hecho más que empezar a ponerse fea. Y que conste que tengo el honor de aparecer mencionado en el libro Twitter Para Dummies, pero eso no quita que piense que hoy en día ya no merezca la pena seguir aquí.

Suena a coña, pero en Twitter hay “castas”. Por un lado estamos los usuarios corrientes y luego están los intocables, los que arrastran legiones de followers y a esos Twitter les consiente todo. La policía podría llamar a tu puerta por ese tuit racista que pusiste de coña, pero nunca si quien lo dice es un tuitstar. Es más, a ese tuitstar le dan incluso espacio en un diario para que siga creciendo su repercusión a cambio de que arrastre visitas entre sus miles de seguidores. Sus tuits racistas siguen publicados y a nadie le importa, son intocables, la casta a la que todo se le permite, no hay consecuencias.

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La decadencia general de Twitter se nota desde hace 3 años más o menos. En ese tiempo la gente más joven y activa ha huido a los grupos de Whatsapp y Telegram, donde se controla más quién te lee y hasta donde puede llegar un comentario. En Twitter siguen los que tienen miles de followers aunque eso no signifique nada porque la mayoría son cuentas fantasma, sin actividad y que no leen lo que publicas. Y lo sé de buena tinta, en los últimos 5 años lo he podido experimentar en @Beticismo donde nos siguen más de 70.000 followers y nadie lee lo que publicamos. En su momento llegué a poner por encima a Twitter sobre el SEO de Google, pero tras cinco años creo que fue un error pensar así.

No tardé mucho en darme cuenta que algo apestaba en Twitter, en 2012 ya se observaba una insoportable cantidad de información tóxica, que difundía bulos y cortinas de humo. Y en 2011 ya avisé que la Telebasura acabaría inundando también Twitter. Había cosas como el proyecto Kony que demostró lo fácil que era manipular a millones de personas en Twitter usando a los famosos. De aquello nadie se quiere acordar y mucho menos todos los community managers y demás vendehumos que siguen ganando dinero haciendo creer a las empresas que Twitter es el futuro.

Captura de pantalla 2016-03-21 a las 17.04.18Sé que he perdido la amistad de varios amigos que viven ahora de Twitter, sobre todo cuando recomendé no comprar acciones en su salida a Bolsa. Les estaba jodiendo la estrategia de cara a ganar miles de euros con pardillos que pensaban que se harían millonarios gracias a sus gurús de cabecera. Soy un bocachancla, he metido muchas veces la pata, pero en el tema de inversiones bursátiles por ahora creo que sigo acertando y con Twitter no fue una excepción. Hoy en día vale menos de la mitad de su valor de salida. Imagino que la gente que creyó a mis ex-amigos hoy en día saben que se equivocaron de gurú.

Tras tantos años en Twitter no puedo decir que todo haya sido una enorme mierda. Sin Twitter no habría conocido a gente que me ha hecho mejor persona. Sería injusto querer borrarlo todo porque perdería mucho factor humano por el camino. Pero lo que sí estoy haciendo es llevarme a ese grupo de amigos a Telegram y Whatsapp, donde nadie viene a vendernos su película, su libro o su disco. No hay troles, nadie manipula ni justifica a la “casta de Twitter”.

Todo aquello de la conversación distribuida quedó atrás, el ruido hace que Twitter ya no merezca la pena, hay tanta morralla que sacar algo interesante requiere esfuerzo y no genera la ilusión de antaño. Toca buscar alternativas y por ahora apuesto a Telegram como mi próximo caballo ganador, aunque con mi fama bocachancla no puedo descartar que desaparezca el año que viene. Pero están sabiendo crear un híbrido con los grupos privados, los grupos públicos y los canales, que puede recuperar a la gente que creció visitando foros y chats al inicio de internet.