Algunas veces me habéis preguntado sobre mi trabajo, si no tengo miedo a contagiarme con los bichos que manipulo a diario en el laboratorio. La verdad es que no, todo es cuestión de mantener unas rutinas y no obsesionarse. Me refiero a que cuando le pides a alguien que se lave las manos de la mejor manera que sepa, en seguida dice que agua caliente y algún bactericida.

Pero no, el agua caliente no mata las bacterias, no si hablamos del agua que sale por el lavabo, que suele estar como mucho a 70ºC. Para matar a muchos tipos de bacterias necesitas temperaturas que superan los 100ºC, pero claro, a esa temperatura matas las bacterias y te quedas sin manos. No es plan.

La rutina que uso y que te recomiendo es la siguiente:

Agua fría

No necesitas agua caliente para matar las bacterias, pero si tienes las manos llenas de grasa o restos de algo pegajoso, el agua caliente si te ayudará a limpiarlas, pero no matará las bacterias. Si quiero matar bacterias en mi trabajo utilizo autoclaves donde las someto a 121ºC durante varios minutos para esterilizarlas. Lo que no sea llegar a esas temperaturas no te servirá para matar, sólo para disolver la grasa de las manos.

Jabón

Cualquier jabón te servirá, sólo tienes que ser consciente que lavarte las manos en dos segundos no te limpia nada. Yo suelo frotarme las manos 20-30 segundos, un truco es tararear “Cumpleaños Feliz” (en silencio) y te vale como referencia de cuanto tienes que frotar. Y luego enjuagarte bien, arrastrando lo que se te quede entre los dedos. Hay muchas formas de frotarse el jabón, sólo piensa que frotar palmas, dorso, dedos, uñas y sigue el mismo orden siempre, crea rutinas.

Mucho ojo con los jabones bactericidas que te querrán vender ahora como el milagro que estabas buscando. Es más, abusar de estos jabones puedes provocar que alguna cepa resistente se haga fuerte, no querrás tener problemas con este tipo de gérmenes, así que no abuses, cualquier jabón es suficiente.

En casa hace años que no usamos pastillas de jabón, de hecho hace bastante que tampoco usamos dispensadores manuales. Compramos unos dispensadores automáticos que tienen sensor de movimiento y te dosifican jabón cuando colocas la mano debajo. Su negocio es que los recambios sólo se los puedes comprar a ellos, pero vamos, que es un tapón que se puede abrir echándole cojones y lo rellenas con jabón normal. Es perfecto cuando tienes niños en casa y no quieres que te pongan perdido el baño con el jabón.

Cepillo

Por mi trabajo suelo llevar las uñas cortas, pero aún así al menos una vez al día uso un cepillo para limpiarme bajo las uñas. En realidad no es necesario si te lavas con frecuencia las manos, no digo que llegues a extremos como los que sufren transtornos obsesivos compulsivos, todo tiene un término medio. Pero si es cierto que las uñas son el rincón favorito de algunas bacterias, y si tienes la manía de mordértelas ya ni te cuento, en tal caso pon especial atención a que no se te infecten las cutículas.

Loción desinfectante

En los laboratorios solemos usar una solución alcohólica desinfectante, pero en cualquier tienda puedes encontrar una loción desinfectante a base de alcohol o Gel Hidroalcohólico . Es muy práctico llevar una en el coche, junto a toallitas húmedas de esas que se usan para limpiar el culete a los bebés. Estos geles no necesitan agua y dejan las manos muy limpias.

Cuando lavarse las manos

Esta respuesta es obvia, cuando vayas a manipular cosas que luego puedan entrar en contacto con la ojos, nariz o boca. Hay que lavarse antes de tocar los alimentos, después de ir al baño, después de manipular productos del jardín o cualquier producto de limpieza.

Dicho todo esto, si eres un padre novato y te estás obsesionando con la higiene de tu bebé, echa el freno, no seas paranoico. El bebé no puede crecer en una burbuja estéril, entrará en contacto con toda clase de bacterias a lo largo de su vida, su sistema inmunitario va madurando a medida que se enfrenta con estos “bichos”. No creas que si logras tener a tu hijo inmune hasta que empiece el colegio no se pondrá enfermo. Todo lo contrario, será el que más veces estará con mocos y fiebre porque le darás una bofetada de realidad.

Controlar la higiene de tus manos es saludable, obsesionarse ya no tanto. Si estás en contacto con niños es buen hábito, pero no vivas pensando en que tienes las uñas llenas de bichos dispuestos a hacer enfermar a tu hijo.