A la crisis de ingresos de los grandes medios de comunicación se suma la pérdida de confianza por parte de los españoles. Los grandes grupos editoriales que controlan la gran mayoría de cabeceras y canales de comunicación pierden credibilidad a un ritmo mayor que el Gobierno, pero de esto no te habrán hablado en ningún medio, claro. No sabrán explicar cómo el peor Gobierno de la democracia mantiene su credibilidad mejor que los medios.

Pérdida de credibilidad de los medios

Estos son los datos recogidos en el barómetro Edelman Trust 2014 que recoge el nivel de confianza de los ciudadanos sobre distintas instituciones, como las ONGs, el gobierno, los medios de comunicación, las redes sociales…

En esa gráfica podemos ver cómo la confianza en el Gobierno bajó un 2% desde el año pasado, frente a un 10% menos en el caso de los medios de comunicación. Incluso los diversos escándalos que manchan la reputación de las ONGs no impidieron que creciera la confianza un 4% entre los españoles.

La prueba que justifica este resultado es que no has leído esta información en ningún medio, no se ha sacado como tema en ninguna tertulia radiofónica. Lo que deja en mal lugar a los medios no interesa, a los medios. Pero luego se les llena la boca cuando exigen a los gobiernos leyes de transparencia, que la información llegue al ciudadano, cuando en realidad lo que quieren decir es “déjame ver lo que tienes ahí y si me interesa ya lo publicaré cuando yo quiera”.

Eso si, hoy los medios han hecho piña corporativa y sacan en portada la reforma de la LPI, que abre la puerta a exigir a Google el pago por usar contenidos con derecho de autor, más o menos lo que ya se hace en Alemania y Francia. Estos empresarios que no han sabido encontrar un nuevo modelo de negocio en digital, quieren cobrarle a los que les envían cada día millones de visitas desde buscadores, agregadores y redes sociales. Lo que sorprende es que esta gente hayan logrado sacar adelante un negocio así con estos razonamientos. Ah, claro, se me olvidaba que muchos viven de la publicidad institucional y las ayudas del gobierno local de turno. Todo sea por mantener esta prensa, adalid de la libertad de expresión, que lucha por hacer pública la información más comprometedora para el gobierno de turno justo en época electoral. No, no por intereses político, que va, sólo por su labor de informar libremente a los españoles.

Lo que está claro es que los medios ya no engañan más que a los que están dispuestos a ser engañados, y da la casualidad que cada día son menos los españoles que forman parte de ese grupo. Por cierto, seguro que tienes curiosidad por conocer en manos de quien están los medios españoles, aquí un esquema muy completo:

Monopolio mediático