Con la educación reglada todos pasábamos por los mismos temarios, se unificaban los “conocimientos”, pero se sometí a cada niño a recibir los contenidos con el mismo método de enseñanza, cada profesor usaba su propio estilo (cada maestrillo tiene su librillo) y si tu hijo no se adaptaba a ese método estaba destinado al fracaso escolar.

De hecho sobre el fracaso escolar hay un tema que no se trata habitualmente. El cambio social hizo que aumentase el fracaso escolar por un motivo: ya no nos educaban a todos por igual, con los mismos valores en casa, ni con el mismo código de conducta. Los padres autoritarios dejaron paso a los padres dialogantes. Eso los niños lo vivieron desde pequeños y al llegar al colegio se encontraban a profesores de la vieja escuela que seguían enseñando con castigos físicos, la regla o la vara, el mando directo autoritario… El niño se encontraba descolocado, fuera de lugar, en otro universo, porque los adultos de su familia no le pegaban ni le castigaban, mientras que en el cole había unos señores que lo hacían con total impunidad.

Desde hace 40 años el sistema educativo se basa en memorizar contenidos para luego saber usarlo cuando sea necesario. Esto estaba bien antes de la revolución digital. Hoy en día nadie necesita aprenderse de memoria tablas periódicas con sus respectivas valencias, ni necesita recordar la lista de los reyes Godos. Una simple consulta al móvil nos aporta esta información. De hecho hoy es más importante saber cómo usar todas estas fuentes de información, el que más experiencia tiene usando una herramienta es el que más éxito tiene.

¿Cuanto tardarán en darse cuenta que la educación para la memoria va en contra de lo que buscan los trabajos del futuro? Lo que se necesita es experiencia, cuanta más mejor. Nunca es suficiente, siempre se puede aprender algo más de una herramienta. Las empresas cuando buscan profesionales. Alguno todavía piensa que en las empresas les van a enseñar a ser profesionales. No amigos, aquí se viene ya enseñado de casa.