No esperes que vaya a ser solidario con el cierre de la radio y la televisión pública de la Comunidad Valenciana, te lo digo ya de antemano. No seré yo quien defienda el puesto de trabajo de una empresa pública, si para unas cosas soy liberal no voy a cambiarlo para ponerme del lado del trabajador que ha perdido su puesto de trabajo.

Me da igual que me llames cerdo insolidario, pero el dinero público no puede dilapidarse en chiringuitos políticos como son las televisiones públicas de todas las comunidades. Si quieren jugar a ser empresas, que compitan en igualdad de condiciones, que el mercado juzgue y ponga a cada uno en su sitio. Pero si quieren tener un medio de comunicación público como el de Valencia, con 1.620 trabajadores mantenidos con los impuestos de todos los valencianos, y con sueldos muy por encima de la media de su sector, conmigo no cuenten para que les apoye. En Andalucía pasa exactamente lo mismo, 1.600 trabajadores mantenidos con impuestos, unos 169 millones de euros al año, eso en mariscadas de UGT son unas cuantas.

La lista de trabajadores que viven de los medios públicos es esta:

Cuantos trabajadores tienen las televisiones públicas

Si, lo que estás viendo son los presupuestos y el número de trabajadores que había hasta hace sólo un par de años en las principales corporaciones de radios y televisiones públicas de Madrid, Cataluña, País Vasco, Valencia, Andalucía y Galicia. Son cortijos insoportables, la mitad del presupuesto se va en sueldos de sus trabajadores, y la justificación lingüistico-política es nauseabunda.

Pero si hablamos de nauseabundo tenemos que centrarnos en lo que está pasando en el cierre, por fin, de RTVV. Esos periodistas que de pronto han recuperado la vergüenza y la ética profesional, así como de repente, como San Pablo cuando se cayó del caballo. Han visto la luz y de pronto dejan de manipular la información y dan voz a los que tienen cosas que denunciar. Qué lastima que ahora, justo ahora que ponen sobre la mesa un poco de dignidad les cierren el chiringuito. La próxima vez que prueben a hacerlo al revés, que primero saquen la dignidad como bandera antes de vivir como estómagos agradecidos. Ahora ya es tarde, se meten la dignidad sobrevenida por donde les quepa y a la calle.

Me contaba un amigo que la constitución ve bien que los gobiernos apoyen con subvenciones a los medios de comunicación para que haya diversidad de puntos de opinión. Me parece tal disparate que no entiendo cómo se pudo tragar ese sapo. Y bajo esa excusa hay docenas de medios de comunicación privados que viven sólo de subvenciones, es más, diversifican sus cabeceras en función de donde van logrando subvenciones. No es mal plan, logran acuerdos de 3-5 años, reciben un fijo de ayuntamientos y comunidades, que ya no tienen suficiente con subvencionar medios públicos, que también quieren tener en nómina a los privados. Espero con ansias que cuando se acabe por fin el dinero público, todos estos abrazafarolas saquen del cajón la dignidad y comiencen a hacer su trabajo. Hasta que eso pase que a mi no me busquen para defender a ningún periodista que se quede sin trabajo en un medio públio o privado subvencionado. No con mi dinero.