Con mi espíritu de cuñado, que habla de todo aunque no tenga ni idea, me animo a comentar un poco mi opinión sobre las reacciones a los atentados terroristas en París por parte de un comando de belgas y franceses. Vaya, no te esperabas que dijera que son europeos los que han cometido los atentados. Son tan europeos como aquel terrorista que arrasó Utoya en 2011, Anders Breivik. En ambos casos fue un acto terrorista organizado usando explosivos y armas automáticas, basados en un componente religioso contra un grupo determinado.

El fin quizá sea parecido, incitar al odio entre religiones, a seguir difundiendo la creencia de que cristianos y musulmanes no pueden convivir. Ese es el fondo de todo el asunto, seguir creando rechazo social entre religiones. Y ese mensaje resuena con fuerza en las cabezas huecas de la gente que se deja engañar porque es la manera más fácil de entender tanta barbarie.

Si le das a elegir a un niño entre un razonamiento largo y complicado o aceptar una respuesta corta aunque sea mentira, el niño aceptará la segunda. Por comodidad, por facilidad de asimilación, porque no nos queremos complicar la vida y se entiende que haya esa forma de pensar generalizada. Poca gente se pone a leer a Proust cuando llega a casa después del trabajo, lo más fácil es poner la tele y tragarse cualquier programa de telebasura que es fácil de asimilar y no requiere esfuerzo.

Ante un acto terrorista de este tipo puedes quedarte con alguna de estas opciones:

  1. Los terroristas quieren destruir la democracia europea y todos nuestros valores, derechos y libertades.
  2. Los terroristas actúan por venganza ante los actos de guerra en Irak y Siria por parte de las potencias occidentales.
  3. Los terroristas son jóvenes frustrados que se sienten extraños en su propio país, rechazado por su origen por parte de sus propios compatriotas.
  4. Los terroristas actúan así por el Islam, que es una religión violenta que incita a este tipo de actos.

Como comprenderás no existe una única respuesta para explicar un acto terrorista como el de París. Podrías tomar una parte de cada argumento para completar la explicación, pero ninguna de ella te ayudará a encontrar una solución al problema.

El argumento religioso es el que siempre más me ha costado de explicar. Puestos a comparar entre la Biblia y el Corán, en ambos hay fragmentos violentos y que incitan al asesinato, la venganza y la lapidación. Básicamente porque con la moral de esa época era normal este tipo de justicia, no se tenía como algo inhumano como sucede ahora.

Te pongo un ejemplo, leyendo este fragmento dime si sabrías decir si corresponde a la Biblia o al Corán:

“Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar”.

Es complicado, ¿verdad? Espera, ahora imagina que ese texto va acompañado de esta imagen que ya habrás visto en televisión:

550044fa71139e96258b4612

Ahora ya lo tienes claro, has descubierto que el texto corresponde a Deuteronomio 12, de la Biblia. Upss. Parece que tener un libro sagrado donde se incite a la destrucción no es excusa para acabar siendo un terrorista.

Hay muchas citas en la Biblia tan o más violentas que en el Corán, así que yo empezaría a dejar de lado el hecho de que ser musulmán es ser propenso a ser un terrorista salvaje. Más que nada porque hay unos 1.200 millones de musulmanes en el mundo y sólo unos 70 son de la vertiente más ortodoxa, que nosotros asociamos con los extremistas, que siguen al pie de la letra las enseñanzas del Corán.

No, no negaré que si a un cabezahueca le pones delante un libro como ese se lo acabará tomando al pie de la letra y será un objetivo fácil para los que le quieren usar en actos terroristas. Pero yo parto de la base de que ese tipo es un peligro en potencia, por encima de la religión. El tipo de los atentados de Utoya era cristiano y seguro que conocía la Biblia de memoria, donde hay pasajes como este:

Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mandes. Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.

Josué 1:16-18

El único argumento que defiendo es que en todos estos casos lo que falla es la educación y el respeto. Cuando faltan ambos sólo hay sitio para la religión que llena esos huecos a su manera. Si te educan con unos valores cristianos ves la vida de una forma y entiendes el respeto como algo dirigido sólo a tus creencias que son las únicas y verdaderamente dignas de ser respetadas. No hace falta recordar la imposición del cristianismo por la fuerza durante siglos en todo el planeta, no sólo en las Cruzadas en Oriente Medio. Pero si el cristianismo se somete a la educación y el respeto, entonces se convierte en lo que es hoy en día, la religión mayoritaria pero que no pasa del discurso extremista y pocas veces recurre a la violencia y los actos terroristas. Son tan aislados que seguro que recordarás alguno.

Por último, los terroristas de París eran franceses y belgas (siempre hablo de los presuntos culpables, no se ha demostrado nada todavía, pero ya nos entendemos). Si analizas su perfil sociológico coinciden todos en ser hijos de inmigrantes que ya llevaban muchos años en esa sociedad. Habían crecido con la educación del sistema francés y belga, hablaban el idioma local, vestían a la moda, tenían trabajos normales… Pero seguían sin sentirse reconocidos como un ciudadano más.

En España la minoría más abundante es la de origen marroquí, deberíamos tener aceptados ya como españoles a cualquiera que se apellide Abdelaziz, Ahmed o El Moussaoui, pero si van a buscar trabajo o alquilar una vivienda, sigue existiendo rechazo basado en prejuicios. Ese rechazo se consolida creando un nihilismo en jóvenes que son rechazados por sus compatriotas, que no tienen esperanzas ni encuentran un objetivo en la vida. Dime si este caldo de cultivo no es perfecto para que crezca el radicalismo.

El primer objetivo de estos terroristas es que sigamos odiando a los musulmanes por el simple hecho de serlos. Si caes en esa trampa tan simple estás ayudando a que su discurso triunfe. Frente a los intolerantes, respeto. Eso es lo que más les jode.