A falta de pocos días para la entrega de los premios Oscar, hay una que ha destacado especialmente, Birdman, la última de Alejandro González Iñárritu. Una película diferente que ha creado dos bandos entre los espectadores que la han visto: los que la adoran y los que la odian a muerte. Yo soy de los que la adoran, aunque he encontrado demasiadas similitudes con otra película reciente, lo que hizo que perdiera algo de frescura la idea.

Es una película hecha a medida de Michael Keaton, donde los referentes biográficos son tan numerosos que a pocos escapa que Birdman es una analogía de Batman, y el actor encasillado y olvidado por la industria, Riggan Thomson, es el propio Keaton. Dejo claro que si no le dan el Oscar al Mejor Actor sería la mayor injusticia que se recuerde en muchos años.

Pero como decía al principio, Birdman me ha recordado en muchas ocasiones a otra película de la que os hablé en mi blog: #Chef. Tanto fue así que hice anotaciones durante la película y creo que estas son las similitudes que encontré entre Birdman y #Chef. Eso no significa que sean malas películas ni que pierdan una chispa de calidad, sólo que me sorprendió que se recurrieran a los mismos recursos argumentales.

Obsesión con el reconocimiento social

El ego de un reputado chef sólo es equiparable al de un reputado actor, por eso ambos personajes sufren con los mismos problemas cuando alguien trata de acabar con su prestigio. En ambas historias se trata de recuperar la popularidad para mostrar su talento. Me quedo con una frase de Birdman, “La popularidad es la prima puta del prestigio“.

El crítico destructor

En ambas historias hay un rol similar, el crítico culinario/teatral destrutivo que quiere acabar con la reputación del protagonista por considerarle anticuado o falto de talento.

Problemas de ira

Ya sea por su ego o por algún tipo de transtorno, pero en ambos casos todo comienza con un problema de control de la ira, lo que les lleva a perder el control de la situación y que los hechos se precipiten.

Escena viral en Youtube

Los guionistas se quedan sin ideas, se empieza a repetir el argumento de que una escena de la película se acabe convirtiendo en algo viral. En el caso de #Chef fue la bronca que le pegó el cocinero al crítico en el restaurante. En el caso de Birdman sucede en el bar cuando se encuentra con la crítica teatral del New York Times.

Un hijo/a experto en redes sociales

Resulta curioso lo fácil que logran un efecto viral en las películas, y en cambio los expertos en marketing siguen sin encontrar la fórmula que convierta en oro su producto. En ambas historias es el hijo/a quien es un experto en Twitter y Youtube, logrando un efecto viral de su padre de la noche a la mañana.

Exmujer que sigue enamorada

Los dos protagonistas son incapaces de mantener una relación de pareja estable (será cosa del ego) y comparten que se divorciaron de sus esposas, con las que todavía mantienen muy buena relación. En ambos casos siguen enamoradas de sus maridos y les apoyan en los peores momentos.

La vieja obra de teatro / El viejo camión de comida

Parece una alegoría, pero ambos personajes recurren a lo antiguo para reencontrarse a sí mismos y lograr de nuevo el reconocimiento social. En el caso de Birdman el actor adapta la obra “De qué hablamos cuando hablamos de amor” (Raymond Caver) publicada en 1981; mientras que el chef arregla un viejo camión de comida, un Chevrolet P30 Walk-In Van de 1978.

Una calada en pantalla

No sé si hay algo más de fondo relacionado con los cambios de legislación sobre el consumo de marihuana en EEUU, pero me llamó la atención que en ambas películas el protagonista le diera una calada a un porro de maría, algo que tampoco afecta a la historia. Pero sabiendo lo prohibido que tienen en Hollywood mostrar un cigarro en pantalla, creo que tiene significado ese simple gesto.

Por lo demás, ambas películas juegan en distintas ligas; la de Iñárritu será una película que marcará época, la de Jon Favreau pasará sin pena ni gloria por la cartelera. Las diferencias técnicas son tan abismales que marcan la diferencia, contar con la labor de los actores, que en Birdman brillan de forma espectacular.