Hace poco hablaba con un compañero de trabajo sobre el tema de usar corbata. Él es un “anticorbata” fundamentalista, no se puso una ni para su boda, imagina. Pero hay algo que no me gusta, él asocia a la corbata una serie de connotaciones peyorativas que no acepto. Pero bueno, entiendo que hay gente que juzga a los demás por su look muy por encima de lo que sean de verdad.

Poca broma, muchos lo hacen de forma inconsciente, incluso a veces lo usamos a nuestro favor, como cuando nos ponemos traje para una entrevista de trabajo. Tratamos de engañar al entrevistador haciéndole creer que tú eres uno de los suyos, capaz de vestir como ellos, ocultar su personalidad tras un sobrio traje gris de lunes a viernes.

Pero es que en el otro lado ideológico existen los mismos prejuicios. A ver qué antisistema es capaz de aparecer vestido con traje y corbata en la casa okupa, perdón, centro cultural alternativo, sin que sus “compañeros y compañeras” le metan en el contenedor de basura orgánica. Podría entender que vean el traje como parte del sistema, como un uniforme de la “casta extractora”, pero el look “okupa” o “antisistema” o “independentista” (al final parece todo un gazpacho mezclado, no agitado) tiene los mismos parámetros reconocibles.

Es ahí donde me pongo en el lugar de los ciudadanos que sufren (sufrimos) alopecia. ¿Cómo te identificas como independentista sin poder llevar el peinado oficial y las seis argollas en las orejas? Hoy mismo he visto una foto de dos independentistas de Mataró que han sido multados por quemar una foto del Rey (900€), y el look me recordaba mucho a otro ya conocido, el look “abertzale”:

Y me han recordado mucho a estos chicarrones del norte:

 

No, no estoy metiendo en el mismo saco a independentistas vascos y catalanes, pero esa imitación en el look me hace mucha gracia. Me imagino a un calvo que llega a la oficina de independentistas y…

– Buenas tardes, mire, yo es que quería hacerme independentista.

– Bienvenido camarada, los compañeros y compañeras te damos la bienvenida. Aquí tienes el manual de cómo debes peinarte, puedes llevarte 5-6 aros para las orejas, coge los que quieras de esa caja.

– Mira, perdona, yo es que soy calvo y me falta el lóbulo de la oreja izquierda por un accidente que tuve de pequeño con la bici.

– ¿Cómo? Largo de aquí, ahora.

Es coña, pero si que me hace gracia que el tanto los trajeados como los independentistas usan los mismos argumentos basados en sus aspectos físicos. Un conservador no votaría a un tipo con look “indepe” y viceversa, sin importar sus ideas ni méritos. Somos todos así, iguales.