El impacto económico directo que ha dejado el MWC 2014 en Barcelona y cercanías se calcula entorno a 350 millones de euros. Las cifras son espectaculares en un evento que duró 38 horas con una asistencia de 85.000 visitantes. Han participado 1.800 empresas, casi 4.000 medios de comunicación de 200 países, el evento ha dado trabajo a casi 8.000 personas.

Pero no estamos sabiendo aprovechar esta fabulosa oportunidad, la gran parte de esos 350 millones se quedan en el sector de la hostelería. Es decir, montamos uno de los mayores eventos tecnológicos y seguimos ocupando el puesto de camareros. La patronal GSMA tiene firmado hasta 2018 la celebración del MWC en Barcelona. En este tiempo deberíamos de crear un tejido industrial que aproveche todo ese flujo de conocimiento y de inversiones, para no sólo ganar dinero durante esa semana, sino durante todo el año.

Que si, que el turismo sigue siendo la primera industria del país, pero no puedes pretender explotar algo tan grande como el MWC sólo subiendo el precio de las habitaciones de los hoteles. Es más, haciendo eso vas a lograr el efecto contrario, sino que se lo pregunten a los hoteleros en la época de la Expo’92 de Sevilla. Hincharon tanto los precios que los 40 millones de visitantes al final prefirieron quedarse en hoteles de Málaga y Cádiz, que estaban a 2 horas por carretera pero a mejor precio. Mientras los hoteleros de la ciudad de Sevilla veían como otros se sabían aprovechar del evento mucho mejor invirtiendo mucho menos.

Eso es lo que no puede volver a pasar, que al final la gallina de los huevos de oro sólo se quiera explotar desde la hostelería. Se necesita crear incubadoras de empresas tecnológicas, apoyar el asentamiento de las mayores empresas del sector en esa zona, lograr convertir Barcelona en la Silicon Valley del sur de Europa. Eso cuenta mucho dinero y el momento sociopolítico no es el más idóneo. Imaginad cómo se lo tomarían algunos españoles catalafóbicos si el Gobierno inyectase dinero en Cataluña para lograr este proyecto. O cómo lograrían vender los políticos catalanes independentistas a su electorado que el Estado está inyectando dinero en Cataluña, cuando su discurso dice todo lo contrario.

Es más, creo que con cuatro años asegurados con el MWC en Barcelona, si alguien quiere de verdad mejorar las relaciones entre Estado y Cataluña, esta es la oportunidad perfecta. Pero para eso debe haber voluntad política, y con elecciones generales en el horizonte cercano (antes de que termine el MWC) la cosa no pinta bien.

En los últimos 30 años en Cataluña han sabido colocarse a la cabeza de la biomedicina, es referente mundial en especialidades como la oncología y la oftalmología. Ahora tiene la oportunidad de serlo también en tecnología móvil.

Pero si la mejor idea que están teniendo es hinchar el precio de los hoteles, entonces esto no llegará a ninguna parte. Pónganse las pilas.