Las redes sociales, como cualquier otra herramienta de comunicación, tiene sus riesgos. Me refiero a riesgos personales relacionados con las opiniones que viertes públicamente. Tu libertad para publicar una crítica se puede encontrar de frente con la reacción violenta de quienes defienden lo que estás poniendo en duda. Es más, tu libertad desaparece ante el miedo a las reacciones, al final dejas de opinar públicamente para evitar enfrentamientos, con lo que ganan los que defienden el pensamiento único. Además hay que sumarle un nuevo riesgo, cada día más frecuente. Puedes llegar a perder tu trabajo por el uso que haces de las redes sociales, y no me refiero a que te despidan por estar enviando whatsapps en horas de trabajo.

Aquí llega un dilema que me gustaría comentar contigo. Imagina que como cliente de una empresa haces comentarios críticos sobre ésta en las redes sociales. Por cosas del destino encuentras trabajo en una de esas empresas que tanto criticabas. Mi primera pregunta va relacionada a si aceptarías trabajar para una empresa a la que tanto has criticado. Déjate de historias sobre que si el paro y la crisis. Digo que si “moralmente” aceptarías trabajar en una empresa que has criticado duramente. No es fácil la respuesta, ¿verdad? La segunda pregunta va sobre si las empresas tienen derecho a monitorizar las redes sociales en busca de las críticas de los usuarios y si encuentran que uno de sus trabajadores les ha criticado, ¿podrían despedirle?

Te pongo un ejemplo que he encontrado en Twitter y que me parece especialmente esclarecedor. Lee lo que cuenta Daniel Cana y lo que le pasó por tuitear contra la directiva del Barça:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En este caso encontramos los dos planteamientos del dilema, un trabajador que critica a una entidad (y a sus representantes) y una empresa que le despide cuando tiene conocimiento de esas críticas. Según lo veas puedes resumir que un tipo aceptó trabajar para alguien a quien criticó, o bien puedes decir que una empresa prescinde de un candidato válido por las críticas que hace públicamente.

Parto de la base que criticar es beneficioso, es más, yo sólo critico lo que para mi tiene algo de valor afectivo. No pierdo el tiempo en cosas que no me importan, por tanto que no me interesa que mejoren. Las empresas deberían entender que quien critica (hablo de críticas argumentadas, no confundamos con insultos y menosprecios) está dedicando un tiempo de su vida a encontrar defectos. Creo que en los blogs es más fácil de entender, durante años hemos recibido comentarios a nuestros posts, muchos criticando el contenido por incorrecto.

En mi caso siempre he agradecido esas críticas para corregir posibles errores, pero con el tiempo las críticas se hacen en las redes sociales, no en el propio medio donde está el contenido criticado. Al final no te enteras de que lo estás haciendo bien o mal porque la repercusión no está en tu blog (o tu empresa), sino en las redes. Y claro, no todos tenemos tiempo/ganas de andar monitorizando lo que dicen de nuestro blog (y de nosotros) en las redes.

Y esa es la gran novedad que estoy viendo. Hasta ahora la reputación de una empresa le podía costar dinero, ahora al trabajador también le puede salir caro. Siempre digo que en el momento que aceptas entrar a una red social te debes preocupar de no dar una mala imagen con tus comentarios. Claro que puedes (y debes) criticar, pero dar los buenos días a las 11:00h o compartir fotos borracho un jueves por la noche no son tu mejor presentación de cara a conseguir un trabajo en una empresa seria. No estoy hablando de tener un perfil profesional, digo que hay que pensar siempre dos veces lo que vas a tuitear. Una la piensas por ti y la otra por tu reputación, a cómo te podría dañar de cara al futuro.