Hablar de Mad Men es elevar mucho el listón, pero cuando comienzas a ver Halt and Catch Fire te das cuenta que hay similitudes en el planteamiento inicial. No, no digo que sea un clon, pero no puedes dejar de compararla desde el episodio piloto.

Nadie puede negar que Don Draper tenía gancho, su arrogancia estaba a la altura de su magia convenciendo a los clientes de su agencia de publicidad. El personaje cambiaba a la par de su empresa y de la América que retrataban a finales de los sesenta. En esta ocasión se apuesta por un gancho similar, Joe MacMillan (Lee Pace) es también un tipo brillante y arrogante, con pasado misterioso pero que se hace dueño de cada escena donde aparece

La historia está ambientada en 1983, retrata el negocio tecnológico que existía en el Silicon Prairie de Texas, otro vivero de empresas tecnológicas (no todo se acaba con Silicon Valley en California) que reunía a gigantes como Cisco, Dell, Motorola y Texas Instruments. Allí se sitúa en la ficción una modesta empresa de software a la que llega un exvendedor de IBM, que tiene planeada una estrategia que revolucionará a la compañía. Sólo hay un detalle, no se lo dice a sus jefes, lo prepara todo para provocar una pelea contra el gigante azul de IBM y cambiar su modelo de negocio a la fabricación del primer portátil de la historia, un ordenador de menos de cinco kilos.

Imagino que la historia le va a gustar a los más geeks, por la terminología utilizada (el título de la serie es un ficticio comando que sirve para destruir cualquier equipo informático, un error bajo mi punto de vista porque es difícil de recordar), el hardware que utilizan (todos reales), los nombres que van apareciendo (Jobs, Gates…) y porque en el fondo los protagonistas principales son tres fracasados que por primera vez se atreven a luchar por un objetivo con todas sus fuerzas. Para los más jóvenes será una serie tan lejana como para algunos nos resultó Mad Men, la ambientación es muy buena y al haber elegido a actores muy poco conocidos ayuda a creerte más la historia.

Una anécdota curiosa es que los actores Scoot McNairy (encarna a Gordon Clark, el ingeniero informático) y Kerry Bishé (su mujer en la serie), ya trabajaron juntos en Argo, ambientada también en la misma época.

Es difícil hablar más de esta serie con sólo cinco capítulos estrenados y sin hacer espoilers, sólo te recomiendo que le eches un vistazo, en mi caso todavía no tengo claro qué pasará con ella, quizá se acabe derrumbando la historia o logre despegar como lo hizo Mad Men. Debe evitar muchos tópicos a los que recurre en la trama, sobre todo con los roles femeninos, aunque en el caso de Mad Men fueron precisamente las mujeres las que salvaron a la serie de no acabar siendo un rollo sólo para machos.