Que levante la mano quien no haya conocido a alguien que haya experimentado los “beneficios” de las pulseras PowerBalance. Fue un fenómeno viral, tocó todos los estratos sociales, pudimos ver las pulseras en las muñecas de políticos, actores, deportistas y de tu cuñado. A todos nos han hecho las mismas “pruebas” que demostraban los “poderes” de las pulseras (equilibrio y fuerza). No hace falta buscar mucho en Google para encontrar a miles de famosos que lucieron orgullosos ese maravilloso invento que hoy descansa en algún cajón olvidado.

Famosos que usaban la Power Balance

Famosos que usaban la Power Balance

livestrongCreo que alguien vio el potencial de vender pulseras después de ver cómo se viralizó la pulsera amarilla de Lance Armstrong, que se podía ver por todo el mundo, con sus respectivas imitaciones y copias de colores para otros fines. Era normal que lo volviesen a intentar con otra pulsera pero esta vez tenían que darle “poderes” para justificar su precio.

Y claro, a todo timo que funciona le sigue otro intento de imitar el éxito empresarial. Pero claro, no vas a vender otra vez pulseras con hologramas porque la gente es tonta pero no tanto como para picar dos veces en el mismo timo. Alguien buscó en el registro de patentes alguna idea de hace 40 años que nadie haya sabido explotar, le puso un nombre nuevo, lo envolvió en el habitual rollo oriental milenario y listo para salir al mercado.

El elegido fue J.C. Komp, quien en 1970 patentó unas cintas adhesivas que luego redescubrió el que ahora se lo está llevando calentito, el autodenominado Dr. Kendo Kase, que en realidad no es más que el personaje perfecto para justificar su utilidad (su aire de Sr. Miyagi ayuda, no cabe duda). Es increíble cómo un simple quiropráctico ha sabido montar un negocio multimillonario.

Dr. Kenzo Kase en modo Sr. Miyagi "Superguerrero"

Dr. Kenzo Kase en modo Sr. Miyagi “Superguerrero”

Después se usó el mismo método para lograr viralidad: los deportistas de élite. Comenzó en los JJ.OO. de Pekín 2008, se pudieron ver algunos vendajes neuromusculares, pero el gran boom comercial llegó con los JJ.OO. de Londres 2012. Pudimos ver a toda clase de deportista usando estas cintas de colores, porque esa es otra, supieron ampliar el negocio añadiendo un argumento basado en el poder de curación de los colores, total, ya puestos a decir chorradas…

Desde entonces hemos podido ver cómo se sigue usando, pero va decayendo. Normal, cuando se pusieron de moda las tiras nasales se usó muchísimo entre deportistas que notaban rápidamente cómo respiraban mejor. Al cabo del tiempo se daban cuenta que su efecto era pasajero, así que lo intentaron con los que roncan por las noches, a los que estas tiras le solucionaron sus problemas. Pero ni por esas, el cuerpo se adapta rápido y los ronquidos vuelven al poco tiempo.

La base “científica” de las Kinesio Tapes (1) se basa en que se estiran mucho, así al pegarlas sobre el músculo se va retrayendo y facilita que un esguince o distensión muscular se recupere antes. Ese efecto es obvio, pero muy limitado, aunque suficiente para que la gente note que “funciona”.

deportistas

La teoría de los colores se basa en que puedes calentar o enfriar el músculo en función del calor de la cinta. Los colores claros reflejan la luz, por lo que enfrían el músculo, si son oscuras entonces absorben más luz, generando más calor. De hecho en su web explican que entre sus beneficios se encuentra:

La cinta Kinesio puede servir de ayuda a los médicos para mejorar y paliar el dolor en movimiento de pacientes con lesiones en el hombro

Y amigos, ¿quién se resiste a un producto milagro que lo cura todo y sirve para todo? Pues ese es siempre el primer punto crítico que debes usar cuando encuentres un invento de estos. Si es milagroso porque lo arregla todo sin esfuerzo y en tiempo récord, entonces es un timo. La psicología humana busca siempre ese tipo de soluciones, la pastilla que nos haga adelgazar, la que nos haga crecer el pelo a los calvos… Una pastilla para curarlo todo, fácil y rápido. Si logras eso puedes pedir el dinero que quieras, tendras millones de personas dispuestas a pagar. Luego cuando se demuestre que no funciona y todo es un placebo, entonces ya será tarde, tú estarás forrado y los pardillos habrán perdido su dinero, pero por vergüenza seguirán diciendo que si que funcionó (reconocer que eres tonto es duro).

Si estás ahora en manos de un fisioterapeuta, un profesional con formación universitaria (no un curandero, quiropráctico experto en Reiki), y está usando las Kinesio Tapes contigo, pregúntale en qué basa su funcionamiento, qué estudio científico ha leído para justificarlo. No se trata de pelearse con nadie, sólo que puede que a él también le enredase un comercial sin escrúpulos o simplemente le de a la gente lo que le pide (de eso saben mucho los médicos de familia que recetan paracetamol e ibuprofeno a gente que no tiene nada pero que no saldrán de la consulta sin una receta).

(1) – Aquí una lista completa de estudios que demuestran que las Kinesio Tapes tienen un efecto pasajero y placebo.