Los corruptos (y corruptores) están donde hay dinero, pero que nadie se autoengañe y crea que es una enfermedad exclusiva de los políticos. Si es cierto que el sistema está gestionado por políticos que podrían cambiarlo para hacerlo más transparente y controlar que se apliquen las leyes actuales que ya son bastante restrictivas, pero como no se aplican resultan inútiles.

La corrupción es cultural en los países del arco Mediterráneo y en la cultura latina en general, yo lo llamo egoísmo patológico, falta de empatía, ausencia del concepto ciudadano responsable. Los políticos roban en los ayuntamientos y tu cuñado hace chapuzas sin declararlas como autónomo, tu hermana se lleva los guantes de la consulta y tu padre te hacía las fotocopias de los libros del colegio en su trabajo. El que es corrupto lo es sin importar el puesto que ocupa, como digo es algo relacionado con la educación de una sociedad.

Cuando vemos comparativas entre países nórdicos y mediterráneos en cuanto a la corrupción, me parece que es hacer trampas al solitario. Podríamos compararnos con ellos en cuanto al racismo, la integración social, la diversidad cultural… A ver si ahí también nos superan y nos dan clases de ética.

En Suecia serán muy honrados, muy transparentes, pero tanto o más racistas que los españoles. Sólo tienes que pasear por Estocolmo para ver que la ciudad está dividida en guetos, no es que aquello sea el Bronx, pero puedes vivir en barrios latinos, musulmanes o suecos sin integrarte con el resto de la sociedad, manteniendo tu cultura y tus hábitos sociales. Aquí por suerte los guetos son menos frecuentes y la integración en las grandes ciudades es más habitual.

Cuando salen los casos de corrupción política en los medios se suelen olvidar mencionar si detrás había algún soborno por parte de alguna empresa. Ya sabes, los medios no suelen tirar piedras contra sus posibles anunciantes, por eso se hace creer que los políticos son ladrones del dinero público, cuando no siempre es así.

Cuando un político recalifica un terreno de forma ilegal, se le juzga y va a la cárcel (si le pillan). Pero el empresario que se benefició de esa recalificación no aparece en portada, la prueba es que de memoria no serías capaz de mencionar a 5 empresas que hayan estado señaladas por los medios en casos de corrupción. Nos hacen creer que el dinero robado es dinero de nadie.

Eso también ayuda a hacer creer a la sociedad que sólo hay unos culpables, los políticos. De hecho ya sólo con añadirle el cargo de imputado acabas con la carrera de cualquier político, antes incluso de que tenga su juicio y sentencia. En cambio no hay una lista de empresas  señaladas públicamente diciendo a quién corrompieron, por qué importe y cuanto dinero han ganado a cambio.

En cualquier escándalo de malversación de fondos públicos aparecen los nombres de los imputados (ejemplo: caso de las ITV del hijo de Jordi Pujol), salen los nombres de los empresarios en algunas ocasiones (pocas), pero nunca se señala en letras mayúsculas en portada a tal o cual empresa como corruptora. Y como por ahora sigue siendo la prensa la que te dice lo que debes pensar, la corrupción seguirá siendo barata para las empresas que tienen a tanto corrupto en potencia en puestos importantes.

Para frenar la corrupción hay que hacer una tarea educativa

Al igual que hemos dejado de menospreciar a la mujer en la sociedad, tenemos que aprender a respetar el dinero público porque es de todos. De hecho lo que se suele pensar es que el dinero público es de nadie y por eso se dilapida, cuando en realidad hay que enseñar que el dinero público no se debe gastar porque sale de nuestros impuestos (del que los pagamos, porque esa es otra).

La crisis ha sido una oportunidad perdida para evangelizar sobre el dispendio de dinero público, pero crear deuda pública está bien visto en nuestra sociedad. Gastar dinero que no se tiene es algo heróico, justo y necesario. Invertir en servicios deficitarios es lógico (sanidad y educación), pero no puedes gastar la mayor parte del presupuesto en inversiones que no te van a generar ni un euro, porque eso es derrochar. Hay muchísimo dinero público circulando en inversiones absurdas, por eso les resulta fácil robarlo. Si le sumamos la falta de transparencia entonces lo que nos preguntamos es que cómo roban tan poco con todo lo que tiene delante.

Hace poco leí a Carod Rovira, exjefe de gobierno durante el tripartito catalán, defendiendo que se hubiera aumentado la deuda pública catalana en 7.000 millones de euros durante su mandato. Decía que eso demostraba que había carencias de inversión y que ellos lo habían solucionado endeudando a la Generalitat. Tócate los pies, menudo cinismo. Tú vives en un pisito modesto, tu nómina no te permite nada mejor, pero te endeudas en una nueva vivienda (que no podrás vender) y dejas esa deuda para que la paguen tus hijos el día de mañana. Esa estrategia nos ha llevado hasta la actualidad.

Y ahí entra la estrategia política de Podemos. Saben que para ganar votos no necesitan entrar en debates sobre izquierdas o derechas, basta con pedir más control sobre el dinero público, reducir la deuda a base de hacer una quita (como se hace en todos los concursos de acreedores), aplicar más transparencia en los organismos públicos… ¿Quién no quiere un gobierno así?

Hace unos meses escribí aquí sobre los beneficios que podíamos tener ante el miedo que tienen los partidos políticos al efecto Podemos. La limpieza de corruptos que está aplicando el Gobierno estas semanas es el primer paso, lo siguiente será bajar impuestos y subir sueldos. No les queda otra, van con retraso, la sociedad ha cambiado y pueden perderlo todo en los próximos meses. Pero mientras no haya educación contra la corrupción, a todos los niveles, no saldremos de este problema endémico.