Duda moral de las grandes la que se te plantea en una situación así: Tu hijo juega en casa con el perro de la familia, un animal que lleva muchos años con vosotros y al que queréis como a uno más de la familia. De pronto el perro ataca al niño, le muerde la mano y le arranca el meñique, tragándoselo. ¿Qué harías en ese momento? ¿Cómo reaccionarías?

Esta historia se ha producido en realidad en Florida, en casa de la familia Brignoni. Fernando, el pequeño de 11 años comenzó a gritar en el patio, su padre Luis salió corriendo a ver qué pasaba y se encontró una sangrienta escena: el niño había perdido el dedo meñique por un mordisco de su perro Sassy con el que estaba jugando. En ese momento el padre llamó a emergencias sanitarias y lo que hizo a continuación no tiene palabras: Luis Brignoni sacó su arma y mató al perro, una mezcla de lobo y Malamute, le rajó la barriga y recuperó del estómago el dedo del niño. Cuando llegó al ambulancia fueron al hospital a tratar de reinsertarle el dedo, pero no fue viable.

Imaginaros la sensación que debe tener este hombre tras tomar una decisión tan dura como esa. Matar a su perro, que vivía con la familia desde hacía 7 años, y descubrir que al final el dedo no se puede reimplantar. Eso si, el niño tiene claro que su padre sería capaz de hacer cualquier cosa por él.

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