‘¡Las tarjetas de visita han muerto!’ Esto es lo que claman algunas mentes digitales al tiempo que actualizan su perfil de LinkedIn por tercera vez este mes y twittean a sus clientes cada 15 minutos.

¿Pero realmente están acabadas? Intenta recordar la última vez que llevaste tu tarjeta de visita a alguna conferencia, un evento de networking o una reunión con un nuevo cliente. Probablemente no hace tanto tiempo, especialmente si tu puesto en la empresa es de cara al cliente.

LinkedIn y Twitter solo pueden difundir tu marca hasta cierto punto. Las tarjetas de visita sirven como representación física de tu empresa cuando te reúnes con otras personas de tu industria, y salvo raras excepciones, en esos momentos a todos nos gusta que se nos entregue algo palpable.

Las tarjetas de visita también deberían funcionar como una presentación muy directa de tu marca, reflejando principios y objetivos. Actúan como una extensión más de la personalidad de tu empresa, y no deberían considerarse obsoletas; su propósito simplemente ha cambiado.

Es posible que pienses que la razón de las tarjetas de visita es simplemente compartir información – número de teléfono, nombre, página web, etc… – pero el hecho es que son una potente herramienta para captar la atención de nuevos clientes y conseguir que tu marca destaque entre el reto de competidores de tu industria. Algunos negocios han ido incluso más allá con sus tarjetas de visita, diseñando tarjetas tan potentes como armas de destrucción masivas. Por ejemplo, los empleados de LEGO cuentan con tarjetas de visita que son figuras de Lego personalizadas, incluyendo su nombre y detalles de contacto.

Alrededor de las tarjetas de visita encontramos empresas como Helloprint, que ofrecen una atención personalizada a sus clientes durante el proceso de diseño de sus tarjetas, consiguiendo un resultado profesional y de gran atractivo visual. Además, los usuarios pueden crear sus propios diseños online y recibir el envío de cientos de tarjetas en menos de una semana.

Las tarjetas de visita siguen siendo relevantes incluso en esta era digital al eliminar incomodidades típicas de las interacciones entre personas. A muchos de nosotros nos habrá pasado que, tras hablar largo y tendido con alguien importante o un posible cliente en un evento, hemos terminado olvidado su nombre. Seguramente podrás ir a LinkedIn y encontrarlo buscando entre los empleados de su empresa, pero en el momento hubieras preferido disponer de una tarjeta de visita que te evitara posibles situaciones incómodas por tu mala memoria.

Las tarjetas de visita también te hacen parecer más profesional. A nadie le gusta esperar mientras la otra persona rebusca en todos lados para encontrar un bolígrafo o un trozo de papel donde poder anotar su dirección de correo; en su lugar, una tarjeta de visita haría todo el trabajo. Además, pueden resultar muy útiles para todos aquellos que no son muy ágiles con las nuevas tecnologías a la hora de incluir y gestionar contactos, especialmente con alguien delante esperando.

Tu tarjeta de visita no necesita de conexión WIFI o batería, y siempre estará ahí para representar tu marca, lista para proporcionar información sobre tu negocio y tu persona. También proporciona una visión de mayor reputación a tu empresa, convenciendo a posibles clientes de que eres alguien que obviamente se preocupa de lo que hace. Al fin y al cabo te tomaste el tiempo y esfuerzo necesarios para crear una tarjeta de visita que refleja tu marca.

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Las tarjetas de visita son algo intrínseco en las experiencias de networking, donde si no recoges al menos cuatro o cinco será posiblemente porque no hablaste con suficiente gente. Estas tarjetas continuarán siendo de gran utilidad y resistiendo el paso del tiempo aun y cuando muchas veces terminen en el fondo de uno de los cajones de tu escritorio.