No quise ver el programa especial de Salvados sobre el 23F, llegué tarde al inicio y viendo los tuits de la gente preferí no encender la tele. Parece que por una vez el hype que despierta habitualmente Jordi Évole le salió por la rana, dejó a la gente más cabreada que otra cosa.

Pero vamos, que lo que hizo Évole no es nada nuevo, es un falso documental o mockumentary (mock: burla, documentary: documental) y de esos ya se han hecho muchos, de hecho todos conocemos la historia de lo que sucedió cuando Orson Welles hizo la Guerra de los Mundos, que en el fondo no era más que eso, un falso documental sobre una invasión extraterrestre.

Pero desde entonces se han hecho muchos en radio, cine y televisión. Por ejemplo, Borat fue otro falso documental, aunque muchos lo consideraron más una película de humor de cámara oculta. En el fondo es eso, una historia contada como si fuera real (como todo el cine) pero haciendo ver que la historia pudo ser real. El toque de humor o frivolidad puede variar, lo que hace que en muchos casos se llegue a negar que sean falsos. Es un fenómeno que va y viene con las modas, cuando se empezaron a conocer las películas Snuff aparecieron cientos de falsos documentales que trataban esta temática.

El boom llegó con películas como El Proyecto de las Brujas de Blair, vendido como un documental real grabado por unos adolescentes que fallecieron durante el rodaje. Era en los inicios de internet y logró una viralidad inimaginable hasta ese momento.

En España podemos encontrar dos ejemplos recientes, la película Noviembre, un falso documental sobre una compañía de teatro que cuenta la dramática historia de uno de sus miembros. El elenco de actores era tan conocido que no colaba como documental, aunque si lo ven en el extranjero podría llegar a pensar que fue real. Y el otro caso podría ser el falso documental, vendido como real, que presentó J.J. Benítez sobre un video censurado por la NASA de los restos descubiertos en la Luna (ver online).

Pero también hay otro muy divertido, El factor Pilgrim, que cuenta la historia de un compositor al que los Beatles le habían robado sus canciones y murió en el olvido, mientras que el servicio secreto británico trabajaba durante años para borrar toda huella de aquel “crimen”. Uno de los protagonistas es Álex O’Dogherty y es en tono comedia.

También me hablaron muy bien de La verdadera historia del cine (Forgotten Silver), de Peter Jackson (si, ese mismo), que contaba en la historia de un pionero del cine que había sido olvidado pese a haber inventado la mayoría de recursos que hoy se usan (incluso grabó la primera película en color en 1911).

Más recientemente podemos encontrar el documental que grabó Joaquin Phoenix sobre un supuesto retiro de la escena cinematográfica, I’m still here. Podíamos ver a Phoenix atravesando una crisis personal que le llevaban a abandonar al interpretación y acabar como estrella del hiphop camuflado tras una barba hipster. Nada, todo era falso pero muchos se lo tragaron (ver trailer).

Incluso me atrevería a incluir Searching for Sugar Man como otro falso documental, porque la historia de Sixto Rodríguez que vemos en el documental está manipulada, omite partes importantes que quitaban brillo a la historia, como una gira previa realizada a finales de los 80 que no pasó sin pena ni gloria. Pero bueno, en este caso quitaron partes de la historia, no se la inventaron por completo como en otros casos de mockumentary.

Mi favorito es Operación Luna (Dark side of the Moon), producido por el canal Arte y donde daban crédito al bulo de que la llegada a la Luna había sido un montaje, grabado por el director Stanley Kubrick. Por suerte está online y puedes verlo aquí:

Dark Side of the Moon

Actualizo

No sé cómo pude olvidarme del mejor falso documental de todos los tiempos. El que grabo Lopera recreando la salvación del Betis en 1992.